AMLO: El perseverante que conoció México

Aunque duela, así es. Punto.

Quienes no hemos sido partidarios de López Obrador durante ninguno de los períodos electorales en que la izquierda lo postuló, a través de las diferentes fuerzas políticas -siendo esta última ocasión por el partido político que él inició- debemos reconocer que existe algo en él que no podemos negar: Su perseverancia.

Esta perseverancia, más allá de sólo llevarlo a la Presidencia de la República, en realidad le permitió algo mucho más valioso, que de hecho le ayudó a ganar la elección esta ocasión con un contundente resultado: Conocer a México. Entender y conocer la lastimosa realidad de la población, y como particularmente sabemos, de los sectores más vulnerables de la misma.

Todavía hay quien se sorprende de su victoria. Me parece estúpida la sorpresa, porque genuino o no, ha tenido un discurso que toca las fibras más dolientes del ADN nacional, que son las de la pobreza, la desigualdad y la injusticia. Muchos le tachan de demagogo, y a veces yo también lo he hecho; sin embargo lo que es una realidad, es que con detalle ha sabido pegar en lo más hondo del sentir de nuestro País.

Hace casi dos décadas el PAN se consolidaba como la alternancia “sensible”. Pareció ser la alternativa que frenaría la descarada corrupción del PRI y su larga dictadura perfecta, como bien la hizo referenciar Mario Vargas Llosa ante el patriota Octavio Paz. Sin embargo, aunque hubo de todo, incluyendo buenas intenciones de Vicente Fox, y de Felipe Calderón, es bien sabido que México no tuvo alternancia en muchos temas.

Decir qué faltó a los gobiernos del PAN, desde mi punto de vista, ocasionaría que perdiera el rumbo de mi tema en esta ocasión. Pero algo es real: el salario continuó sin reconocidas alteraciones que favorecieran a la gente, y determinadas políticas no atendieron a fondo el tema de la pobreza.

EL hartazgo es la corrupción.

Pero la verdad es que nuestro ya Presidente Constitucional le debe mucho al PRI. No dejo de reconocer su mérito, sin embargo es un hecho que lo que completó la ecuación fue la desfachatada corrupción del PRI, y del gobierno de Enrique Peña Nieto. Hechos como la compra de la famosa “Casa Blanca”, y la propiedad del exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray, así como la impunidad que reinó en casos como los de Ayotzinapa, y de los gobernadores priistas que nunca tuvieron consecuencias –porque ninguno de ellos las tuvo- hicieron que México se cansara y volteara a ver al perseverante que levantaba y levantaba la mano.

Tuvimos gobiernos que mientras continuaron ejerciendo corrupción, tráfico de influencias y escándalos, permitieron que alguien recorriera el país, y perfeccionara el mensaje con el que contendría en el pasado proceso electoral.

Mientras países como Brasil y Guatemala impugnaban a sus Presidencias elegidas democráticamente por casos de corrupción… México ni a un gobernador podía poner preso. Eso es una vergüenza que denigra la dignidad del pueblo.

¿Y el resultado?… Ya lo conocemos. México, pareciera que vivió lo que Chile en los años sesenta con el izquierdista Salvador Allende. Primer socialista en llegar a la Presidencia de un País en el mundo por la vía democrática. Pero también lo hizo después de 3 periodos electorales. Ahora, en 2018 AMLO lo logró en México.

Aunque yo no simpatizaba con él, hoy admito que al igual que quienes votaron por nuestro ya Presidente, si tenían razones para cansarse. En Guanajuato vivimos la incongruencia de un PAN gobernante que a nivel federal debate la asignación de un “Fiscal Carnal”, sin embargo en Guanajuato, en lo local, el mismo partido impone a uno.

AMLO conoce lo que más le duele a México, porque como ya dijimos, hay que reconocerle, que posiblemente como nadie más, ha recorrido el país en los últimos años sin parar y con una agenda apretada.

Si el Gobierno de Guanajuato no está atento a sus arrogantes decisiones en nuestro estado, ni a los aciertos políticos del Presidente de la República, es un hecho que perderá mayoría en el Congreso Local para 2021, y posiblemente, pierda mucho más para 2024. En el pasado proceso electoral, muchos partidos se crecieron aun cuando el PAN volvió a ganar la mayoría de los cargos elegidos democráticamente. El PAN sí se debilitó, de manera innegable.

Viene un proceso de mucho cambio, en el que para muchos la moneda está en el aire, sin embargo recordemos todos que hoy por hoy poner todas las esperanzas en un Presidente es cosa del pasado. Estemos atentos y sepamos reconocer lo que bien se haga, sin dejar de apuntar lo que desde el servicio público, y lo moral ya no es ni será permitido.

¡Nos leemos en la siguiente columna!

 

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