Cáncer y Lactancia

 

Por: Miriam del Toral. Declaro no tener conflicto de intereses

 

Habitualmente, cuando hablamos de lactancia, enfatizamos los beneficios que esta supone para el bebé que la recibe y pasamos por alto los que representa para la madre que amamanta. El mes de octubre se dedica a la Concientización del Cáncer de Mama y en este contexto, aprovecharemos para señalar que la lactancia es un factor de protección para esta enfermedad.

De acuerdo a la Academia Nacional de Medicina y los resultados reportados en un estudio consensuado entre 40 expertos especializados en lactancia materna, se establece que:

Beneficios de la lactancia a largo plazo en la salud de la madre:

“Menor riesgo de cáncer de mama y de ovario, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular. Existe evidencia convincente sobre la asociación entre amamantar y la disminución del riesgo de cáncer de mama y de ovario. El efecto es más fuerte cuando la lactancia se prolonga por más de 12 meses.

El posible mecanismo biológico por el cual se reduce el riesgo de cáncer de mama puede deberse a la mayor diferenciación de las células de la mama, menor secreción de estrógeno y mayor excreción de sustancias carcinógenas durante la lactancia.

También se presume que la supresión de la ovulación que se induce durante la lactancia reduce la exposición a niveles elevados de gonadotropinas, por lo que se reduce el riesgo de cáncer de ovario.

Adicionalmente, la evidencia sugiere que la lactancia reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y, aunque la evidencia es escasa, que puede tener efectos protectores en otros factores cardiovasculares como hipertensión, dislipidemias y síndrome metabólico.

Los beneficios que pueden obtenerse en la reducción de cáncer de mama, de ovario, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares tienen gran relevancia en México, ya que estas alteraciones se han convertido en los principales problemas de salud pública del país”.

 

Así es, el cáncer de mama es la principal causa de muerte en las mujeres mexicanas mayores de 25 años. Por lo menos 15 mexicanas mueren al día por este motivo. Las variables que favorecen la aparición de esta enfermedad es multifactorial, sin embargo, la lactancia materna sigue manteniéndose como uno de los factores de protección en los diferentes estudios que se han efectuado sobre el tema a nivel mundial.

Se ha observado que este factor de protección se incrementa (hasta un 20%), si la lactancia se mantiene al menos durante un año. Considerando que en nuestro país menos de 15 bebés llegan con lactancia materna exclusiva a los primeros 6 meses de vida, está claro que mucho tenemos que hacer para que más mujeres puedan contar con esta práctica a favor de su salud, de su bebé y de su familia.

Si bien en el estudio citado arriba se describe la manera en que la lactancia funge como factor de prevención, es bueno contemplar otros motivos:

La mamá que amamanta se toca con más frecuencia el pecho. Aquella que ha amamantado sabe que se vuelve una práctica frecuente la revisión de la glándula para detectar posibles obstrucciones. Si la madre hace extracciones, también está habituada al reconocimiento de sus conductos.

Esto predispone a que la madre mantenga la autoexploración de la mama aún después de terminada su etapa de lactancia.

Además, cuando la lactancia fue instalada en un contexto cotidiano, la madre también tiene menos reticencia a acudir a una mastografía al año cuando llega a la edad sugerida para ello: a partir de los 35 si se tienen antecedentes de cáncer de mama en la familia o al llegar a los 40 años. ¿Por qué? Porque se disminuye ese “pudor” mal entendido a que su pecho sea visto.

Por lo tanto, puede detectar de manera más temprana alguna anormalidad en su mama.

Y con ello, dar el siguiente paso fundamental en caso de ser necesario: acudir con el especialista para recibir atención oportuna.

Se considera que si la enfermedad es detectada en etapas tempranas y se recibe el tratamiento adecuado, es posible la curación del padecimiento.

Ahora, hasta el momento no he conocido a una mamá que se dé a la tarea de amamantar para evitar el cáncer de mama. Normalmente, la disposición a amamantar surge más bien del interés por ofrecer el mejor alimento posible para el bebé, es un acto de amor y entrega.

Sin embargo, yo no pierdo la oportunidad de mencionar que la lactancia es, definitivamente, un ganar-ganar tanto para salud de la diada mamá-bebé como para la familia, nuestro país y el mundo. Y todo eso va más allá de vestirnos o ponernos un lacito rosa, todavía más allá de caer en la onda mercantilista de comprar todo lo que la industria ofrece en color rosa. Es un tema de conciencia, de amor y cuidado a uno mismo. De superar el miedo a la autoexploración, a la mamografía, a la visita al médico.

Por ello, aprovecho para mandar un caluroso abrazo para todas las mujeres que en este momento están luchando contra el cáncer de mama y por recuperar su salud. ¡Estamos con ustedes!

Y tú, ¿ya te exploraste?

#PorUnMéxicoSano

 

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