Cómo enunciar bien la fecha

Parece un tema elemental, pero entre los vicios que arrastramos y las nuevas tecnologías, las formas de fechar están mal enunciadas o desactualizadas. Revisemos algunos aspectos para enunciar adecuadamente las fechas.

Fechar un documento tiene por objeto precisar el lugar y día en que se produjo. El fechado puede ubicarse al inicio del texto (como en los oficiales, que regularmente aparece en la parte superior de la hoja y cargada a la derecha), al final (como en las presentaciones de un libro, alineado a la derecha) o antes del firmante, después de la despedida. En realidad es indistinto, no hay una norma que obligue a una ubicación.

Lo que sí es obligación es iniciarse por la localidad, después la región y finalmente el país. Sin embargo, si el documento no se prevé circule fuera de la nación, es innecesario este último dato. En México, por lo regular el fechado sólo incluye el municipio y el estado. Esta precisión es debida a las múltiples localidades con el mismo nombre. Tenemos el caso de Tuxpan. Hay poblaciones así llamadas en Jalisco, Nayarit, Veracruz y Michoacán, al menos.

La forma más generalizada es iniciar por la localidad –concretamente el municipio– seguido por una coma aclaratoria; de inmediato la entidad –suele presentarse abreviada– y coma de inmediato para cerrar la aclaración; el día con número arábigo, seguido por el mes –enlazado con la preposición ‘de’– y, por último, el año –de igual forma, antecedido por otra preposición ‘de’–. Así el fechado queda, por ejemplo: Tuxpan, Nay., 27 de septiembre de 2018 (localidad, entidad, día, mes y año). Destaco que la coma después de la entidad es obligada, a pesar el punto de abreviatura. Ortográficamente, es correcto un coma después de punto de abreviatura; no sería así si fuera punto de puntuación.

Inapropiadamente, desde primaria enseñan que entre la localidad y el día se inserta la preposición ‘a. Hoy ya no se hace, pues es errónea. La preposición ‘a tiene por propósito señalar un rumbo o dirección («Voy a Querétaro»); semejanza («Filete a la veracruzana»); tiempo («Llegó al anochecer»; donde al, es la fusión de la preposición ‘a y el artículo el). Como se observará, en ningún caso es aplicable a la fecha. Por tanto, deberá escribirse la fecha sin la proposición ‘a’.

Algunas personas para ahorrarse una preposición ‘de’, inician por el mes, después el día y a veces con la palabra ‘de’ o una coma, el año. Esa fórmula es incorrecta porque ese es el estilo en inglés. La lógica en español es día, mes, año, o de lo específico a lo general; mientras que ese idioma es mes, día, año.

En inglés, el calificativo se enuncia antes de lo que afecta (como en wolf-man; donde la primera palabra significa lobo y la segunda hombre: se trata de un hombre con características de lobo). Por esta razón, en ese idioma se fecha iniciando por el mes, pues el día es caracterizado, afectado o calificado por el mes (es un día *aseptiembrado, por decirlo de alguna forma). En español eso no corresponde a la lógica. Regularmente, la calificación va después del elemento calificado. Por tanto, es considerado un anglicismo fechar iniciando por el mes.

En virtud de estas diferencias, el sistema de normalización internacional ISO ha dictado –y nuestro país ha suscrito esos acuerdos– que se empiece por el año, seguido por el mes y por último el día. Incluso para los sistemas de almacenamiento, resulta muy  práctico para ubicar documentos. Muchos sitios de conversación electrónica en Internet ya han incorporado ese sistema.

Regularmente al escribir la fecha después del cambio de siglo surgió la confusión o titubeo si introducir el año con la palabra de o del. Es preferible usar de, pero se admite enunciar del. Por ello, en un futuro no muy lejano, se fechará como en este ejemplo: León, Gto., 2018, septiembre, 20.

 

1 comentario
  1. Noemí Álvarez dice

    ¡Siempre aprendiendo con Enrique!

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