Cultismo y vulgarismos

En la colaboración anterior, hice  referencia a algunas palabras ya recogidas (aceptadas y publicadas en el diccionario oficial). Lo anterior con el propósito de conocer cómo operan las Academias de la lengua actualmente. Por ello, han quedado como cultismos algunas palabras con arraigo en nuestro idioma; como contraparte, las de reciente incorporación son consideradas vulgarismos. De forma académica, se recomienda el uso de cultismos en lugar de los vulgarismos; aunque en la práctica los segundos sean más populares y aplicados que los primeros.

La semana pasada me refería a mallugar, que es la forma popular; frente a magullar, la forma culta. Pero no mencioné calentito y calientito. La forma culta es la primera porque proviene de los vocablos latinos calens y calentis. De ahí se derivó la palabra en español ‘caliente’ y ‘calor’. Entonces, calentito se apega más a la raíz calentis; mientras que ‘calientito’ es un derivado del vocablo ya españolizado ‘caliente’. En España es más común escuchar ‘calentito’ que ‘calientito’; en América sucede lo contrario. No obstante, ambas están aceptadas. Se considera cultismo calentito.

Del verbo adecuar, las Academias recomiendan conjugar como adecuo (sin tono fuerte en la vocal u); aunque popularmente se escucha más adecúo. Este verbo pertenece a un grupo donde se hallan los verbos licuar y desaguar, que se conjugan igual. En efecto, escuchamos más comúnmente licúo, que es el vulgarismo, cuando es preferible licuo. Sin embargo, de desaguar, solo es admisible desaguo. Es decir, que no todas las formas populares están aceptadas por los académicos.

En el caso de los verbos irregulares derivados de los sustantivos ‘nieve’ y ‘baraja’, para conservar la mayor similitud con el origen, se debe enunciar ‘nieva’ y no ‘neva’ como es muy común escuchar a personas poco vinculadas con la nieve. Curiosamente, el verbo ‘barajar’ es el recomendado porque ‘barajear’, como popularmente se escucha, está aceptado solo para Cuba y México, pero no fuera de esta región. Por lo tanto, la expresión «barajéamela más despacio» es solo correcta en estos dos países.

Palabras con un acento de forma indebida tenemos panel, pues la mayoría pronuncia *pánel y que si se consulta en el diccionario no está admitida con el tono fuerte en la vocal a. Por una extraña razón le sucede lo mismo al nombre del premio más famoso en literatura, ciencias y medicina, el premio Nobel. Mucha gente que se reconoce como culta, recurre a la forma inapropiada al llamarle premio *Nóbel. El Diccionario panhispánico de dudas, de las Academias de la lengua, precisa que con el tono fuerte en la vocal e se acerca más a la voz original de origen suizo. Además, si fuera *Nóbel se debería enunciar con tilde, es decir, con acento gráfico en la vocal o. Como así no está consignado, es obligatoria la pronunciación Nobel.

Tanto la palabra biósfera, como biosfera están admitidas. Sin embargo, la recomendable académicamente es la segunda: biosfera es la palabra culta. Eso debido a que es preferible que el tono fuerte recaiga en la palabra raíz y no en el prefijo.  

Por último, la conjugación del verbo financiar es financia; hasta el momento no está admitida la forma popular *financía. Por eso debe decirse «Me financia el banco la compra de mi casa».

El listado no es exhaustivo. Hay muchas otras muchas palabras, como aguzado y abusado; o buey y güey, pero dejaré algunas otras reflexiones para ocasión distinta.

 

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