De las palabras, de la emoción, del poder de las palabras…

Por: José Carlos Guerra Aguilera 

 

“Nada podrá medir el poder que oculta una palabra. Contaremos sus letras, el tamaño que ocupa en un papel, los fonemas que articulamos con cada sílaba, su ritmo, tal vez averigüemos su edad; sin embargo, el espacio verdadero de las palabras, el que contiene su capacidad de seducción, se desarrolla en los lugares más espirituales, etéreos y livianos del ser humano.”
“La seducción de las palabras”Alex Grijelmo.

 

“México no necesita tanto un líder político (…) Por lo que clama es por un líder moral, que sirva de ejemplo y de inspiración a todo el país”
Carta del 4 de diciembre de 1970 al “Al primero y al último ciudadano de esta República.”
Daniel Cossío Villegas.

 

1. No hay nada más seductor que las palabras. No necesita alguien tener lo que se llama carisma, a veces una humilde frase puede ser la clave para engañar, para enamorar, para seducir, para doblegar. Las palabras son la base de la política y de la falaz publicidad. La palabra puede enamorar y quien sabe bien o mal utilizarla, adquiere potestad, dominio. De acuerdo con Álex Grijelmo, en su libro sobre el uso de las palabras, “(…) la palabra es un embrión de ideas que ocupa un lugar primordial en nuestro cerebro. Posee dos valores, el personal (ligado a nuestro estilo de vida) y el hereditario”.

2. El gran Pablo, el gran Neruda en el 15 de sus 20 poemas, establecía: “Me gusta cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Y mi voz no te toca….

3. Y me pregunto, ¿cuántos se dejaron “tocar” por la voz del 1 de diciembre? “Ahora, nosotros queremos convertir la honestidad y la fraternidad en forma de vida y de gobierno.” (Andrés Manuel)

4. “La altura moral de un gobernante no se mide por la belleza abstracta de sus ideas o principios.” Indica con certeza Enrique Krause y continua “La altura moral de un gobernante se mide por la traducción concreta de sus ideas y principios” (ver Exigencia. Reforma. 2 de diciembre de 2018)

5. El ser humano encanta con las palabras, seduce, emboba. Según su uso, su fuerza, su tono, redundará de una manera o de otra, siempre tratará de atrapar, de sugerir, de cambiar voluntades, de seducir, de convencer, de transportar una idea al cerebro del receptor y que ésta se reproduzca.

6. Quienes tienen el llamado “don” de la palabra hacen que las muchedumbres se enamoren de ellos. De forma instintiva también reconocemos las palabras que nos mienten y las que nos convencen.

7. Ante el desfile de palabras y frases, queda nuestra duda y nuestra esperanza. Una sola persona no podrá verificar todo lo que ofrece, dice y promete. Y me pregunto dónde será la bodega del viento, ya que, se dice, las palabras se las lleva el viento…

8. La esperanza, nuestra esperanza de muchos, de todos los mexicanos aletea alto siempre.

 

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