El género en la ley penal

El género en la ley penal: crítica feminista de la ilusión punitiva es un libro de Lucía Núñez, Doctora en Ciencias Sociales con especialidad en Estudios de Género, que analiza la creación y desarrollo histórico de distintos delitos en México, concebidos tradicionalmente con el supuesto propósito de proteger y garantizar los derechos de las mujeres en nuestro país.

Para llevar a cabo dicho análisis, la autora parte de que a) el derecho y, por consiguiente, el derecho penal, son producto de determinados movimientos sociales y contextos históricos; b) el derecho y el derecho penal funcionan como mecanismos que crean y reproducen realidades, entre ellas, las que definen y delimitan lo que es el género; y c) que la ley penal está impregnada de heteronormatividad y  cisnormatividad*, bajo una visión cerrada y totalitaria de las identidades y los cuerpos posibles en una determinada sociedad: la ley se hace bajo la lógica de que, en donde se aplicará, sólo existen hombres y mujeres cisgénero* y heterosexuales*.

Bajo la primera premisa, Núñez afirma que el derecho es producido principalmente por quienes detentan el poder en un momento concreto, pero también es resultado de los grupos que se resisten a las prácticas de este poder. Así, analiza cómo la lucha feminista y la creciente demanda por justicia para las mujeres, han impulsado la creación de tipos penales como el feminicidio, y la reformulación de otros como la violación que, hasta hace relativamente poco, era imposible de configurarse por un hombre contra su esposa.

Bajo la segunda y tercera premisa, la autora cuestiona que el derecho penal sea la herramienta ideal para disminuir o eliminar desigualdades de género o si, por el contrario, reproduce y crea nuevas desigualdades. ¿La tipificación del feminicidio logrará erradicar tan complicado fenómeno, resultado de violencia estructural contra las mujeres, conociendo los niveles de impunidad en nuestro país?, establecer textualmente en el Código Penal Federal que se aplicarán las mismas penas del delito de violación si la víctima es “esposa o concubina” ¿no es reproducir género al intuir que una mujer no puede violar a su “esposo o concubino” o al invisibilizar la existencia de parejas conformadas por dos esposos o concubinos?, ¿es el delito de estupro una reminiscencia de los intentos por controlar los cuerpos y la sexualidad (o la idea de “pureza”) de las adolescentes, al penalizar las relaciones sexuales con dicha población?

Ante los anteriores cuestionamientos, la autora feminista propone que se debe apostar por un derecho penal mínimo pues “la garantía de la libertad no se encuentra en el ensanchamiento del sistema punitivo, sino en su limitación y en la efectividad de los derechos fundamentales” (p. 200).

Como su título lo menciona, todo el texto está redactado bajo la lupa feminista. Frente a la propuesta del derecho penal , en la actualidad se encuentran otras, también desde el feminismo y desde otros movimientos como el LGBTIQ+, pero encaminadas en sentido  contrario: ensanchar la legislación penal exigiendo incluir tipos penales como la discriminación, los crímenes por homofobia o transfobia, la violencia obstétrica o la violencia política contra las mujeres.

En el caso de Guanajuato, pareciera que quienes legislan se decantan por la segunda corriente, es decir, por aumentar el derecho penal y crear cada vez más delitos, sin siquiera abrir la discusión sobre la efectividad del mismo o sobre la conveniencia de tomar otras medidas que aportarían cambios estructurales para una verdadera igualdad de género. ¿Veremos estas discusiones en la próxima  legislatura de nuestro estado o se seguirá apostando por una suerte de populismo penal? Vale la pena también como sociedad, como movimiento social y como defensor*s de derechos humanos, procurar hacernos estos mismos cuestionamientos.

 

*Sobre este y otros términos, consultar los conceptos básicos desarrollados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

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