Ciudad de México, 10 de septiembre (SinEmbargo).- El Partido Acción Nacional (PAN) debe dejar de escuchar sólo a las cúpulas y abrirse a los ciudadanos si quiere seguir vigente, advierte en entrevista con SinEmbargo Marcela Torres Peimbert, Diputada del blanquiazul en San Lázaro.

“Si privilegiamos los intereses de la cúpulas, si privilegiamos esta cerrazón, este alejamiento no son buenas señales para el PAN”, dice la Diputada.

Torres Peimbert afirma que hace años que el padrón panista no se abre a los ciudadanos y que los resultados del 1 de julio comprobaron que el electorado estaba cansado del PAN y del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al votar por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que se “vendió” como una fuerza política “antisistema”.

“La voluntad de las y los mexicanos quedó clara: querían un cambio, un cambio completo de lo que habían conocido como Gobierno. Dijeron: ‘ya probamos al PRI y al PAN y ahora vamos por Morena’, que supo vender que era lo distinto, lo antisistema; que es una corriente del todo el mundo, la gente está optando por los antisistema, lo que va en contra de lo establecido, porque lo establecido no cumple con sus expectativas”, explica la legisladora en la planta baja del Edificio B de la Cámara de Diputados, en donde se ubicarán las oficinas de los diputados panistas, en un salón que fungió como oficina improvisada.

La legisladora afirma que aunque Morena llegó a San Lázaro con una mayoría aplastante, el PAN será una oposición crítica ante las decisiones polémicas del partido que será Gobierno a partir del 1 de diciembre.

“Tenemos que ser muy críticos con las decisiones que tome Morena, sobre todo si son decisiones en donde quieren tomar Jucopo y Mesa Directiva al mismo tiempo, donde quieren realmente dibujar una dictadura. Tenemos que ser muy firmes en ese sentido, quien dirija al PAN tendrá este reto de tener esta obligación de ser un oposición firme”, refiere sobre el proceso interno que vive el partido: la elección de una nueva dirigencia.

Torres Peimbert es originaria de Querétaro y fue Primera Dama de esa entidad durante la administración de su esposo Francisco Garrido. Ha sido legisladora federal por el estado en varias ocasiones. En la LXI Legislatura fue Diputada federal por la vía plurinominal y Senadora de la República por mayoría relativa durante la gestión 2012-2018.

En el Senado fue secretaria de la Comisión de Anticorrupción y Participación Ciudadana y miembro de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía.

Es licenciada en Educación Especial en la Universidad de las Américas y cuenta con una Maestría de Estudios en Psicoterapia Familiar Sistemática por el Instituto de la Familia AC.

Marcela Torres Peimbert: Sí a la austeridad, pero con transparencia. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

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–¿Cuál es su balance de las elecciones del 1 de julio y de los resultados del PAN?

–Creo que no son los que queríamos. Nosotros competimos para ganar, pero bueno creo que la voluntad de las y los mexicanos quedó clara: querían un cambio, un cambio completo de lo que habían conocido como Gobierno. Dijeron ‘ya probamos al PRI y al PAN y ahora vamos por Morena’, que supo vender que era lo distinto, lo antisistema; que es una corriente del todo el mundo, la gente está optando por los antisistema, lo que va en contra de lo establecido, porque lo establecido no cumple con sus expectativas.

–¿Qué fallas tuvo el PAN como partido?

–La primera falla, siendo autocráticos, es la falta de unidad, de unión. Hemos tenido además esta dualidad de posturas: por un lado somos Gobierno, tenemos 16 gobiernos estatales. Gobernamos casi la mitad de la población en el país y esa lógica de gobernar, tiene políticamente formas de operar distintas que el de ser oposición en las cámaras, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. El PAN tiene ese doble reto, implica tener los recursos necesarios, tener el apoyo de Gobierno federal necesario y ser oposición y poder tener posturas firmes, reconocible, más agresivas, más vistosas, más de oposición. Esta dualidad que nos dejó en un limbo, en una parte media, donde la gente no identificó ni la agenda completa de oposición, ni la agenda completa de Gobierno, ese limbo fue perjudicial en un momento de una elección donde la gente pide posiciones muy contrastadas.

–¿Qué tanto le afectó al PAN ir en esta alianza con el PRD?

–Creo que ya al momento de la elección lo jugamos lo mejor que pudimos. Creo que los resultados son distintos dependiendo del estado del que se habla por ejemplo, yo soy de Querétaro y ahí nos permitió ganar la alianza con el PRD, pero no en todos los lugares fue igual. Al principio pretendimos hacer la colación con las ciudadanas y ciudadanos. No pudo ser así, quedamos como una alianza entre partidos, que fue buena, aumentó la base de electores que pudiéramos tener; sin embargo, no fue suficiente. Quedamos como la primera fuerza opositora, eso está muy claro, creo que el PRI y los otros partidos quedaron a mucha más distancia que nosotros; ahora tenemos un mandato y obligación por parte de los ciudadanos: a la oposición le corresponde señalar, servir siempre de contrapeso, hay una frase trillada que dice que el poder corrompe siempre, pero el poder absoluto corrompe absolutamente. Ahora nos estamos enfrentando como mexicanos y mexicanas a una nueva realidad: vemos aquí en el Cámara en concreto que Morena tiene una mayoría absoluta, y eso conlleva ciertos riesgos para las y los mexicanos. Cambios en la Constitución donde sólo se escuche esa voz, decisiones totalmente desde su punto de vista, sin tomar en cuenta otros aspectos. Eso es un reto para los mexicanos y para nosotros como grupo parlamentario de oposición. El Presidente electo se ha comprometido con que se escucharán todas las voces, al Congreso, a las dos cámaras, pero las dos cámaras son de Morena mayoritariamente. Las puede escuchar, pero son la misma voz que se escuchará; el reto es escuchar a la oposición, ahí es donde creo que estará a prueba la apertura, la flexibilidad, la madurez política que necesita un gobernante para ser sensible a las observaciones que haga la oposición y poder incorporar esas críticas para mejorar la calidad del Gobierno.

–López Obrador ha dicho que va a respetar los poderes; sin embargo, el día que tomaron protesta los diputados de Morena le lanzaron porras, hubo algunos diputados de la oposición que les llamó la atención esto, ¿usted que opina?

–En política la forma es fondo. La forma en que llega una mayoría tan aplastante, porque son muchos diputados y diputadas de Morena, y además hacen sentir su mayoría diciendo que es un honor estar con López Obrador. Está demostrando una actitud y hay que estar atentos a ello. Es una actitud poco diplomática, que te hace sentir ‘aquí estamos, somos mayoría y así vamos actuar’. Entonces, la verdad es que también hay que ser tolerantes, era la primera sesión, todavía no se cambia el modo, de modo campaña a modo trabajo. Lo que pueden contar es que aún cuando seamos minoría, vamos a estar presentes en las sesiones, vamos hacer escuchar nuestra voz, nuestros votos, tenemos la obligación de hacerlo, que lo haremos responsablemente pensando en México y en la convicción de que si le va a bien a México le irá bien al Gobierno actual.

–Ya están echando andar las medidas de austeridad. Dijeron que van a utilizar su mayoría si no estaban de acuerdo los otros. Ya mandó Morena un documento en el Senado para quitar una serie de recursos, ¿qué piensa sobre eso?

–Que es muy necesario. Hemos vivido el Gobierno anterior ejerciendo el gasto, que es dinero de todas y todos los mexicanos, de manera discrecional y superflua. Sabemos que se aprobaba en la Cámara de Diputados un monto tope en distintos rubros y ese tope nunca se respetó y se sobrepasó hasta seis veces. El monto, digamos aprobado, sin que hubiera ninguna consecuencia para nadie y sin que nadie lo señalara. Creo que México tiene que ser mucho más cuidadoso, más atento de cómo gasta, en qué gasta y desde luego requerimos gobiernos más económicos, más pequeños; la reducción es muy importante, en una tarea pendiente. La siguiente tarea es a dónde ser van los recursos. Hay que estar fiscalizando, atentos en qué se gastan. Si serán medidas pertinentes necesarias. Deseable sí es tener gobiernos más económicos, pero esos recursos a dónde se van.

–¿Qué tan importante es la fiscalización para realmente combatir la corrupción?

–La fiscalización, la rendición de cuentas, la transparencia son tareas muy importantes, básicas, para combatir la corrupción. Me gustó la voz del coordinador de Morena, Mario Delgado, que dijo que iba a hacer de la Cámara una caja de cristal, completamente transparente; me encanta la idea. Espero que así sea en la parte de los recursos y la toma de decisiones.

–Entrando a lo partidista, a la cuestión del PAN, me gustaría su opinión sobre lo que viene para el partido: la elección de la nueva dirigencia, los candidatos como Héctor Larios, hay algunas críticas porque lo apoyan los gobernadores, como de Ernesto Ruffo. ¿Cómo se tiene que dar esta elección de la nueva dirigencia?

–Los procesos internos del PAN siempre son procesos muy contrapunteados y así es la democracia. Vamos a entrar en este proceso. Ya hay una comisión organizadora de la elección que dará a conocer las bases: si van a requerir las firmas, el método electrónico de la huella digital, que eso permite que el voto sea libre y secreto. De la forma tradicional tiene virtudes y defectos. Uno de los defectos es que las cúpulas, ya sea por parte de los gobernadores, del propio CEN actual o por parte de los comités estatales, pues coopten de alguna manera, presionen a los y las militantes a que voten en el sentido que a ellos convengan; por eso creo que es ideal el método de votar en primarias, como algunos lo han propuesto, a través de la huella digital, lo que se propone es una elección primaria: se pone el dedo, se vota por los candidatos, quien no alcance un cierto número de votos no puede contender en esa primaria, y pasan a la siguiente ronda quien tenga más número de votos. Ese es un método muy bueno, porque queda ajeno a presiones. Vamos a ver qué decide la Comisión. Sé que hay propuestas de los candidatos. Veo distintos candidatos, unos muy arropados por las cúpulas, el caso de Héctor Larios con un grupo de gobernadores, el caso de Marko Cortés con otros, el caso de Javier Corral que está apoyando a un candidato, el caso de la única mujer Mirel Montes, y el caso de Ernesto Ruffo. Veo la contienda, vamos a ver cómo se va decantando, mucho depende de las reglas que fije el Comité de Elecciones.

Hay en Morena indicios de autoritarismo, advierte Marcela Torres Peimbert. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo

–¿Cómo evalúa las últimas dirigencias? La de Ricardo Anaya Cortés, que fue candidato y que se le achaca que con su dirigencia se hizo pedazos el PAN; y luego llegó Damián Zepeda.

–Tuvieron claroscuros. En la época de la presidencia de Ricardo Anaya tuvimos triunfos muy importantes en los estados, eso quedará también como un logro de la presidencia de Anaya. Después tuvimos el tema de la elección. Creo que no es ideal, y debemos modificar los estatutos, porque nunca actuó en contra de los estatutos, es importante decirlo, pero también modificar los estatutos para quien se encargue y sea responsable del partido, no pueda desde ahí ser después candidata o candidato inmediatamente. Nos urge una presidenta o un presidente que esté ocupada u ocupado en administrar al partido, que realmente se ponga a atender a la militancia, a fortalecer nuestras propuestas, nuestras posturas, necesitamos a un presidente que abra el PAN a la sociedad civil. Tenemos un enorme número de mujeres y hombres que quieren entrar a ser miembros del PAN y el padrón lleva cerrado muchos años, varias administraciones. Esto va alejando a los partidos políticos de un grupo de personas que quieren participar en política, y no ven en el PAN un medio para participar en la toma de decisiones.

Si el PAN quiere seguir vigente tiene que abrirse a las y los ciudadanos. Tiene que estar más cercano, hacer foros de consulta, en cuanto a qué esperan del PAN, qué postura tomar en muchos temas que atañen a los mexicanos, el sistema de salud mexicano, la educación misma, los magros crecimientos económicos que hemos tenido. Hay muchos temas importantes, donde hemos dejado que pensar en la consulta y acercamiento con ciudadanos.

–Con la renuncia de Pancho [Francisco] Búrquez al PAN, que le declara que viene la muerte próxima, ¿usted cómo ve esto?, ¿podría estar el PAN en una situación tan crítica como para que pueda morir políticamente?

–No tenemos una bola de cristal, creo que mucho va a depender de los resultados de esta elección. Si privilegiamos los intereses de la cúpulas, si privilegiamos esta cerrazón, este alejamiento no son buenas señales para el PAN. Me gustaría que quien ganara fuera una persona que realmente abriera el PAN a los ciudadanos, que tomara en cuenta a la sociedad civil, que tuviera como tarea la formación de ciudadanía, que es una de nuestras principales razones de ser. Todo el tiempo una organización está en peligro de desaparecer, si permite perder vigencia y el PAN es una institución viva, es una institución actuante y claro depende de las decisiones de si podemos o no desaparecer. Me parece desde un punto de vista muy soberbio decir que claro que no, que no estamos en riesgo, que somos un partido fuerte; claro que sí, al ser un organismo vivo, claro que estamos en riesgo.

–El PAN ya fue oposición frente al PRI y logró ganar la Presidencia, ¿cómo tiene que ser ahora el PAN oposición ante Morena y López Obrador?

–Tenemos el enorme reto de que somos Gobierno y al mismo tiempo oposición. Los gobernadores que están actualmente en el poder, que no es menor, casi la mitad de la población en el país, tienen sus propios intereses. Ellos necesitan acordar con el nuevo Gobierno para que puedan tener presupuesto. Tenemos que dar la batalla en cuanto a estos virreyes que piensa poner López Obrador en cada uno de los estados so pretexto de cuidar la corrupción de los gobernadores, y que realmente está poniendo perfiles que electoralmente le pueden ser muy rentables a Morena en la siguiente elección. Van a tener amplio presupuesto y van a estar compitiendo electoralmente bajo el ala de López Obrador y Morena. Esos son retos muy claros que tienen nuestra gobernadora y gobernadores en los estados. Eso hay que separarlo de la postura de oposición que tenemos que ser en las cámaras. Cuando Morena fue oposición votó todo en contra, era automático, nunca tuvieron una actitud condescendiente de decir ‘esto le conviene a México’, ellos se dibujaron como oposición votando siembre en contra. Entonces creo que si nosotros queremos dibujar tenemos que ser muy críticos con las decisiones que tome Morena. Tenemos que ser muy firmes en ese sentido, quien dirija al PAN tendrá este reto de tener esta obligación de ser un oposición firme.

–Morena dice que ya hay delegados federales actualmente que pone la federación, que pone el Gobierno federal en los estados y que esta medida es para reducir los gastos y la gente en los estados, pero usted me dice que la lucha contra la corrupción, ¿está tomada como un pretexto?

–Sí, por supuesto. No hay que ser ilusos. Tenemos delegados, pero tenemos el delegado de Agricultura que es distinto al delegado de Obras Públicas, y es distinto a la delegada de la Sedesol [Secretaría de Desarrollo Social] y eso permite que el poder no se concentre en una sola persona.

Aquí el pretexto es la reducción del gasto y eso está muy bien, pero también es la concentración enorme del poder político y económico que tendrá una sola persona en esos estados, cuyos perfiles no son técnicos, son políticos: las mujeres y los hombres más competitivos electoralmente desde el punto de vista de Morena. Tendremos que ser ilusos el no ver el filón electoral y político que esta decisión tiene. López Obrador es político, ha sido político toda su vida, no es una persona técnica, es un político consumado y sus decisiones son políticas, y un político lo que quiere es poder y creo que las decisiones que está tomando van en esa línea.

–¿Es más difícil ser oposición al PRI o a Morena?, ¿qué diferencias ve en los retos que conlleva?

–Es temprano para decirlo. Vamos a ver cómo se comporta Morena en el Gobierno. Las señales que vemos nos ponen en alerta, son señales poco democráticas, señales de autoritarismo, son señales que hay que estar monitoreando y siguiendo. No quisiera adelantarme, es temprano para dar una opinión.