En manos de quién está la máxima solución

Somos testigos de los riesgos que hoy en día existen. Vemos en todas las noticias asesinatos, narcotráfico y consumo de sustancias a la alza en infantes y adolescentes, casos de abuso sexual, y delitos de todo tipo que agreden a nuestra sociedad y que lastiman el concepto que las nuevas generaciones tienen del mundo en general.

Sabemos el por qué, y nos sobran razones para justificar con verdades, todas y cada una de las situaciones mencionadas, sin embargo, como sociedad, seguimos sin atender lo que sí está en nuestras manos, y que, aunque no es en sí misma la solución absoluta, sí contiene y redirige el futuro de nuestros infantes y jóvenes.

Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017, ya para ese entonces había un aumento, en los últimos 7 años, del consumo de drogas en adolescentes. Por supuesto no resulta extraño, pues cada vez es más sencillo adquirirlas y dicha problemática pública no ha sido atendida de manera integral por nuestros gobiernos. Sin embargo, reitero, tampoco como sociedad hemos entendido lo que nos toca hacer.

Como directivo escolar, me tocó hace un par de ciclos escolares recibir un alumno de 10 años de edad, en situación no sólo de consumo, sino incluso de tráfico de drogas. Por supuesto, la confidencialidad no se romperá, ni habiendo pasado el tiempo. Pero tengo el orgullo de recordar, que bajo todo compromiso con los derechos del menor, y bajo todo estricto apego a los protocolos correspondientes, se actuó conforme a lo dispuesto por la Secretaría de Educación, Secretaría de Salud (de quienes reconozco todo el compromiso y entrega al caso) y por parte de DIF Estatal.

Como dije, recuerdo con orgullo el haber actuado junto con el equipo de trabajo involucrado y con las respectivas autoridades… Pero también, y aún más, dicha historia la recuerdo con dolor. Humana y profesionalmente hablando, dejamos el alma en el caso. Y aunque aún, reconozco que encuentro a determinadas secretarías de gobierno o dependencias gubernamentales como corresponsables de la ineficacia de las políticas públicas en función de prevenir, erradicar o tratar estos casos, sigue doliéndome determinantemente, una ausencia en particular.

Seguiré dejando para el final, la que para mí, es la mejor de las opciones para prevenir este cáncer social.

Pero por supuesto, antes, citaré las necesidades que como sociedad y gobierno debemos priorizar y atender, para ser más efectivos en la lucha con este terrible riesgo que pareciera ha ido ganando la guerra:

  • Leyes más punitivas con todo adulto que de la forma que sea, facilite el acceso a las sustancias nocivas e ilícitas a menores de edad.
  • Creación y difusión de un “Código y protocolo de denuncia para tráfico/consumo de drogas en menores de edad” (Sobre todo si hay, reitero, adultos involucrados).
  • Mayor vinculación, y simplificación, de los protocolos de tratamiento para estos casos.
  • Fortalecimiento de políticas públicas para el tratamiento de adicciones, y por supuesto también, mayor y mejor regulación, ya que no todos “los centros” están operando en las condiciones profesionales y dignas mínimamente esperadas y legales.
  • Máximo castigo a funcionarios públicos implicados en casos de tráfico de drogas.
  • Dignificación de los salarios, para que los Padres de Familia no se vean en la necesidad de atender dos o más actividades laborales, y que así, puedan compartir más tiempo en casa.
  • Exigencia, pero también capacitación a los directivos escolares para atender esta problemática de la mejor forma en sus instituciones, a través de la prevención, y de las opciones que la política pública oferte para el tratamiento.

En fin, estoy seguro que no terminaría. La inoperancia de muchos gobiernos, y/o de muchos funcionarios en los cargos decisivos para la creación, atención, y seguimiento a esta situación, sigue siendo una variable importante para que la estadística en este sentido no se reduzca.

Pero hoy hago un llamado a todas y todos de una manera menos agradable. Lo más fácil, es por supuesto, responsabilizar a lo que “no depende directamente de mí”. Pero no podemos seguir viendo bajo esa lupa el tema de los jóvenes en riesgo por las drogas.

En las instituciones educativas podemos lograr mucho

En mi comunidad educativa hemos logrado lo impensable, lo inimaginable… Estadística reducida a cero, de consumo y tráfico de drogas, en una institución ubicada en San Juan de Abajo. Pero por supuesto, no ha sido sencillo. Aunque contrastantemente, les compartiré, que viendo en retrospectiva, no es tan difícil.

Se requiere contar con docentes comprometidos, no con el concepto de “estudiantes”, sino de y como personas, antes que nada. Invertir en recurso humano calificado, adecuado y profesional, particular para atender la situación: Presencia de psicólogas y criminólogas, al servicio del Departamento Psicopedagógico y las Prefecturas de Disciplina. Docentes preparados y capacitados para detectar y tratar desde el aula a alumnos/as con y en posible riesgo.

Comunicación asertiva, inmediata y efectiva entre todo el personal. Campañas de prevención periódicas e innovadoras justificadas teóricamente. “Escuela para Padres” atractiva, permanente y con temas de interés y necesarios para los mismos. Pláticas formales e informales  con cada alumna y con cada alumno, y que los líderes educativos, sean eso, y no sólo autoridades académicas y “formativas”.

Pero sobre todo, dejar el alma como institución educativa en la ideación de estrategias que consoliden el compromiso de los papás y el fortalecimiento de la premisa más importante de todas: SIN LOS PAPÁS Y LAS MAMÁS, NADA SE LOGRA.

En el pasado proceso electoral confirmé como candidato a diputado lo que para ese entonces, como director escolar, ya había defendido infinidad de ocasiones: ¿Dónde están los Padres de Familia?

La verdadera solución

Por eso, a ti, que eres madre de familia, y a ti que eres padre de familia debo decirte… ¿Dónde estás? ¡Deja de pensar que tu hijo o hija está fuera de riesgo! Todo infante, adolescente y joven requiere de orientación, requiere de cercanía, requiere de tiempo, interés y atención.

Podrás decir “Que el trabajo”, “Que las actividades…”, pero cuando las drogas entran en tu casa… Habrás querido regresar el tiempo. No dejes en manos del gobierno, ni de las y los maestros de la escuela o el colegio, lo que de ti depende. La prevención comienza en casa. Es ahí o nunca. Es ahí o todo lo demás perderá fuerza.

Siempre que una familia conoce a sus hijos e hijas, que les brinda el tiempo, y la confianza; y además maneja reglas y límites clara y efectivamente, a tiempo… Estaremos del otro lado como sociedad.

Con todo gusto puedo llevar pláticas y orientación a sus colonias y a las escuelas de sus hijos e hijas. Nos toca a todos y a todas, pero Papá, pero Mamá, no dejes esa responsabilidad a quien no le pertenece, más que a ti…

¡Nos leemos pronto!

 

*Héctor Ricardo García Frausto. Psicólogo de formación, trabajador de la educación por convicción. Director General de Institución Educativa Privada. Político activista, idealista y con compromiso social. Secretario de Asuntos de la Juventud del Partido Verde en León.
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2 Comentarios
  1. Romarco dice

    En Cuba, con todo y su crisis económica, las autoridades no han permitido el ingreso de las drogas a ésta pequeña y linda Isla; resultado: una juventud con otra perspectiva de la vida, muy diferente a la nuestra. Por el contrario, en Estados Unidos, la adquisición y consumo de drogas es tan fácil como comprarte una “Big Mac” en la esquina más cercana, y sin embargo, nos damos cuenta que la sociedad y los narcos siguen en un maridaje casi de ensueño.
    Las comparaciones son odiosas. No dudo que los Padres de familia tengamos una gran responsabilidad en la educación de nuestros hijos, sin embargo, las autoridades ineptas y corruptas desataron esta guerra estúpida contra el narcotráfico y ahora no pueden sostenerla, menos aún, cuando se premia la ineptitud y corrupción como en nuestro aún bello Estado…..

  2. Ricardo García dice

    Hola, estoy de acuerdo contigo. Sí hice mención de la inoperante ya, “intención” del Gobierno para atender el tema.

    Sin embargo, la estadística se ha desatado por no atender desde casa la problemática. Es necesario que padres y madres estén conscientes de los riesgos, y tomen decisiones al respecto.

    Saludos.

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