Entre el teatro de sombras y la mano que mece la cuna

Sin duda la política es también un espectáculo. El figurar en los medios de comunicación y estar midiendo el rating de la presencia pública, es hoy uno de los más fenómenos más controversiales de la mercadotecnia política. Se trata de estar en el top of mind de las audiencias. Se trata de que se hable bien o mal de un personaje público, esa es la idea principal de las agencias de publicidad lograr el “estar en la boca de todos”.

En política los malos y pésimos políticos abrieron la puerta al negocio del manejo de la imagen y aprendieron a jugar con fuego, a promover campañas y al mismo tiempo buscar controlar los daños y con ellos aparecen los “cuartos de guerra”, metáfora para convocar a asesores, padrinos e interesados para planear las acciones mediáticas que se consideran necesarias para crear imaginarios sociales y discursos que proyecten “ideas, emociones y percepciones” positivas o que refuercen mediáticamente la toma de decisiones que hacen los encargados de gobernar.

Así, podemos ver las habilidades y torpezas con las que se quiere jugar para influir en la opinión pública y con ello lograr tener cierto margen de maniobra con grupos tanto de los poderes fácticos como de sectores sociales, culturales, políticos y económicos con los que se tienen vínculos, compromisos e intereses comunes.

También hay estrategias de comunicación social desde la estructuras gubernamentales, que buscan desviar la atención sobre ciertos temas, o crear confusión si es que es útil, o bien propiciar ambientes favorables ante situaciones previsibles en donde se sabe que habrá molestia, enojo y desacuerdos. Se trata de un juego de manos, de una habilidad para jugar con la luz y las sombras que se pueden proyectar sobre las pantallas o publicar en los periódicos. Es crear ilusiones por demás efímeras para contar historias de ficción. Porque hay una negación como principio de gobierno para partir de la realidad, para hablar con los hechos y no puede presentarse la verdad porque da miedo y se esconde, a la vez que convierte en el nuevo estigma del poder.

El caso del presidente Trump, es y será un caso de estudio para las ciencias sociales y para quienes estudian la relación entre comunicación y política. Cada semana se suman absurdos, se niega la realidad, se miente, se hacen fake news desde Casa Blanca, se toman decisiones contrarias a la opinión pública o al sentido común y se instala la post-verdad como recurso para gobernar.

En México el caso del nuevo gobierno electo entra en esa nueva dinámica, voluntaria o involuntariamente, la mirada de los medios y de la sociedad está a la espera de cualquier desliz, error, contradicción o falla para iniciar una especie de híper-critica -si es posible nombrarla así-. En las páginas de medios de comunicación y en las redes sociales aparecen reseñas, opiniones, juicios de valor y una buena cantidad de prejuicios asociados a lo que hacen o dejan de hacer los miembros del equipo de Andrés Manuel López Obrador y del propio “Peje”, ahora que fue parte de la portada de la revista “Hola” y de la poca “austeridad” o la mucha “ostentación” que reseñó ese medio, de uno de sus más cercanos colaboradores en su boda. No es gratuita su presencia en esa revista, en los medios de comunicación no hay neutralidad y sí muchos intereses. Se vuelve abrir la discusión entre lo público y lo privado de las figuras públicas.

En Guanajuato, producto de una denuncia que presentó Arnoldo Cuellar, periodista independiente, ante la Auditoría Superior del Estado de Guanajuato (ASEG) en relación a las irregularidades que se observan con relación a algunos contratos de publicidad oficial de la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno del Estado durante el gobierno del ahora exgobernador Miguel Márquez, la ASEG hará una revisión en la que: “Se ordena la práctica de una auditoría específica al Poder Ejecutivo del Gobierno del Estado de Guanajuato, a través de la Coordinación General de Comunicación Social, así como a las dependencias y entidades relacionadas con los hechos denunciados, a efecto de que fiscalice el procedimiento de planeación, programación, presupuestación, contratación, ejecución y cumplimiento de los contratos y demás actos relacionados con los hechos denunciados”, que es un primer paso para ir develando las formas en que se usan los recursos públicos, que se usan discrecionalmente para crear “tendencias de opinión”, para “crear ambientes favorables”, para “manejar el control de daños” y esta auditoría  de entrada tendrá que explicar cómo se llegó a gastar un millón de pesos al día en propaganda y publicidad en medios impresos y digitales por fuera del presupuesto autorizado por el poder legislativo.

Para documentar el pesimismo que ha generado la ratificación en sus puestos de Secretario de Seguridad Pública y al Procurador de Justicia, se presentó el caso del uso inserciones pagadas por personas y empresas para felicitar al gobernador y los funcionarios ratificados, lo que muestra más allá del entusiasmo de quienes pagaron esas publicaciones, el hecho de  que hay una mano que mece la cuna y que también hay manos que están ocupadas en la producción del teatro de sombras desde el gobierno que apenas inicia.

La función social del periodismo independiente y del periodismo de investigación son importantes cuando se trata de informar con veracidad, cuando se trata de observar y ser testigos los procesos que implicaran la llamada  Cuarta Transformación y sin duda del comportamiento público y de sus responsabilidades de las y los gobernantes y de las y los funcionarios públicos ante las apuestas para que Guanajuato sea la grandeza de México e ir más allá de la política como espectáculo.

 

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