Frenesí de una pandemia

‘Nunca se miente tanto, como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería.’

Otto Von Bismark

Una gran efervescencia se ha dejado sentir por una serie de acontecimientos que han encantado al grueso de la población. Como el sacro santo espectáculo de masas, el futbol, gran dador de inmensas fortunas,… y de espejismos. Lo primero, innegable para los dueños de poderosas corporaciones que mueven y promueven enormes negocios en el mundo, con más poder e influencia, que muchos Estados. Mientras que las ilusiones son para esas enormes masas frenéticas, que creen que se llenarán de gloria por el triunfo de ‘sus’ equipos, que los hará trascender hasta el mismísimo Olimpo…!

Pues a los siempre crédulos mexicanos, llenos de fe en ‘su’ selección creen, que no razonan, que ahora sí van hacer un gran papel y efectivamente, siempre hacen un papelón; y hasta los hay quienes aseveran, en el colmo de la enajenación real o fingida, que podrían traerse la copa. (…)

Y la realidad nos evidencia la ‘pequeña’ diferencia del porqué no es razonablemente posible. Porque la organización, la preparación, la técnica, los directivos, la mentalidad de los jugadores; todos los que participan en los grandes equipos seleccionados, son verdaderos profesionales, es decir, responsables en sus distintas funciones. ¿Se podría decir lo mismo de los de por acá que solo esperan un milagro?

Pues la respuesta se encuentra en lo que se suele decir socarrona y frecuentemente en los corrillos deportivos:

‘Jugaron como nunca y perdieron como siempre’

Por tanto a la afición siempre fiel, una vez más:

‘El gusto les duró, lo que al triste la alegría.’

Caray, caemos más que en las tres caídas,… sin límite tiempo; que raya en una desesperante y exacerbada necedad, una y otra y otra y otra vez… Y no terminamos, es más, ni siquiera empezamos a identificar la maraña de vicios y corruptelas donde se desempeñan estos mismos anquilosados personajes, con los mismos patrones de conducta.

Pero sí comprando además de boletos, las bebidas, las botanas chatarra, los aparatos y pagos para ver las transmisiones y todo lo que se publicita por estos medios, semejando a grotescos androides programados para el consumismo y para desgañitarse ante el mínimo intento de algún jugador al tirar a gol…!

Pero más allá de esta muy cuestionable actitud es, que se deja olvidado todo lo verdaderamente importante, por un si acaso, posible efímero gusto de algún triunfo pírrico. Incluso hay quienes lloran como la dolorosa, por un equipo que sólo representa intereses financieros de unos pocos, que ni remotamente son los verdaderos y legítimos intereses de México. ¡Absurdo!

Mientras muestran un total desapego a lo verdaderamente importante y trascendente de nuestro pasado, presente y futuro, como son el saqueo brutal de nuestros recursos, una contaminación que está causando gravísimos daños a nuestra salud y a nuestro ecosistema; desplazamiento de comunidades enteras; en las ciudades se hace presente la gentrificación que avanza de forma por demás avasalladora; el hasta ahora, imparable proceso de privatización del agua…

Y no escucho a nadie derramar una lágrima o un grito de indignación por el trato humillante e inhumano que les dan a nuestros connacionales, separando padres de sus hijos, el patético ‘Adolph’ Trump. Mejor ciudadanos de otros países, incluidos algunos norteamericanos, han manifestado su total rechazo ante la brutal política antiinmigrante y antimexicanos, del frenético régimen del ‘Cuarto Reich.’

De manera muy semejante nos pasa durante los procesos electorales. Nos dicen que nosotros organizamos, nosotros elegimos, nosotros, nosotros, nosotros… Y jamás hemos sido nosotros los que decidimos, pero que sí pagamos,… al igual que en el futbol.

Y terminamos una vez más, ‘comprando’ lo que queremos oír y que bien saben que lo que nos dicen y prometen, no es necesariamente verdadero, sino que parezcan creíbles y compatibles con lo que queremos escuchar, aunque sean ridículas propuestas.

Así que pagamos para que, mediante una serie de ‘procedimientos’, lleguen los que fueron elegidos no precisamente por los electores, sino por los dueños del poder, el Estado – Profundo[i], los verdaderos poderes fácticos soterrados.

Pero ahora con la efervescencia y borrachera electorera, cuasi pandemia, la sociedad aparenta una abierta manifestación ante la cada vez más apremiante situación económica de las mayorías. Espero que no sea sólo la euforia del momento y que vigilemos de cerca a los que serán nuestros mandatarios y no mandantes, en sus distintos niveles. Porque se les votó como servidores públicos y no como amos.

De no hacerlo así, que la Nación se los demande para que los mande,… a Palenque…!!!

[i]  ´El Estado Profundo’ (The Deep State)

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