Hiato y perífrasis

Hoy abordaré diversos temas muy breves. La palabra hiato etimológicamente significa espacio. En la Roma imperial se usó para señalar un lapso, es decir, un espacio temporal, pero también se aplicó para una ausencia física, por ejemplo en una secuencia. Desde el punto de vista gramatical, al hiato también se le conoce como adiptongo. Se llama así al caso en que dos vocales juntas en una palabra les correspondan distinta sílaba y, por lo tanto, cuando se enuncian por sílabas queda un espacio entre vocales. Esta separación se debe a varias posibilidades que ahora enuncio: pudiera tratarse de vocales fuertes que nunca quedarán en la misma sílaba. Me refiero a las vocales a, e, o. Es el caso de pe-tró-le-o. Mucha gente supone que es una palabra de tres sílabas porque unen las dos últimas al pronunciarlas. Pero dado que corresponden a vocales fuertes, es obligado enunciarlas separadas.

La otra razón para el adiptongo es cuando las vocales se separan por una tilde o sílaba con tono fuerte y esta recae en una vocal débil, junto a una fuerte: za-pa-te-rí-a.

Originalmente, las vocales cerradas o débiles i/u siempre forman diptongo con las abiertas, como en A-le-ma-nia. Pero cuando la pronunciación la hace fuerte, entonces se tilda y silábicamente va separada de la otra vocal. Por ello, ‘petróleo’ y ‘zapatería’ presentan hiato o adiptongo y Alemania contiene un diptongo.

Relacionado con la división silábica, un amable lector me consultó si la palabra priista ‒que es el nombre del simpatizante o militante del Partido Revolucionario Institucional‒ se tilda en alguna de las vocales i. La regla ortográfica para la división silábica indica que vocales duplicadas les corresponden sílabas diferentes, es decir, será siempre hiato. Por eso, la palabra se divide pri-is-ta. Ahora la tonalidad de la palabra recae en la penúltima sílaba (is). Eso lleva a clasificarla como grave o llana. La regla de acentuación dice que las palabras graves que terminen en n, s, vocal no deberán acentuarse gráficamente, solo si terminan en una consonante diferente. Entonces, priista, así como cualquier otra llana, como examen y menos, no llevan acento gráfico; pero árbol y récord, sí deberán llevarlo.

Un tema totalmente distinto es la perífrasis. Lo pregunta la señora Lucía Suárez de Valle de Santiago. Por la radio escuchó sobre el fallecimiento de una persona conocida en el municipio y el locutor en cabina dijo: «Lo vamos a recordar…». En su correo ella consulta si no es preferible: «Lo recordaremos…» o «Vamos a recordarlo». Aunque no es incorrecta, actualmente la economía del lenguaje para que sea más directo y preciso, aconseja no usar tantas palabras al hablar o escribir. Además, la segunda opción es preferible, veamos el porqué. Por ejemplo, si adquiero un DVD nuevo, me es posible enunciar: «Lo compré de oferta». En esa oración la palabra lo toma el lugar del DVD. Por eso, en los enunciados anteriores «Lo recordaremos» y «Vamos a recordarlo», la acción de recordar recae en la partícula lo (que ocupa el lugar de la persona). En “Lo vamos a recordar”, el verbo vinculado a la partícula lo es ir (vamos) y eso no da un sentido tan claro por ser un auxiliar. Por eso en «Vamos a recordarlo», nos será más fácil identificar qué es lo recordado, él.

Las construcciones con el verbo ir como auxiliar son muy comunes en México.  Es lo que se llama perífrasis verbal o futuro perifrástico. Mucho se debe al estilo de no ser directos en nuestra forma de enunciar algo. Recurrimos con mucha regularidad a formas indirectas o circundantes. Sentimos que ser directos es brusco, hosco, ofensivo o fuerte. Por ello, el verbo ir lo usamos como auxiliar en todo tipo de oraciones. En el enunciado «Vamos a recordarlo», el verbo ir pierde su sentido de movimiento para dar un tono exhortativo.

Conclusión: es preferible lo directo a la perífrasis.

 

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