¿Imparcialidad mediática?

Uno de los baluartes del movimiento #YoSoy132 del año 2012 fue su precisión en el primer golpe certero y auténtico hacia los grandes corporativos mediáticos. Su efecto fue como un rayo que incendia un gran bosque seco con  ánimo y búsqueda de la imparcialidad. Este sería un gran movimiento juvenil que se unificó con varios sectores sociales, apoyado con el incipiente uso de las redes sociales y marchas multitudinarias en México.

El movimiento fue un imán natural para varias causas, en su momento marginadas por los medios de comunicación tradicionales, que se manejaron y manejan en varios casos por la lógica del mejor postor con mayor capital a su favor. Sumado a esto, un gran número de reporteros dirigía su opinión con gestos corporales o encuadres en sus preguntas con un apático sesgo, además de pretender aminorar la exposición de las contrapartes aludidas.

Una parte de las discusiones centrales a nivel nacional del movimiento #YoSoy132 fue la intención de sumarse en apoyo a causas de justicia social de luchas locales con una coordinación nacional centralizada, la cual era muy compleja y naturalmente generaba fracciones y discusiones bastante extenuantes con pocas acciones concretas. Otra discusión se planteó sobre el interés de la creación de un nuevo partido político con novedosas energías creativas, ya que por la naturaleza de esa lucha social se generaba un efecto político impactante; sin embargo,  esta alternativa fue descartada debido a que el movimiento social se declaró apartidista desde un inicio. Se procuraba no caer en la trampa de prejuzgar a la persona por pertenecer a algún partido político, lo cual era muy difícil, puesto que, aunque existe gente valiosa y genuina en diferentes partidos políticos, este apego los colocaba en una dinámica cuyo margen de acción es más limitado a un movimiento social de acuerdo al encuadre, tradición y flexibilidad del partido al que perteneciesen.

El movimiento #YoSoy132, a pesar de contar con una estructura organizacional frágil y boicoteada por fuerzas políticas en el poder, conservaba potencia por la colaboración colectiva muy creativa de mucha gente valiosa y fuerzas sociales sumadas a acciones de protesta. Como resultado de esto se  logró tener ciertos efectos concretos en su temporalidad reducida:

1. Logró que se transmitiera un debate en televisión abierta, cuando originalmente iba a ser transmitido por sistema de pago.

2. Se organizó un debate nacional a través de programa en internet, rompiéndose con el cerco mediático que tenía en ese entonces la poderosísima empresa Televisa, la cual, como es bien sabido, controlaba la comunicación de manera cuasi-hegemónica.

3. La politización de la juventud que originalmente se le consideraba apática y sumisa al maltrato del régimen político.

4. Se generaron iniciativas culturales alternas y  emprendimientos de diverso orden antes del repliegue del mismo movimiento el cual se quedaría hasta hoy en estado latente.

Uno de los esfuerzos en ese gran movimiento social fue el de la “inclusividad”, término adoptado para remplazar la exclusividad, cuestión muy complicada por la dificultad de tender puentes comunicativos entre visiones de la realidad muy distinta en una sociedad heterogénea.  Con los puentes comunicativos se lograba despertar una fuerza creativa mayor al movimiento, y cuando éstos se rompían se regresaba a un estado de exclusión, similar a una división de castas.

#YoSoy132, batallas locales

En el estado de Guanajuato existieron diversas batallas locales de acuerdo a sus particularidades, centralizando la lucha por la imparcialidad mediática;   la ciudad de León no fue la excepción.

Recordando ciertos momentos posteriores a ruedas de prensa, los reporteros de la ciudad señalaban a diversos medios, que en lo local se comportaban como Televisa nacional, curiosamente Televisa local no era señalada con esa gravedad; sin embargo, la línea editorial de varios medios impresos, como electrónicos, era evidentemente parcializado a favor de candidaturas financiadas con grandes capitales e influyentes empresarios de la ciudad evitando, de esta manera,  el contraste con los distintos candidatos sin equidad de espacios.

El cerco mediático no se logró romper en el caso de las candidaturas locales con tanto medio parcializado. El movimiento logró citar a un debate local, pero aún ahogado por la agenda general de los medios de comunicación tradicionales su efecto no fue notorio. El único momento en el que se recordaría haber roto un cerco mediático a nivel local de manera más clara, fue un tema circunstancial que se logró poner sobre la mesa de discusión política: la represión al movimiento #YoSoy132León en una de sus marchas convocadas a nivel nacional. En ese entonces gobernaba la ciudad Ricardo Sheffield Padilla, actual candidato de MORENA hacia la gubernatura del estado de Guanajuato.

En  ese suceso se realizó un gran operativo represivo alrededor de una marcha pacífica integrada por la sociedad civil (jóvenes, mujeres, niños y adultos mayores). El gobierno local  tomó la estrategia de meter infiltrados para azuzar y capturar a varios activistas. Posteriormente, miembros del movimiento reaccionaron en pro de la justicia denunciando el acto represivo ante Derechos Humanos, dando esa institución la razón a los denunciantes y dictando recomendaciones a la administración municipal  en turno, encabezada por Ricardo Sheffield Padilla. Se les emplazó por violentar los derechos humanos de activistas y manifestantes en general, ya que evidentemente esta acción contrariaba su derecho a la libertad de expresión. Lo anterior llamó la atención de los medios nacionales, y gracias a esto se evitó el entierro mediático   a nivel local de aquel remarcable suceso.

Algo claro que se tocó en aquel gran movimiento social fue el deseo de romper la visión partidista en la política, leyendo la esencia de las políticas implementadas con mecanismos de participación ciudadana, es decir, se entiende que la democracia no consiste meramente en la selección de un personaje, sino en el seguimiento y coparticipación de la ciudadanía para el cumplimiento real de sus funciones. Si bien es cierto que la persona que se elige como representante debiese demostrar integridad, esto no es garantía del cumplimiento de la voluntad popular; la ciudadanía idealmente debe ser analítica en la toma de  decisiones. Aunado a ello, también es necesario proponer nuevos mecanismos para facilitar la participación democrática, pero éstos no se pueden construir cuando la colectividad se desasocia de la política esperando fantasiosamente a que su representante siempre esté en la mejor condición ética y humana para el cumplimiento de las expectativas políticas de un periodo ejecutivo, legislativo o judicial.

Para corroborar el hecho de la represión policial, se puede buscar el video en YouTube intitulado, “Represión Policial Marcha #YoSoy132 León Gto.”

 

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