La familia como pilar fundamental en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad

Por: Martha Alicia Pérez Anguiano*

 

En los últimos años y de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2016, la obesidad es considerada un problema de salud pública. En una publicación, Messes (2018) señala que de los países que integran la OCDE, México presenta la mayor proporción de sobrepeso y obesidad, por debajo de Estados Unidos de América, y se proyecta que la prevalencia de obesidad seguirá creciendo en los próximos años, pasando del 32% al 39% en el 2030.

A lo largo de estos años el sector salud ha realizado acciones para atender y contrarrestar el avance de esta enfermedad en la población, algunas de las acciones que se han realizado con el objetivo de disminuir  el número de personas afectadas son, entre otras, recomendaciones en el incremento del consumo de frutas, en la actividad física, programas preventivos como “Chécate, mídete, muévete”, campañas sobre la importancia de cambiar el sistema de etiquetado de alimentos, impuestos a las bebidas azucaradas, etc.

Sin embargo, desde mi punto de vista,  el problema se ha abordado desde una mirada individual y generalmente sin tomar en cuenta a la familia y al contexto social y político en que se encuentra inmersa la persona. Con frecuencia acuden al consultorio pacientes que han intentado muchos tratamientos, sin obtener el resultado esperado, lo cual causa en el paciente una gran frustración.

En el libro “Psicología de la Obesidad” Minuchin (1978) señala que la familia que tiene un paciente con obesidad tiende a ser sobreprotectora y para evitar conflictos, utiliza al alimento como un mecanismo para desviar los  problemas, en donde se evade expresar las ideas y se establecen relaciones de codependencia entre los miembros de ésta y la comida, por lo que el alimento se convierte en un factor estabilizador que tiende a perpetuar el síntoma. Algunas familias navegan entre la obesidad y la dieta, viviendo la paradoja de  “te tienes que terminar todo lo que te doy, pero tienes prohibido engordar”.

Desde esta mirada entonces la familia juega un papel fundamental en la alimentación de la misma y no solo del miembro que en estos momentos presenta el sobrepeso y /o la obesidad. Una estrategia para el tratamiento es distribuir el síntoma entre todos los miembros de la familia, para que el apoyo, a las medidas sugeridas por los profesionales de la salud sean adoptadas por todos los miembros, tratando así de garantizar un apego al tratamiento mucho mayor.

En una época de hipermodernidad en donde pareciera que no hay espacio para la salud, pierden importancia el descanso, el disfrutar la comida, el sueño y otros aspectos importantes en el bienestar ante la vertiginosa vida laboral, el éxito profesional y económico; el hacer consciencia que somos miembros de un sistema, que somos seres humanos que vivimos en comunidad, nos abre una oportunidad para regresar nuestra mirada a las  familias de manera sistémica, en donde podemos rescatar la posibilidad de volvernos a encontrar, de hacer un alto, de respirar y fomentar hábitos que nos permitan vivir de manera más integral y saludable.

Proponer entonces orientaciones, consultas que involucren a la familia para lograr una mejor educación nutricional es una posibilidad para seguir impactando en la salud de los pacientes.

Algunas consideraciones:

  • Permitir ver a los pacientes y que ellos logren verse como integrantes de sistema en donde el éxito del tratamiento depende de todos, y no solamente del paciente que presenta el síntoma.
  • Consultas familiares para el cambio de hábitos de preparación y consumo de los alimentos.
  • En familia se aprender a comer, a dialogar y a establecer relaciones saludables, se nos enseña a amar y a amarnos.
  • Somos parte de un sistema al que llamamos familia en que aprendemos a decir lo que sentimos y pensamos.

En conclusión, volver la mirada a la familia es abrir un campo de posibilidades para lograr una mejor calidad de vida, y por vida me refiero a la posibilidad de vivir sanos, pero también a la posibilidad de establecer relaciones saludables con quienes tengo más próximos.

 

*Martha Alicia Pérez Anguiano, miembro del Colegio de Nutriólogos. Licenciada en Nutrición y Ciencia de los alimentos UIA León. Maestría  en Nutrición clínica UNIVA; en Educación UNIVA.
Maestría en Terapia Familiar Sistémica Relacional ( cursando) UNIVA.                                                                                                                                                      

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