La periodista mexicana Alma Guillermoprieto recibe el Premio Princesa de Asturias

En esta 38ª edición, los reyes fueron acompañados por altos representantes de las instituciones políticas y judiciales del Estado durante la entrega del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades a la periodista mexicana Alma Guillermoprieto.

Ciudad de México, 19 de octubre (SinEmbrago).– El Rey de España Felipe VI acompañado de la Reina Letizia, entregaron elPremio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades a la periodista mexicana Alma Guillermoprieto.

Así también el cineasta estadounidense Martin Scorsese fue distinguido con el Premio de las Artes, la escritora francesa Fred Vargas con el de Letras; el filósofo estadounidense Michael J. Sandel en Ciencias Sociales; la oceanógrafa norteamericana Sylvia A. Earle en Concordia; la ONG Amref Health África por Cooperación Internacional; el montañero italiano Reinhold Messner y el polaco Krzysztof Wielicki en Deportes; y el paleontólogo sueco Svante Pääbo por Investigación Científica y Técnica.

La reportera mexicana Alma Guillermoprieto advirtió hace unos días en ese país sobre el desarrollo de Internet y de las redes sociales ofrece un “inmenso potencial” para el periodismo si los informadores hallan nuevas fórmulas para desarrollar en ese ámbito una labor “indispensable”.

En su comparecencia ante los medios en Oviedo (España) tres días antes de recoger el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, Guillermoprieto trasladó una visión optimista del futuro de una profesión de la que no se sintió parte hasta que comprobó “que tenía lectores” pues alguien leía en The Guardian en Londres sus crónicas sobre la revolución sandinista.

A partir del concepto de que su única responsabilidad es con la gente que la lee, la autora de La Habana en un espejo lamenta que “el estado de terror” que generó la expansión de Internet, la avalancha de medios alternativos y la crisis causada en los medios tradicionales no haya permitido aún “ver ese nuevo mundo de internet con calma”.

“No creo de ninguna manera que vaya a acabar con el periodismo. Ofrece un potencial inmenso para hacerlo de una forma nueva, pero si no nos encargamos nosotros mismos de buscar formas diferentes y nuevas de periodismo virtual, nosotros vamos a ser los encargados de nuestra propia destrucción”, advirtió.

Alma Guillermoprieto. Foto: Europa Press

Apuntó a que el modelo que haga sustentable el periodismo en internet “está por crearse, pero tiene que existir” para proveer a la sociedad de una labor “indispensable”.

La reportera mexicana, de 69 años, aprecia como principal diferencia entre la prensa iberoamericana y la anglosajona, para la que ha trabajado casi toda su carrera, la mayor capacidad económica en la segunda.

Así, la prensa estadounidense “mal que bien” sigue pudiendo financiar grandes reportajes, capacitar a sus profesionales e incluir la cobertura internacional como una parte central de su labor mientras que la hispanoamericana “no tiene la plata”, los medios no puedan conceder a sus periodistas “un mes para ir a reportear” como sí hace ella en sus colaboraciones con publicaciones como la revista The New Yorker.

“Otra gran diferencia es que a nosotros nos matan y en Estados Unidos eso ocurre muy rara vez, pero en Colombia o Brasil la cifra de muertos es escandalosamente alta”, lamentó.

Horas después de mantener un encuentro titulado “Periodismo con Alma” con jóvenes informadores en el Centro Niemeyer de la localidad asturiana de Avilés, la reportera mencionó como cualidades indispensables en un informador “la curiosidad, la capacidad y la terquedad” que deben llevar a cada uno a descubrir “su propia forma de ser periodista”.

“Es lo que tiene de arte este oficio, que cada uno hace su propio periodismo”, subraya esta reportera, a la que no le gusta cubrir historias sobre el poder ni sobre la política.

Guillermoprieto es la tercera mujer en obtener el galardón de Comunicación y Humanidades, por su profundo conocimiento de la compleja realidad latinoamericana y la forma en que sabe transmitirlo a los lectores angloparlantes.

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