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Las oriónidas de octubre y el cometa Halley

Por: Dr. Alfredo Campos

Con algo de suerte, podría observarse en el cielo en una noche cualquiera una “estrella fugaz”. En realidad no se trata de estrellas, sino de pequeñas partículas que al entrar a la atmósfera a gran velocidad y calentarse por fricción dejan a su paso una sorprendente línea de luz que se desvanece casi al instante. Una de tantas ventajas de contar con una atmósfera es poder contemplar estrellas fugaces en el cielo, en vez de encontrarnos con cristales rotos o personas descalabradas.

En ciertas épocas del año las estrellas fugaces son más frecuentes. A estos eventos se les conoce como “lluvias de estrellas” ya que hace mucho se pensaba que eran estrellas que se estaban cayendo del firmamento. Durante una lluvia de estrellas pueden aparecer trazas luminosas por todo el cielo. Sin embargo, éstas parecerán provenir de un punto en común (así como las vías del tren que parecen juntarse a lo lejos) ubicado en alguna constelación de la cual reciben su nombre: las perséidas (Perseo), las gemínidas (Géminis), las leónidas (Leo), las oriónidas (Orión), entre otras.

Las oriónidas alcanzan su máximo entre el 20 y el 22 de octubre de cada año, y la producen los fragmentos que el cometa Halley ha ido dejando a su paso. Los cometas son objetos de hielo, polvo y roca que al acercarse al Sol producen una estela luminosa. Algunos regresan periódicamente, mientras que otros no vuelven jamás. En 1986, el cometa Halley hizo su última visita a las cercanías de la Tierra, y lo volverá a hacer hasta el año 2061. Sin embargo, cada 6 meses nuestro planeta cruza una región con pequeños trozos de ese cometa, dando lugar además de las oriónidas de octubre a las “eta acuáridas” de abril.

Edmund Halley fue un astrónomo inglés del siglo XVII que tuvo amistad con Isaac Newton.   A este último no le interesaba mucho dar a conocer sus descubrimientos, pero Halley animó a su amigo a sacar a la luz sus importantes trabajos sobre las leyes del movimiento de los cuerpos y de la gravitación, lo que culminaría en una obra monumental de Newton llamada “Principios matemáticos de la filosofía natural”, publicada gracias al apoyo financiero proporcionado por Halley.

En 1682 Halley observó el paso de un cometa brillante por el cielo y se dio a la tarea de calcular su órbita. Dicho cometa tenía un periodo de 76 años, y parecía ser el mismo que otros astrónomos habían observado en siglos anteriores, incluyendo al alemán Johannes Kepler. Basado en ello, Halley predijo el regreso del cometa para 1758, pero falleció antes de poder comprobarlo. El cometa apareció en el cielo en el año anunciado, y las personas le empezaron a llamar: el cometa de Halley.

La noche del viernes 20 y la madrugada del sábado 21 de octubre serán favorables para observar a las oriónidas ya que al haber Luna nueva el cielo estará más oscuro, lo que facilitará distinguir a las estrellas fugaces más tenues. En su pico máximo se podrán mirar hasta 20 estrellas fugaces por hora. El mejor horario para observarlas es desde la media noche hasta antes del amanecer. Conviene abrigarse muy bien y ser algo paciente para poder ser testigo de la veloz entrada a nuestro planeta de un pedacito del cometa Halley.

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