Leche humana: el alimento perfecto, pero entonces, ¿por qué no es el primer alimento de todos los bebés?

Por: Susan Ramírez Hernández*

 

Sin duda alguna el avance de la ciencia y tecnología nos ha permitido crear y descubrir en todos los ámbitos, incluso los menos imaginados y por supuesto la industria de alimentos no se queda atrás; sin embargo, resulta sorprendente que hoy en día exista la necesidad de establecer las claras y evidentes diferencias que hay entre la leche de fórmula y la leche humana, pero para esto debemos tener un poco más de antecedentes:

1860 – Desde este tiempo Henry Nestlé ya comenzaba a mezclar polvos a base de leche de vaca deshidratada y cereales.

1945 – Comienza el “boom” de las leches de fórmula con el fin de la Segunda Guerra Mundial y la incorporación a la fuerza laboral de las mujeres en Europa y Estados Unidos, entonces la industria utilizó argumentos soportados por personal de salud como “la fórmula es mejor que le leche materna” -lo más falso de este mundo- y “uso del biberón como instrumento de la liberación femenina”.

1960 – Publicidad agresiva y entrada masiva de los fabricantes de fórmula a países en desarrollo, sí, países como el nuestro con problema de acceso al agua potable y poco poder adquisitivo, esta combinación provocaba, primero, que los niños sufrieran enfermedades gastrointestinales o inclusive muerte por agua contaminada y segundo, al acabarse las latas de leche regaladas por el médico o el hospital desarrollaban desnutrición y los menos afortunados fallecían.

1974 –27° Asamblea Mundial de Salud advertía el descenso general de las tasas de lactancia en muchas regiones del mundo. Se insistió a los Estados Miembros a revisar las actividades de propaganda comercial de los alimentos para lactantes y adoptar las medidas oportunas y promulgación de leyes.

1974 –  El caso Nestlé: “The Baby Killer”, libro publicado por el grupo War on Want, organización benéfica contra la pobreza donde explicó como las compañías fabricantes de leche estaban causando enfermedades y muerte en las comunidades más pobres al promover la alimentación con biberón y desalentar la lactancia humana.

1981 – Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) crearon el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, el cual es un conjunto de recomendaciones dirigidas a regular la comercialización de los sucedáneos, biberones y tetinas con la intención de frena su uso indebido.

Aquí debo mencionar algo muy importante:

Cumplir el Código es un requisito mínimo del profesional de salud para proteger y fomentar la alimentación adecuada del lactante y del niño pequeño.

2017 – 36 años después de la creación del Código, en México, el Centro Nacional de Equidad y Género da a conocer en la publicación “La Prevalencia de Violaciones al Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna en México” cifras en verdad alarmantes:

  • 60% de los profesionales de salud en México no conocen el Código
  • Las madres reciben las recomendaciones para el uso de fórmula por parte del médico en casi el 70% y, en segundo lugar, el 35% por parte de algún familiar -y aquí vemos el efecto de las mamás, abuelitas y profesionales de salud que nacieron en esos años del “boom” los cuales crecieron y fueron educados con la falsa publicidad e idea que fórmula y leche humana son sinónimos.
  • El medio privado es donde se distribuyen el mayor número de muestras de fórmula.

Con todo este contexto nos damos una idea del porqué la leche de fórmula ha desplazado la lactancia en varias regiones a nivel mundial, siendo México una de las que tienen las tasas más bajas, con el 14.4% a nivel nacional de acuerdo la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012; cabe mencionar que en 2015 la encuesta ENIM reportaba una mejoría con el 33% de mujeres que amamantan, pero ojo aquí, este dato es en mujeres que reciben consejería, sin ella la historia es diferente, solo el 25% de madres amamantan.

Ahora, revisando con base en la evidencia científica actual podemos mencionar algunos puntos que hacen de la leche humana un fluido vivo perfecto resultado de la evolución de miles de años y capaz de adaptarse a las necesidades específicas de cada bebé, así como a su edad, porque la leche humana no es solo alimento, también es inmunonutrición y en ella podemos encontrar:

  • Grasas o lípidos, los cuales son la principal fuente de energía del pequeño aportándole entre el 40-50% de sus calorías totales, es importante resaltar que estos lípidos son el nutrimento que varía más con la dieta materna, en diferentes trabajos de investigación se ha comprobado que a mayor omega-3 consumido por la madre a través de sus alimentos, también aumentaba en su leche materna, lo cual es importante ya que este ácido graso es fundamental para el desarrollo neurológico y visual de un bebé.
  • Proteínas, la leche humana contiene más de 400 diferentes tipos que además tienen funciones que van desde la nutrición hasta actividades inmunomoduladoras, pero hay una que puede ser de especial interés que es la caseína, esta se encuentra en muy poca concentración en comparación con la leche de otras especies <13% y esto se debe a que los bebés humanos crecen más lentamente, a diferencia de la leche de vaca que es rica en caseína, razón por la cual las madres y familiares perciben que la fórmula “sí llena al bebé”, ya que su digestión es mucho más lenta porque no está diseñado para la caseína de vaca. En este apartado también podemos mencionar que cuando existe alergia a la proteína de la leche de vaca se debe a una proteína del suero de la leche de vaca que NO existe en la humana, esta es la beta lactoglobulina, es por ello que se debe evitar iniciar la alimentación del recién nacido con leche de fórmula en el hospital.
  • Hidratos de carbono, existe una gran variedad de hidratos de carbono complejos que se presentan como lactosa, cabe señalar que la leche humana cuenta con la concentración más alta de lactosa que cualquier otra especie y esto se debe a las grandes demandas de energía por parte del cerebro humano, aunado a que el recién nacido continua su desarrollo neurológico. También están los oligosacáridos que son una fracción de los hidratos de carbono, estos no tienen una función nutricional para el bebé, pero sí funciona como prebiótico (alimento) para la microbiota (bacterias benéficas) del intestino del bebé.
  • Nucleótidos, los cuales se consideran nutrimentos esenciales en los primeros años de vida porque desempeñan funciones clave en los procesos celulares e inmunológicos y ayudan al desarrollo, maduración y reparación del tracto gastrointestinal del lactante, además ayudan al desarrollo de la microbiota intestinal.
  • Anticuerpos, las inmunoglobulinas están en altas concentraciones especialmente al inicio de la lactancia, a través del calostro, que algunos han sabiamente denominado como “la primera vacuna”, por lo cual se recomienda que el recién nacido inicie la lactancia en la primera hora de vida, esté en contacto piel a piel con su madre y en alojamiento conjunto (que permanezca en la habitación de su madre día y noche durante la estancia hospitalaria)
  • Microbiota, antes conocida como “flora intestinal”, son todas aquellas bacterias benéficas que tienen una función en el humano, en este sentido la leche humana es la principal fuente de bacterias para el bebé y estas van a cumplir diversas funciones en su organismo, por ejemplo, ayudan a desarrollar su sistema inmunológico, mejorar la absorción de algunos nutrimentos, modulan el crecimiento, algunas cepas de lactobacilos han demostrado tener efecto sobre las heces del bebé ayudando a su evacuación, razón por la cual la mayoría de los bebés amamantados no padecen estreñimiento.
  • Micronutrimentos como vitaminas y minerales, factores de crecimiento que tienen efecto a nivel intestinal, vascular, sistema nervioso y endocrino, contiene también hormonas, enzimas, células madre y más…

En conclusión, si existe el alimento perfecto este es la leche humana, contiene todo lo que el bebé necesita en las concentraciones exactas, está disponible a cualquier hora y en cualquier lugar, por lo que es básico que el profesional de salud comprenda lo complejo de la composición de la leche humana y de las funciones tan importantes que tiene sobre el bebé, así como los beneficios a la madre que amamanta, de tal manera que pueda mejorar su práctica clínica, principalmente los nutriólogos, quienes como expertos en el área de nutriología deberíamos fomentar y apoyar la lactancia como primer alimento de nuestra especie, pero también es fundamental que la población general derribe mitos y tabúes alrededor de la lactancia, recordar que “a mí me alimentaron con biberón y estoy muy sanito” no es evidencia clínica, que el bebé debe recibir solo leche de mamá durante los primero 6 meses de vida y de manera complementaria hasta los 2 años de vida o hasta que mamá y bebé lo decidan, que mamá no requiere una dieta especial, pero sí una alimentación correcta de preferencia guiada por un nutriólogo, recordar que la lactancia es un derecho humano, así como laboral y por último hacer conciencia que brindar la mejor nutrición a un recién nacido es una responsabilidad.

 

*MIC. Susan Ramírez Hernández, LN. Nutrióloga clínica con enfoque perinatal y asesora de lactancia. Miembro del Colegio de Nutriólogos de León. Miembro de International Lactation Consultant Association. Nutrióloga en Prolacta, promoción a la lactancia materna.
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