“Libro de estilo” de las Academias

En semanas anteriores, se presentó en la sede de la Real Academia Española, RAE, el Libro de estilo. La obra, precisó Víctor García de la Concha, director de la RAE, está elaborada bajo la norma panhispánica. Esto significa que es un documento válido para cualquier país de habla hispana, en virtud de que cada una de las academias  participó en su producción y confección.

El Libro de estilo viene a completar un espacio que la Gramática y la Ortografía (obras fundamentales del idioma) no cubría.  «Un manual de estilo, guía de estilo o libro de estilo –informa Wikipedia–, es una guía compuesta por un conjunto de criterios (…), por normas para el diseño y la redacción de documentos, ya sea para el uso general, o para ser utilizados por los redactores de (…) organizaciones que (…) publican textos. La implementación de un manual de estilo permite publicar siguiendo una uniformidad de estilo». En 2007, me correspondió elaborar el Manual de estilo para Informes de Gobierno, aplicado hasta el más reciente de ellos en Guanajuato.

Cuando en 2010 el finado director de la Academia Mexicana de la Lengua José G. Moreno de Alba presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara la Nueva ortografía de la lengua española, dijo que las Academias preparaban una obra complementaria. Justo, se refirió a que faltaba precisar muchos aspectos que no corresponden a las formas correctas de enunciar los vocablos. Uno de esos aspectos, por ejemplo es la ortotipografía. Esta es una materia apenas esbozada en el libro de Ortografía de 2010. Aunque el Libro de estilo no se centra en aspectos ortotipografía, sí es un tema de primera importancia pues hasta hoy muchos aspectos de esta materia no estaban precisos.

Ejemplifico un detalle de la ortotipografía que sí aparece en el libro presentado en 2010. Los títulos de libros, diarios, programas de radio o de televisión o álbumes musicales deben enunciarse en itálica, conocida popularmente como cursivas en cualquier texto. Lo mismo sucede cuando un hospital o museo ostentan el nombre de una persona. Para que no se confunda  que se trata de un nombre institucional, se resalta con la cursiva. Generalmente, la gente lo escribe entre comillas, pero se olvidan que las comillas en momentos introducen ironía a un texto. De ahí que las academias hayan optado por la cursiva.

Este aspecto está incluido en la Ortografía de 2010 porque pertenece a la forma como se enuncian esos vocablos. Sin embargo, hay otros muchos casos que no coinciden con la ortografía y, por lo tanto, no están contemplados en las anteriores obras académicas. Por ejemplo, faltaba precisar cuándo aplicar sangrías, o indicar los casos en que debe haber un espacio intermedio entre párrafos y cuándo no, o en qué documentos es obligatorio justificar los textos, o las diferencias entre los documentos impresos y digitales. Situaciones como esas, el redactor común desconoce el criterio. Ese redactor común puede ser desde un obrero al presentar un informe de producción, un auditor para señalar alguna anomalía, hasta un estudiante en sus reportes escolares. No toda esta variedad de documentos tiene la misma presentación o conformación porque cada uno responde a objetivos diferentes. De ahí la importancia de esta obra.

Como este aspecto, el Libro de estilo define otros muchos casos. Destaco este punto porque no había un pronunciamiento oficial al respecto y los criterios que se aplicaban eran muy diversos.

El Libro de estilo ahora presentado también se contempla el uso de términos modernos como wasaps, blogs, tuits en los que había duda o variedad para enunciarlos. En lo personal, por ejemplo, yo escribía *guasap y pluralizaba con el artículo los cuando era necesario. Con esta obra ahora identifico la ortografía que deben guardar estos términos nuevos en nuestra lengua.

Me congratulo por la obra. Para quienes estamos vinculados a la difusión de las formas que nos permitan comunicarnos con eficiencia con el resto de los 500 millones de hispanohablantes, el Libro de estilo de las Academias es una obra fundamental.

 

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