Liga de la Justicia

Siempre que escribo de DC Comics tengo que repetir lo mismo, lo hago porque en este mundo por desgracia terminas siendo un DClieber o un Marvelieber, así que lo que siempre respondo se ha vuelto un mantra: Leía –y leo- más a DC que Marvel, por lo tanto tengo una familiaridad y fascinación por sus personajes a un nivel más personal que los de “la casa de las ideas”. Batman de Tim Burton fue de las primeras películas que recuerdo haber visto y afectado de tal forma que como muchos niños, pensaba que la epítome de lo cool era el hombre murciélago, así mismo, Superman de Richard Donner es la película a la que más textos y evaluaciones cinematográficas le he dedicado, porque de veras pienso en los alcances del género de superhéroes y el material de Donner del 1979 es prueba de que hay calidad e impacto cultural, sin dejar de ser una excelente película, quizás la más importante de todas.

Se podría decir que amo a DC por la identidad que asocio con ellos y por los recuerdos, ya que mientras la gente iba y venía de mi vida, ahí estaban mis héroes favoritos esperando a que hojeara unas cuantas páginas de sus cómics para perderme en su universo, y no por sentir algo tan cursi debo sentirme obligado a disfrutar lo que en estos últimos años han estado haciendo con sus personajes, porque oh dios está como testigo de que he tratado de que me agrade el universo fílmico de la empresa.

No siento que obtengan gente adecuada para sus proyectos y si estos se quedan en el barco, terminan otorgando obras dispares de temas, con intenciones claro, pero las intenciones no definen una película, son los resultados.

Zack Snyder desde antes no me parecía un director competente ni mucho menos la elección correcta para que hiciera a Superman en un principio; en el terreno de lo visual tiene una estética diferente a la de los demás directores y tiene una fascinación por la producción y guiño referencial, a tal punto de que esos terminan siendo sus fuertes… porque no le preocupa entender lo que está plasmando, o trabajar con sus actores. Está tan ensimismado en detalles como plasmar un panel que se asemeje a un cómic que leyó en el pasado que no entiende la importancia de dicho cómic, quedando en un nivel muy simplista.

Y este hombre es el encargado de traer a La Liga de la Justicia… o por lo menos lo era en su más reciente intento, porque la labor de adaptar al más grande equipo de superhéroes ha dejado cansado a George Miller a.k.a “voy a hacer Mad Max a pesar de que nadie crea en mí”.

Snyder ha tenido años muy difíciles. No me gusta como director pero no es indicativo de que me bañe en su dolor personal. Nadie cree en él después de los resultados de Batman v Superman el año pasado y la filmación de Liga de la Justicia mostró a un director lastimero, incapaz de guiar a sus actores o equipo de producción, dejado a un lado para que otras personas –especificamente Ben Affleck– metieran más de su cuchara al asunto, luego está el asunto de su tragedia familiar, que lo hizo orillarse por completo del proyecto.

Y a Warner Brothers no le gustó esa idea.

Temerosos del resultado final, lo que hicieron fue una decisión que raya en lo inexplicable, porque terminaron tomando el producto final, volver a producción y consigo traer a Joss Whedon -quien se encontraba trabajando en Batichica para el estudio- para que revitalizara el proyecto de Liga de la Justicia. Whedon dijo “claro, por qué no” y lo que tenemos ahora, es una película extremadamente dispar.

Repleta de momentos extraños, el un experimento fallido y penoso de Warner Brothers que esta semana ha demostrado dos cosas: que la gente está cansada de las promesas de DC Comics y de que la fatiga de superhéroes por fin ha llegado a los números preocupantes, porque Liga de la Justicia ha sido la película menos taquillera de la compañía, sin recuperar su costo el primer fin de semana, el fin de semana más importante para una obra.

Pero ¿En qué falla y en qué acierta la película? Porque de verdad, hay cosas buenas detrás de tanta confusión.

En medio de la producción alguien debió percibirlo pero no dijo nada, porque Whedon y Snyder tienen diferentes aproximaciones que no conectan, al contrario: estos chocan.  La decisión más correcta fue la de dejar que el corte de uno fuese el imperante, porque gracias a este monstruo de Frankenstein lo que hay como resultado es una película insegura de decidir el tono que va a tomar

Es incluso difícil poder decir específicamente qué es del director, porque los segmentos que toman su paleta de colores… se sienten ajenos a él. En este sentido, Liga de la Justicia tiene notorios problemas visuales, en donde los efectos se sienten abaratados e incapaces de generar una atmósfera o la de una secuencia creíble, daña las coreografías –que si algo tenía bien la película pasada era ese Batman peleando- y esto también daña en un grado a la trama, con un villano que es probablemente el desperdicio más grande de propuesta y que es un arrastre por parte del primer guión, cuando la película era la primera de una, tal y como la competencia.

La gran labor y riesgo de Liga de la Justicia es la obligación de introducir 3 personajes nuevos, darles desarrollo adecuado y momentos de interacción en una obra tradicional del crossover que no puede con la enorme misión.

Y es una pena, porque la mayoría son interesantes o lo suficientemente carismáticos.

Hablemos de los nuevos miembros:

De todos, Cyborg es el que más aparición tiene dentro de la película como ser un macguffin viviente. Ray Fisher tiene potencial como un personaje que a diferencia de los demás, no quiere estar ahí, que ve su supervivencia como una situación decadente y… pues al tener una plática espontánea con Wonder Woman, cambia de opinión.

Luego está Flash, quien es puesto al servicio de la película como un comic relief. Bastante alejado de lo que es en realidad el Flash de Barry Allen, sólo queda como un sujeto que no se toma las cosas en serio y que ciertamente en la película no cambia, porque empieza siendo un torpe, y termina siendo el mismo torpe, no hay aprendizaje de él frente a la liga y a pesar de tratarse del ser más capaz del equipo, está a las órdenes de otros.

Pero no voy a negar algo: era estúpido y con ello entretiene. Contrasta de inmediato con los demás miembros y se siente como un niño inquieto frente a personajes con historias trágicas y termina siendo partícipe de un momento de magia pura, de esas cosas que definen a una estúpida empresa de hombres volando en calzoncillos y dilemas por ver quién es el más rápido de todos.

Aquaman… pues está. Jason Momoa se adueña de un personaje dándole una inyección de rudeza que nunca se le suele asociar al personaje, pero su Aquaman me recordó mucho al de Peter David, aquel que perdió un brazo y tenía una barba imponente; desgraciadamente es el personaje más abandonado, a tal grado de que en momentos de plática no dice nada o sólo está sentado ahí, siendo Aquaman.

El 50% del equipo presenta sus credenciales con viejos conocidos, pero no por ello igual de detestables que la última vez.

Es notorio el énfasis de Warner Brothers hacia Wonder Woman, la que representa la razón suficiente para querer pelear un universo compartido gracias a una película exitosa y único  elemento universalmente apreciado en Batman v Superman. Gal Gadot como el personaje se luce en las escenas de acción y en determinado momento se vuelve el líder emocional del equipo, hasta que acertadamante se da cuenta de no ser la indicada por el duelo emocional que carga, de no ser un superhéroe presente.

Batman por otra parte… es triste. Triste porque se ve de inmediato el deteste de Ben Affleck, de que ya no disfruta ser Batman, de que en un inicio entró al proyecto para poder dirigir su película de ensueño pero que arrastra los errores de gente que lo hacen ver descuidado, física y actoralmente. Batman ya no se ve imponente, ocasionalmente se ve más gordo que mi amado Adam West y NUNCA tiene rostro de satisfacción, y la historia encima se encarga de hundir más y más al personaje mostrándolo como un inútil que además carga un sentimiento de culpa y honor confuso cuando es imposible el borrar la imagen de un Batman caprichoso de la película anterior.

Pero si hay algo, que rescato, es a Superman. Sí, tiene una boca extraña –lo cual me da más risa porque al parecer era más fácil pagar millones en un arreglo digital en su rostro que un bigote falso- pero por primera vez en tres películas, Superman es noble, hablando con niños sobre valores, riendo, siendo un símbolo de esperanza y amistad frente a los nuevos superdotados. Su inclusión es anticlimática gracias a las campañas de publicidad y la infame noticia del bigote, pero también queda demostrado su poder en una escena que además revuelve el sentimiento del tema clásico de John Williams.

Oh porque si creías que el drama de la película yacía en lo visual, estás equivocado. Whedon trajo de nuevo a Danny Elfman a componer los nuevos temas para el equipo, y en una decisión arriesgada y que funciona como un escupitajo hacia Hans Zimmer, usa su tema de Batman y el tema clásico de Superman. Esto a primera instancia suena a una idea genial, pero por desgracia el uso de los temas queda relegado a simples guiños que el interés de crear música orgánica dentro de esos sonidos, cosa que ha pasado con Batman: la serie animada y Superman Regresa (Bryan Singer, 2006).

 

Iba con un interés morboso de ver lo que hicieron, además de que las críticas despedazaron completamente la película, pero debo decir que me entretuvo bastante, algo que me sorprendió con toda honestidad. Con Liga de la justicia se abandona el interés del tratamiento serio incomprendido por sus autores para entregar una obra repleta de momentos baratos, ciertamente con más cuidado y aprecio a lo que hace Whedon respecto a las dinámicas de equipo que no hace mal labor, simplemente las raíces del proyecto están en todo lo incorrecto.

Precisamente Liga de la justicia parece un especial de televisión de gran presupuesto; sé que no son las intenciones porque ellos creen haber creado la mejor película de la historia, pero eso pensaba Tommy Wisseau y todos sabemos lo que sucedió en realidad. Lo que también me deja pensando, es si de verdad contemplo en defender a Snyder, porque era tanto el miedo que le tenían, que han dejado una película sin visión, con el afán de entretener a un público masivo abandonando a los seguidores que por un año entero han defendido a muerte la seriedad y drama que pensaban seguiría vigente. Si hablamos del impacto que tendrá, este quizás sea el eslabón que dé muerte al género de superhéroes, la visión que menos esperaba lograr DC.

Fue divertido el viaje muchachos, pero ¿Valió la pena?

Pie de video: No tiene mucho sentido poner el tráiler más que contemplar todo lo que tiraron a la trituradora, lo cual termina siendo más interesante el indagar que la película en sí

 

 

 

 

 

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