Lo que se ve, no se juzga

El Primer Tribunal Unitario acaba de dejar en libertad a la ex dirigente nacional del Sindicato de los Maestros, Elba Esther Gordillo, pues determinó sobreseer el asunto por falta de pruebas que acreditaran los tipos penales que le imputaron: lavado de dinero y delincuencia organizada.

Resultaba evidente la opulencia en que vivía hasta antes de ser detenida y también era igualmente evidente el poder que acumulaba.

Todavía no es aceptada como prueba la “vox populi, vox Dei” para juzgar ante los tribunales a una persona. Sin embargo, dicen que “lo que se ve no se juzga”.

La maestra Elba Esther Gordillo ganaba $31,000 de manera mensual hasta antes de su detención. Recién le acababan de aumentar su sueldo de $23,000 a esos $31,000.

A mi me gustaría ganar de esos $31,000 pesos mensuales, pues se ve que rinden muy bien. Además, Elba Esther demostró saber estirar al máximo sus quincenas, pues le alcanzaron para acumular más de 400 millones de pesos en propiedades.

Resulta obvio que estamos frente a un caso de corrupción a gran escala, enriquecimiento inexplicable, fraudes, peculado y un muy largo etc.

¿Entonces que pasó?

Se dice que en política no hay casualidades. A Elba Ester se le detuvo al inicio del sexenio de Peña Nieto. Era muy clara la mala relación entre ambos. Curiosamente, es dejada en libertad  casi al final del sexenio y justo el día que le entregan su constancia de Presidente Electo a Andrés Manuel López Obrador.

¿Quién es responsable de su liberación?, ¿Por qué nos siguen viendo la cara?

Alguien tendrá que ser responsable de que hoy esté libre.

Pudo haber irregularidades en la integración de la averiguación previa. No lo dudo. Entonces, sería deseable que se fincaran responsabilidades administrativas y penales contra quienes integraron incorrectamente la indagatoria.

Si, por otra parte, las deficiencias se dieron del lado del juzgador, espero sanciones al interior del Poder Judicial Federal.

Cuando AMLO estableció el plan de austeridad de lo que será su gobierno fue muy claro en el tema de los sueldos de los funcionarios. Sí creo firmemente que muchos funcionarios dentro del Poder Ejecutivo están demasiado bien pagados. Pero el tema del Poder Judicial Federal, particularmente en el caso de los ministros es una completa obscenidad y falta de respeto al pueblo. Llegan a ganar incluso cerca de 600,000 pesos mensuales.

Los argumentos del Ministro Presidente para no bajar los sueldos es que se requiere pagar esos sueldos para garantizar que la justicia sea ciega e imparcial. ¡Sí, cómo no!

Cada vez que pasan estas cosas donde se absuelve con criterios leguleyos, lastima duramente la credibilidad no sólo de nuestras instituciones sino de la misma práctica de la abogacía que tan digna es.

Si el criterio del Ministro Presidente tuviera un sustento, entonces cada persona que participa dentro de nuestro sistema de justicia -policías, Ministerio Público, jueces, etc.- deberían de ganar lo que estos señores. Pero existe una pequeña diferencia entre los 8,000 pesos que puede ganar un policía, los 35,000 de un MP, los 60,000 de un Juez y los 600,000 de los Ministros.

El problema es que gran parte de la inseguridad que padecemos hoy en día tiene que ver con la corrupción y la impunidad. Hoy sólo 3 de cada 100 personas que comenten un delito pueden ir a prisión. ¿Existirá un negocio más rentable que dedicarse al crimen? Con un 97% de probabilidades de no pagar por las fechorías, pues se vuelve un pastel muy apetitoso para algunas personas.

Hoy nuestro sistema de justicia está dañado y resulta inservible para la dinámica que tenemos. La corrupción y la impunidad tienen nombres y apellidos. ¿Hasta cuando permitiremos que las cosas sean así?

 

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