Los jales y el autismo fingido

‘Por ignorancia y por malicia se ha frustrado la justicia.’
José Luis Valdés

Hace varios años, en una ocasión y en superficie, estaba una persona que cuidaba chivos por la zona, casi debajo de una roca de aproximadamente una tonelada de peso, con visibles fracturas por los explosivos utilizados, que no dejaba lugar a dudas que su caída sería inminente. Es común que luego de la detonación, queden piedras flojas, las que hay que desprender controladamente (macizar o amacizar, expresión usada en la jerga minera), por seguridad antes de reiniciar las labores en el lugar. Por lo que le advertí del peligro y que se moviera por su propia seguridad. Volteando a verme y sin moverse agrega socarronamente: ‘no hay problema, la piedra no se ha caído.’ (…)

El lunes 4 de junio de 2018 otra tragedia más enluta a familias mexicanas por la deficiente supervisión de autoridades y empresa, por la evidente nula prevención en las presas de jales, una de estas reventó; se menciona al menos cuatro muertos y varios desaparecidos. Ahora fue en Cieneguita de Trejo, municipio de Urique en el estado hermano de Chihuahua. Otra raya más al tigre, por los incontables e irreversibles impactos ambientales en México, que más parece ser el reino de la impunidad.

Derrame de la presa de jales en Cieneguita de Trejo, en el municipio de Urique, Chihuahua, el lunes 4 de junio de 2018.

En Guanajuato, con la prácticamente misma actitud, parece que se escuchan voces susurrantes:

‘Al fin y al cabo, las presas no se han caído!’

Sin embargo, estamos ineludiblemente en la fila, sólo esperando cuándo…

En el colmo de las incongruencias, se propala, se ‘presume’ y se reitera constantemente a los cuatro vientos que Guanajuato es una ciudad minera, con vocación turística. Ya sea con iconos, nombres, membretes turísticos y demás que lo refieren insistentemente, haciendo alusiones románticas de las que muchas son sólo mitos que absurda y grotescamente se siguen difundiendo.

Y por si fuera poco, de las enormes riquezas mineras extraídas de nuestro territorio, no recibimos beneficio justo ni proporcional. Pero sí se nos están quedando el cien por ciento de los enormes pasivos e impactos ambientales que se están acumulando día a día, de la misma manera de un creciente empobrecimiento de nuestras vetas, hasta  que sea demasiado tarde, si no es, que ya lo es.

Y lo más decepcionante, a juzgar por lo que he escuchado en algunos debates del municipio y en especial de un candidato ‘ecologista’. Hacen mutis por los riesgos que se están acrecentando en la localidad por la actividad minera, ¡les importa un soberano cacahuate!

Hechos que han aumentado reciente y rápidamente, agrietamientos, hundimientos  en varios lugares de la ciudad y en sus alrededores, mismos que no afloraban antes que se diera esta sobrexplotación en Guanajuato. Los volúmenes de jales crecen indiscriminadamente a diario; además de las consecuencias por el drenaje ácido; el abatimiento de mantos freáticos; la contaminación de aguas subterráneas y superficiales que han sido denunciadas por pobladores directamente afectados, los que no son atendidos en lo mínimo con la seriedad que el caso requiere, con ética en la aplicación de la legalidad impartida con justicia.

Sumado a todo esto, en el mineral del Cedro se está intentando desplazar impunemente a los pobladores que tienen generaciones y generaciones viviendo ahí. Que porque la empresa encontró otra veta y pues a ‘generar riqueza y progreso,…’ para ellos y para al menos algún funcionario, esto espetado nos parce que lleva un mensaje inserto, que es más importante la explotación y su extracción que sus miserables vidas y viviendas. (…)

‘La ciudad tiene que aprender a vivir con la actividad minera, que forma parte esencial de nuestra ciudad.’
Dr. Carlos Torres Ramírez

Así lo afirmó el Secretario del Ayuntamiento de Guanajuato como respuesta al desplazamiento de la población originaria y en favor de los intereses financieros (que no económicos) de  la compañía minera Fresnillo plc, por haber encontrado  bajo este asentamiento, una rica veta (…).

Así de ‘sensibles’ son las políticas aplicadas, una hacia la población y otra hacia la minería extranjera, diametralmente opuestas. ¿Y el ‘pueblo minero’ y las flamantes autoridades competentes y otras más,… incompetentes de Guanajuato? ¡Viendo apaciblemente que las cosas sucedan; y ávidos por supuesto, que comience el mundial de futbol y de los cambios que vienen, para que nada cambie.

Los problemas no son de ninguna manera menores, el hecho de no saber, es no tener consciencia de los eventos que nos están sucediendo, fingir un autismo extremo, tampoco sirve. Obviamente los problemas no desaparecen, se agravan y nadie pero nadie en absoluto, estamos exentos de padecer alguna de las muchas calamidades derivadas de estas ya tradicionales negligencias.

Citemos por mencionar únicamente algunos contaminantes agravados por esta actividad, el arsénico, mercurio, diferentes complejos del cianuro, abatimientos de los niveles freáticos de los muy escasos veneros de agua. Una compleja y enorme problemática de la que debemos de estar muy atentos y muy activos.

Amén de sufrir una posible y terrible contingencia por el derrame incontrolable de las muchas presas de jales en la localidad, tan lamentable pero de peor magnitud, que la antes referida acontecida en Cieneguita de Trejo, de la Compañía Minera Río Tinto, S.A. de C.V. perteneciente al Grupo Británico Rio Tinto Pic, con capitales australianos también.

¿Quién o quiénes garantizan que estamos a salvo… estas empresas…?

Una vez más menciono:

‘¡Nadie hará por nosotros, lo que nosotros debemos hacer por nosotros mismos…!’

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.