Mala alimentación: ¿Somos el reflejo de nuestro propio estilo de vida?

En las últimas dos décadas México ha incrementado el número anual de defunciones por Diabetes mellitus, creció de 30 mil 324 a 95 mil 530, un incremento de al menos un 287 %

Por: Mónica Fernández Villegas*

 

Las familias mexicanas tienen una mala alimentación a consecuencia de una precaria economía, círculos sociales en los que se desenvuelven, costumbres familiares y educación alimentaria, por lo que podemos identificar fácilmente la problemática, ya que constantemente se ofrecen alimentos y bebidas hipercalóricas sin importar la edad o enfermedad.

El consenso para las prácticas de alimentación complementaria en lactantes sanos recomienda no hacer uso de bebidas azucaradas, edulcorantes artificiales y productos light en menores de 24 meses de edad.   Ya que el sabor dulce es un estímulo oral que funciona como predicador del aporte energético de un alimento y activa rutas hormonales, neurológicas y metabólicas.   Además, el uso de edulcorantes puede activar esta respuesta, lo que favorece alteraciones en dichas rutas y probablemente incrementa el riesgo de alteraciones metabólicas.

Es decir, que si desde edad temprana tenemos un mejor control del consumo de alimentos o bebidas no permitidos, ¿podríamos entonces mejorar el futuro de la alimentación en nuestra población mexicana? ¿Podríamos redireccionar las consecuencias de la mala alimentación actual? Es posible que sí, pero es ahora donde tenemos que hacer conciencia de los malos hábitos de alimentación y mejorar día a día nuestro estilo de vida.

Uno de los retos de la salud pública es dar tratamiento a los 7 de cada 10 mexicanos  que viven con sobrepeso y obesidad, y uno de cada 3 niños que lo padecen también.   Para esto se requiere fortalecer las instituciones de salud y sobre todo el primer nivel, así como innovar con estrategias para hacer frente a las ENT (enfermedades no transmisibles).

Por ahora podemos empezar por evitar ofrecer a los menores de 24 meses de edad bebidas azucaradas, edulcorantes artificiales y productos light, y de igual manera a nuestros adultos mayores.  Es necesario también realizar ejercicio diariamente e incrementar la actividad física diaria, disminuir la ingesta de productos procesados, evitar alimentos fritos, capeados o empanizados y preferir comer alimentos preparados desde casa.

Es importante, considerar que cambiar de hábitos requiere de paciencia y convicción, por lo que cada persona que asista a consulta nutricional deberá ser consciente de que tendrá que modificar conductas que podrían estar dañando su salud.

La consulta nutricional tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas, esto se logra mediante un plan de acuerdos y metas que el mismo paciente arma en conjunto con su nutriólogo, es por esto que la dieta no es generalizada; y se calcula y planea de manera diferente por género, edad y enfermedad.  Además, cada menú se individualiza por gustos y preferencias de alimentos en cada persona, al igual que los horarios sugeridos para los tiempos de comida según sus actividades y tareas del día.

Alcanzar el éxito de mejorar el estilo de vida de cada persona no sólo dependerá de la preparación profesional, de la experiencia y ética del nutriólogo, sino del esfuerzo y la dedicación de aquel que desea mejorar sus hábitos de alimentación.

 

*MNC Mónica Fernández Villegas es miembro del colegio de nutriólogos de León. Licenciada en Nutrición y Ciencia de los Alimentos con Maestría en Nutrición Clínica con experiencia en consulta privada y servicio de alimentos.

 

1 comentario
  1. Laura Sierra dice

    La mayoría de las personas creen que la salud es lo más importante, pero en la realidad, los hábitos se asocian generalmente con la selección de alimentos basados en el antojo, la conveniencia,el sabor, olor, aspectos de un platillo y la presentación de un alimento. Falta mucho por hacer y una lucha constante por educar a los integrantes de las familias así como a sus papás. Muchas felicidades Moni por esta gran labor.

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