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Manejo del gobierno búlgaro de la muerte de Galina Chankova Chaneva en Cancún despierta sospechas

El suicido de Galina Chankova Chaneva, muerta el pasado 2 de abril al caer de un departamento de la Torre Emerald cuya propiedad se le atribuye al político mexicano Jorge Emilio González y que éste niega, ha levantado especulaciones en Bulgaria.

Y es que para el diario búlgaro 24 Horas el gobierno de su país demoró inexplicablemente en su reacción ante la muerte de su connacional y recibió del Gobierno mexicano información oficial del caso 25 días después de ocurrido.

Fue hasta el 15 de abril cuando se abrió el caso en Bulgaria, dos semanas después del fallecimiento de Galina.

Y el 28 de abril llegó la información preliminar a la Embajada de Bulgaria en México por parte de la Procuraduría de Justicia de Quintana Roo.

Pero las especulaciones rodean el hecho de que una semana antes de esa notificación, el 21 de abril, las cenizas de Galina Chaneva habían llegado ya a Bulgaria, pues el cuerpo fue cremado “mientras los documentos oficiales ‘paseaban’, entre las instituciones”, destaca el diario.

Según informa el diario Reforma, se destaca en el rotativo búlgaro que nadie explicó a los familiares de la joven que los restos podrían haber sido trasladados de México a Bulgaria por petición de la propia autoridad balcánica y por cuenta del presupuesto judicial y no sufragado por los familiares.

El motivo de la petición debió haber sido, asegura el diario, la reapertura de la autopsia en Bulgaria.

En entrevista con 24 Horas, Veliko, el hermano de Galina, afirmó que nadie les dijo que existía tal posibilidad.

Según el diario, luego de la muerte de la joven el Ministerio de Relaciones Exteriores en Sofía obtuvo información del caso hasta tres días después.

Y el 6 de abril la Embajada de Bulgaria en México remitió formalmente al Ministerio en Sofía información según la cual Chanko Chanev, el padre de Galina, había establecido contacto con dicha Embajada. Para ese entonces, ya revisaban detalles sobre el transporte de los restos de la fallecida, no obstante que el Gobierno búlgaro no tenía claridad del caso.

El diario considera como extraño que ni la Embajada de Bulgaria, ni el Ministerio del Exterior disponían de cualquier información y si existía en México investigación de la muerte de Galina.

Pero lo más extraño, dice el rotativo, es que ninguno de los empleados búlgaros había pedido información sobre el asunto, pues de acuerdo con las normas de la Cancillería búlgara, lo que debe proceder, es que en caso de muerte de un ciudadano de ese país en el extranjero, primero las autoridades locales están obligadas de informar a la misión diplomática búlgara.

Posteriormente, la Embajada debe informar al Ministerio del Exterior y a partir de ahí, la Cancillería notifica al Ministerio del interior en Sofía para que busque la dirección de la persona fallecida e informe a sus familiares.

La información sobre el fallecimiento se debe remitir también a la Procuraduría Suprema de Casación. Y desde allí la correspondencia tiene que ser remitida a la Procuraduría Regional de la ciudad de Burgas, porque en este caso la fallecida residía en Karnobat, en esa región del país.

Con información de agencias.

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