Nadie escucha

La conclusión del foro amlover sobre seguridad en León es simple: nos rebasó la realidad, dijo la coordinadora.

Y sí, nadie estuvo de los que se dan importancia para escuchar a las víctimas.

¿Cómo atender a la cruel realidad que exige justicia? Lo más que se ha ofrecido es perdón. Ni cómo pedirle a las víctimas de todos los delitos o de gravísimas violaciones a los derechos humanos que perdonen. Años y tortuosos días yendo a verle la cara a la burocracia incapaz han hecho que las víctimas desconfíen y sean más y más exigentes: no quieren sino una sola cosa, justicia.

Tener que encontrarse con la negligencia, la ilegalidad, las trabas de quienes deberían estar del lado de los agraviados resulta un viacrucis. No tenemos policías que nos cuiden, no hay suficientes ministerios públicos para pedir ayuda, los jueces reciben mal y de malas las causas y nunca se sabe bien a bien qué pasó. Así pasan los años y nada se sabe de los agravios que se sufren en privado. Hay incluso que luchar contra la revictimización que hacen los burócratas.

Peregrinar es tradición mexicana, pero hacerlo en pos de justicia es francamente otro crimen, ahora de Estado. Hartos de la realidad, los que vienen con la cuarta en el hocico recularon y dicen ahora que deben sistematizar lo que recogieron del reclamadero nacional. Ya ofrecen, qué cree usted, ¡otra ley! No señores, quisieron el poder, pues ahora se friegan. Reorganizar las policías desde abajo, al tiempo que poner más ministerios públicos eficientes y vigilar los procesos en manos de los jueces es lo que deben hacer.

Ah, ya sé que prescribir a los que llegan es hacerse güey…

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