Off the record 12 de julio 2018

Enrique Sosa se ha convertido en el operador más cercano y multifacético a Héctor López Santillana.

En el equipo de campaña no podría alejarse de una estructura burocrática aceitada y ávida de mantener las consideraciones, de quien encabezaría otros tres años el gobierno municipal.

Es en ese esquema que el exdirector de Desarrollo Institucional, se hizo cargo de las tareas financieras y pretende seguir en ellas una vez comenzado el segundo trienio del actual gobierno.

No fue un secreto que esa cartera era pretendida por Sosa desde el gobierno anterior, incluso, dicen los que dicen que saben, que ese era su objetivo desde la primera campaña, sin embargo, la intervención de Carlos Medina Plascencia saboteó esas posibilidades para que se designara a Gilberto Enríquez como tesorero.

Tampoco fue un secreto que ya en Desarrollo Institucional, los señalamientos dentro del círculo cercano de López Santillana hacia Enríquez, que incluso se pretendieron filtrar los medios de comunicación, fueron parte de las intentonas por lograr el relevo.

Al final, todo parece indicar que Gilberto se retirará de la tesorería para que finalmente Enrique Sosa se desempeñe en esa función, con un perfil que ha de llamar la atención: estratega político, conocedor de la plantilla laboral y administrador financiero. Habrá que seguirle de cerca.

 

Alvar y Zamarripa, pensar en el continuismo

El saldo final que dejarán, Carlos Zamarripa al frente de la Procuraduría General de Justicia y Alvar Cabeza de Vaca al frente de la Secretaría de Seguridad Pública, poco ayuda para pensar en una política de continuidad dentro de un nuevo gobierno estatal.

Pero más allá del juego de las cifras, la alternancia política en el gobierno federal comienza a proponer esquemas distintos a los aplicados en Guanajuato durante los últimos 6 años, en los que ambos funcionarios han sido protagonistas.

De hecho, han sido los dos funcionario que más diferencias tuvieron con un gobierno federal tanto en lo público como en lo privado; Zamarripa mantuvo un cerco dentro de sus operaciones en las que no dio cabida a la colaboración de las entidades federales, en tanto, Alvar fue reiterativo en deslindarse de responsabilidades.

Si la actitud fue esa durante el transitar de los últimos seis años con un gobierno priista, que no sólo mantuvo una misma visión de la seguridad pública, también hacía gala de lazos estrechos con el gobierno de Miguel Márquez en la parte financiera ¿Qué ocurrirá con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador?

Planteamientos como la legalización de la marihuana y la amapola, la amnistía y la centralización de los cuerpos policiacos, ahora abundan como las recetas que ha propuesto quien se prepara para asumir a partir del 1 de diciembre la Presidencia de México. Todos ellos rechazados por los mencionados funcionarios estatales.

Por lo pronto, Diego Sinhue Rodríguez, quien a su vez se perfila para tomar la alternativa al frente de la gubernatura de Guanajuato, ya ha tirado sus primeros lazos con López Obrador. ¿Cuál será la actitud el tema de la seguridad?

Por lo pronto, se antoja difícil la permanencia de Alvar y Zamarripa, a menos de que la apuesta sea el continuismo y el aislamiento de la entidad frente a la principal demanda de los ciudadanos y que se precisa como la prioridad: la seguridad.

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