Off the record 12 de octubre 2018

Narváez y la dura novatez

La bienvenida a Ricardo Narváez como secretario general del Congreso no fue la que él esperaba, aunque ya sabía que no sería nombrado con el apoyo unánime de las fuerzas políticas, finalmente el recibimiento llegó acompañado de la primera discusión en Pleno de la actual Legislatura.

Los primeros minutos después de la protesta de ley se sentó junto a su esposa, la regidora panista Cecilia Pölhs, estaba en las primeras butacas como espectador de la sesión de Pleno.

El reconocimiento de una sesión en vivo y en directo terminó cuando comenzó la discusión que propició el tema de la seguridad. Primero el coordinador de Morena, Ernesto Prieto Gallardo, reclamó la permanencia de Carlos Zamarripa y Alvar Cabeza de Vaca, para luego culpar de manera directa al ratificado secretario de Seguridad Pública de la inseguridad que asola a Apaseo el Alto, a pesar de contar con el famoso Mando Único.

Al posicionamiento de Prieto siguió la rectificación de hechos del panista Rolando Alcántar para pedir que no se responsabilizara solo al gobierno estatal. Hasta aquí todo bien, pero los problemas comenzaron por la desorganización en el uso de la tribuna y el desconocimiento de los legisladores de la práctica parlamentaria.

Incluso la propia presidenta del Congreso, Lorena Alfaro, fue requerida en tres ocasiones por su compañera de bancada Libia Denisse García Muñoz Ledo, al pedirle que pusiera orden y las intervenciones se basaran en lo que establece la Ley Orgánica, porque la irapuatense daba el uso de la voz a los diputados sin que precisaran los hechos a rectificar de su antecesor.

El desorden llegó al grado de que al diputado de Morena Raúl Márquez Albo se le quitó el uso de la voz, porque pretendía exponer los hechos a rectificar desde la tribuna, pero además la rectificación quería hacerla por los dichos de dos diputados que le antecedieron en la palabra, es decir, ya no era el momento.

Toda la rebatinga se daba sin la presencia, al menos en Pleno, de Ricardo Narváez, el nuevo secretario general del Congreso. Seguramente siguió como espectador reconociendo su nueva oficina.

Solo habrá que recordarle al nuevo secretario, el mismo que pidió un voto de confianza a los diputados de oposición que no votaron por él, que en el artículo 259 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo se establecen cuáles son sus obligaciones.

En la fracción cuarta del citado artículo establece claramente que entre sus funciones está: Cuidar que las sesiones del Pleno y de la Diputación Permanente, así como las reuniones de Comisiones Legislativas se desarrollen con normalidad, coadyuvando en el orden de estas, con la Presidencia respectiva.

El licenciado en derecho con un diplomado en derecho parlamentario tendrá que superar la curva de aprendizaje lo antes posible, si es que quiere pasar como el panista que tiene los méritos para la Secretaría General y no mantenerse como el recomendado de Miguel Márquez que llega al Legislativo a cuidarle las espaldas.

 

Mando Único en Apaseo, sin capacidad de respuesta

El asesinato del director de Tránsito y Transporte de Apaseo el Alto, Santos Alonso Cerritos, evidenció nuevamente el rebase de la violencia frente a la estructura municipal, pero también a la estatal. El problema es que, en estos momentos aciagos, lo que faltan responsables, dígase voceros o coordinadores de eje, que salgan a enfrentar un escenario así de alarmante.

Hace poco más de un año, el Mando Único representó la primera iniciativa con la que el Secretario de Seguridad Pública, Alvar Cabeza de Vaca, presionó a los alcaldes de cinco municipios a que entregaran su estado de fuerza para integrarlo -previa selección- a las fuerzas estatales que tomarían bajo su resguardo la seguridad.

Entre estos municipios se encontraba Apaseo el Alto, Salamanca, Coroneo, Jerécuaro, más tarde se anexarían Apaseo el Grande y San Luis de la Paz.

La verdad es que el gobierno de Miguel Márquez invadió la autonomía municipal, al imponer ‘formatos’ de acuerdos de Ayuntamiento preestablecidos, a los ediles que fueron incorporados al esquema del Mando Único Policial, los cuales comprometen los recursos que estos obtienen para su operatividad.

A través del propio Alvar Cabeza de Vaca, se lanzaron las directrices y las condiciones para que el gobierno estatal tomara el 100 por ciento del dominio de las corporaciones, pero también de los recursos por medio de una transferencia, además de obligar a los municipios a depurar su estado de fuerza.

Para bien o para mal, fue este mismo funcionario estatal -ahora ratificado por Diego Sinhue- quien hizo frente a los señalamientos y demandas que motivaron estas reestructuras. Particularmente en Apaseo el Alto, fue notoria la intervención de madres de familia y maestras que pidieron ser escuchadas durante el anunció del Mando Único.

Cabeza de Vaca y el entonces Secretario de Gobierno, Gustavo Rodríguez Junquera, tuvieron que enfrentar la situación pidiendo calma y ofreciendo audiencias posteriores.

Hoy ni eso está sobre la mesa.

El escueto comunicado que la oficina de prensa de la Secretaría de Gobierno -a través de lo que han llamado “Eje de Seguridad”- seis horas después del asesinato de Santos Alonso, el silencio frente a las diversas reacciones de los partidos políticos y sus legisladores, además de la revelación del verdadero estado de fuerza que resguarda Apaseo el Alto con 19 agentes, habla de un vacío por parte del gobierno es poco menos que negligente.

Luis Ernesto Ayala, Alvar Cabeza de Vaca o el mismo procurador Carlos Zamarripa, no han asumido el control, la responsabilidad y el profesionalismo que el momento amerita. Con un titular del titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública en ciernes, que fungirá en lo sucesivo como el vocero definitivo, pareciera que los hoy responsables ya cuentan los días.

 

*Con la colaboración especial de Carmen Pizano

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