Off the record 13 de septiembre 2018

Todo parece indicar que el dedazo máximo en el PAN de Guanajuato llegó para quedarse.

Con el impulso de Miguel Márquez -quien sigue impuesto como el jefe político del PAN-, Román Cifuentes Negrete ya se perfila para ser el dirigente estatal de este partido que persiste en simular un proceso interno.

Surgido de la estructura conformada por Juan Manuel Oliva, Cifuentes estuvo en la mira como un elemento prescindible dentro de gobierno estatal. Este fue el titular de la Secretaría Particular en el sexenio anterior, función que en cinco años superó para luego tomar la Secretaría de Gobierno cuando Oliva se lanzó a su fugaz aventura en el CEN del PAN.

Después de ese cargo fue casi incomprensible su designación como delegado de la Secretaría de Educación de Guanajuato. Márquez tuvo que entrar en devaneos para justificar su asignación en esa cartera de tercer nivel.

Discreto pero suficiente, el puesto conferido a Román Cifuentes le bastó para operar, mostrar su inclinación por Diego Sinhue Rodríguez cuando Acción Nacional se dividió el año pasado. Hoy ya es de las confianzas del grupo oficial y se prepara para ser el líder estatal.

La duda que queda es cual será su papel como cabeza de un partido que requiere una voz aguerrida frente a un gobierno federal que emana de otro partido, un estatal que estará en la mira, pero sobre todo tres años que serán cruciales. Todavía se recuerda su resquemor para atender al menos, en una entrevista banquetera, a los medios de comunicación.

Tal vez se aquilató más su lealtad que su perfil como político.

Mientras tanto, Humberto Andrade encamina las necesidades burocráticas partidarias. Ayer se instaló la Comisión Organizadora del Proceso de Renovación del Comité Directivo Estatal del PAN, presidida por Rebeca González Passini. Los integrantes rindieron protesta para iniciar los trabajos rumbo a una renovación ya definida.

Sin el fulgor de proceso internos pasados, contiendas apasionadas entre dos o tres grupos, la dirigencia actual se enfoca en hacer la mera tramitología, atender el lineazo lanzado desde la oficina de Miguel Márquez y evitar las “confrontaciones”.

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