Off the record 25 de septiembre 2018

Aunque el ambiente sea festivo, la realidad es que aun falta certidumbre para la edificación de nuevo Estadio de León. Esa certidumbre es la que sin duda entregan los gobiernos cuando se trata de ‘dar facilidades’ a un desarrollo de esa envergadura.

De forma ineludible, la construcción del estadio en el predio conocido como Ángeles y Medina requerirá de la intervención de obras públicas que por sus dimensiones será más que cuantiosa.

La complejidad de encontrarse en la confluencia de dos arroyos; de sólo tener vialidades al pie en uno de sus cinco lados -por cierto, el más reducido-, además de requerir por regla colectores pluviales para no desquiciar la zona, se antoja caro para el erario.

Especialistas aun no dan crédito a la celeridad con que el gobierno de Miguel Márquez adquirió el predio, el costo y las operaciones resultantes que le permitieron a Grupo Pachuca establecer un nuevo proyecto de la mano del ámbito público.

Por ahora, a decir de Jesús Martínez Patiño, el terreno de 280 millones de pesos ya lo han adquirido utilizando recursos propios, mientras que el proyecto está presupuestado en 2 mil millones de pesos por lo que requerirá de la participación de diversos inversionistas.

Ahora estará por develarse el costo público, ese que se presume como facilitador de grandes proyectos privados.

 

Angélica Casillas, el desgaste

Las anomalías dentro del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (Sapal) se convirtieron en uno de los lastres más acendrados del gobierno de Héctor López Santillana. Componerlo desde el fondo, se convirtió en una tarea que no pudo esperar hasta el pase de trienio.

Fue por esa urgencia que se recurrió a Angélica Casillas. Una ingeniera geóloga que cuenta con la experiencia dentro de la Comisión Estatal del Agua, sobre todo, en temas tan complejos como el Zapotillo, para que enderezara las labores operativas de Sapal.

El movimiento fue abrupto y requirió de todo el respaldo político no sólo del alcalde, sino del gobernador mismo para hacer entender este cambio.

El inicio fue ríspido. Las diferentes reformas que impulsó Casillas dentro del organismo fueron mal recibidas por el consejo. Acertadas o no, uno de los desarmes fundamentales fue la reconfiguración de atribuciones entre el Consejo Directivo y la estructura operativa.

Los empresarios representantes vieron con recelo esta intervención.

Angélica Casillas comenzó un desgaste ineludible que se ha incrementado con los propios medios de comunicación. Las preguntas obligadas sobre su actuar público, pero sobre todo de la pulcritud como servidora pública, fueron materia suficiente para sacarla de quicio.

Temas como el viaje que realizó a Europa, su reacción ante el estancamiento de la presa El Zapotillo e incluso la mera solicitud formal de las 3de3, fueron detonantes de reclamos airados.

Ahora esta la posibilidad abierta de que abandonde Sapal. Angélica Casillas estaría saliendo antes de que sus propias reformas a la estructura de la paramunicipal surtan efecto.

Lo cierto es que Sapal no puede esperar. La dependencia municipal más grande, en terminos económicos y de infraestructura, aun estaría por encontrar la certeza de un titular con un criterio más allá de las críticas que han provocado un desgaste que la exdiputada no está dispuesta a consentir.

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