Off the record 29 de noviembre de 2018

El festejo por Guanajuato Patrimonio de la Humanidad

En el 30 aniversario del otorgamiento de reconocimiento a Guanajuato como Patrimonio de la Humanidad, no habrá reflexión sobre el daño que ha sufrido el patrimonio de esa fecha a la actualidad, lo que se hará es una fiesta.

Así, nuevamente se da una muestra de que la autoridad no entiende a la ciudad, o de que poco le importan sus padecimientos.

El doctor Ángel Arcos García, en entrevista con Zona Franca, precisamente señala que lo que urge es reflexionar sobre los problemas que enfrenta “la ciudad histórica y sus minas adyacentes”, a las que incluye el nombramiento otorgado por la UNESCO el nueve de noviembre de 1988.

De lo que se trata es de festejar, dijo el alcalde Alejandro Navarro, en el evento de presentación del programa “Primer Festival por la Ciudad, Nuestro Patrimonio es Capital”, en el que como su nombre lo indica no incluye actividades para la reflexión, la discusión de lo que sucede en la ciudad, de los problemas que padece y estrategias para solucionarlos.

Habría que hacer un recuento de daños, dice Arcos García, lo que es una necesidad, pues son ampliamente conocidos los casos de daño al patrimonio de la humanidad, los que en su gran mayoría se han realizado por parte de la misma autoridad, como son las intervenciones en los parques de Embajadoras y Florencio Antillón, o la ocurrencia de convertir en una playa urbana la Presa de San Renovato, así como el crecimiento desordenado de la ciudad, lo que ha tenido un impacto muy grave en el paisaje urbano y natural.

Al recibir Guanajuato, sus autoridades, el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad, se adquiere la responsabilidad de protección de ese patrimonio, responsabilidad que como se sabe ha sido muy deficiente; pero bueno lo importante es festejar, ya habrá otra oportunidad para reflexionar, eso es lo que piensa el alcalde y su equipo de colaboradores.

Contratos publicitarios, el reto para el gobernador que prometió una caja de cristal

La regulación de la publicidad gubernamental es uno de los temas más escabrosos, de esos que prefieren evitar las autoridades no solo de Guanajuato, sino a nivel nacional.

A lo largo de la historia los convenios publicitarios han servido para “premiar” o “castigar” a un medio dependiendo de la línea editorial que maneje, sin importar el fin que realmente debería tener este tipo de contratos: el de difundir acciones de gobierno, además de orientar a la ciudadanía en casos de emergencias.

Al que se porta bien se le dan cuantiosos convenios, aunque el impacto en la sociedad sea nulo y por ende resulte poco redituable, pero se castiga a aquellos que no obedecen a los intereses del gobierno en turno.

El sexenio de Miguel Márquez Márquez ha quedado marcado por el incremento de la violencia, por las sospechosas contrataciones de dos farmacéuticas por miles de millones de pesos para abastecer de medicamentos al Seguro Popular, pero de la segunda parte del sexenio también se recuerda el despilfarro en publicidad.

Los sueños de Márquez de convertirse en el candidato del PAN a la presidencia de la República lo llevaron a hacer cambios en la Coordinación General de Comunicación Social, llevándose como titular a Enrique Avilés, quien le prometió posicionarlo a nivel nacional.

Al final fueron miles de millones de pesos despilfarrados en medios de comunicación con sede en otros estados, páginas de internet que apenas tenían unas cuantas visitas y hasta en empresas presumiblemente fantasma.

Por no existir criterios claros para la asignación de contratos, el nuevo gobierno estatal no pudo entregar mayores detalles, como lo pidieron los diputados; sin embargo, hoy las autoridades de Guanajuato tienen la enorme oportunidad de entrarle a la regulación de los contratos de publicidad.

Finalmente se pagan dichos convenios con recurso público, la gran interrogante es: ¿se atreverán?

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.