Off the record 8 de octubre de 2018

Otra cuenta pendiente de Márquez: terrenos para el estadio León

Sin duda alguna, Miguel Márquez dejó una larga lista de cuentas pendientes. Ya sea por la incompetencia de los organismos fiscalizadores o por el solapamiento de instancias auditoras, los asuntos que hicieron crisis en el ámbito de la corrupción se castigaron sólo en casos ajenos.

Para decirlo claro: los hechos de evidente irregularidad dentro del gobierno de Miguel Márquez gozaron de total impunidad.

En ese contexto, es de llamar poderosamente la atención el notorio interés que el ahora exgobernador tuvo en el tema del Estadio León. En su momento, el anuncio de la compra de las 12 hectáreas dentro del polígono conocido como Ángeles y Medina, fue tomado como un desplante de oportunismo político.

“Se quiere hacer el héroe” decían entonces los más críticos que asumieron el acto como una muestra de su populismo.

Pero las formas empleadas por el panista purisimense dan para pensar en un contexto mucho más ámplio. ¿Qué utilidad pública se logró al comprar y vender un terreno en un lapso de nueve meses?

Frases como que “el gobierno del estado no haría negocio ni lucrará con la venta del terreno” o el dinero que se recupere para las arcas estatales “quedará como reserva para el próximo gobernador”, sonaron más a las explicaciones no pedidas que resultaron en acusaciones.

Finanzas, el garante con el que ‘la casa pierde’

Los 280 millones de pesos que el gobierno estatal pagó de forma irregular en el terreno para el nuevo estadio de León, no pudieron pasar de largo sin el aval burocrático de la Secretaría de Finanzas, Inversión y Administración (SFIA) que encabezó Juan Ignacio Martín Solís.

Una reforma legal abrió la posibilidad de que esta dependencia, a través de la dirección de catastro que ocupa Gerardo Bárcenas Chávez, fungiera como el valuador oficial para las compras y ventas de bienes inmuebles del gobierno estatal. Juez y parte en las transacciones.

Es así que de la manera más anómala posible, los avalúos se pudieron acomodar de las formas más increíbles. Caros para comprar, baratos para vender; la casa pierde.

Un ejemplo claro son las 80 hectáreas que la SFIA valuó cuatro veces por debajo de su costo normal dentro de Guanajuato Puerto Interior. Un ejemplo que sirvió para exponer los beneficios que, a costa del erario, el gobierno de Márquez extendió a empresarios como Ariel Picker, dueño de la empresa Seguritech.

Pero en el caso del Estadio León las cosas fueron a la inversa. Cuando se trató de comprar un predio, la SFIA operó todo lo necesario para que el precio se elevara al doble de su valor. Se solicitó la división y fusión de terrenos que se encontraban completamente conflictuados por la presencia de un canal pluvial y un arroyo natural.

Valdovino aliado constante

En toda esta trama de la compra de los terrenos a los hermanos Fuentes Anguiano, el eslabón preciso es la familia Valdovino Fuentes. Gerardo y Luis Felipe han sido fundamentales dentro de las complicidades políticas que sostuvo Miguel Márquez, pero también los beneficiarios directos de ese nexo permanente.

¿Por qué un empresario ganadero como Luis Felipe Valdovino le interesaría fungir como ‘profesional inmobiliario’? Bueno, si la transacción es millonaria y se tiene derecho de picaporte con el vendedor y el comprador, cualquiera se apunta.

Ilustrativo fue el caso del terreno en breña en posesión de la familia Valdovino en Guanajuato Puerto Interior, integrándolo al complejo industrial con recursos públicos que les permitió triplicar su valor. Fue por esta vía que Luis Felipe Valdovino realizó la venta junto a sus hermanos de ese predio al empresario Manuel Barreiro, quien es investigado por lavado de dinero y goza de conexiones de alto nivel dentro del PAN.

Pero en el caso de los terrenos de Ángeles y Medina algo ocurrió, algo se rompió y de acuerdo al propio Luis Felipe, Miguel Márquez lo dejó fuera de la jugada. Pagó una cantidad estratosférica por el predio que dispuso de manera discrecional y fue hecho a un lado.

Mucho tiene que aclararse, por supuesto. Es un hecho que hasta este momento sólo existe un versión asentada, firmada y jurada por uno de los actores en este embrollo. Pero también es cierto que el ocultamiento fue una constante en esta negociación.

El reto de Diego Sinhue

Dentro de todo este cuadro, es importante seguir la actitud del gobernador actual. Es en verdad un reto mayor, si se considera que el propio Diego Sinhue Rodríguez fue señalado por primera vez como aspirante a la gubernatura en el rancho propiedad de Gerardo Valdovino, hermano de Luis Felipe.

Filtraciones directas mostraron aquel evento efectuado el 15 de noviembre, durante la celebración de su cumpleaños al que asistió el jerarca de una de las corrientes más acendradas en el PAN, Elías Villegas Torres, además del famoso compadre de Miguel Márquez, Rafael “el Gallo” Barba. Los Valdovino fueron protagónicos en aquella ocasión.

Es en medio de estas circunstancias, que ahora el reto de Diego Sinhue se concentra en esclarecer las irregularidades en la compra del terreno para el estadio León. Dejar de lado los nexos personales que pudiera sostener con Márquez y los Valdovino, para entender que la prioridad es enviar un mensaje de certidumbre.

Dejar en claro que nadie se puede favorece a costa del erario, deberá ser la consigna del nuevo gobernador. En términos de la política real: un deslinde contundente de Márquez, o bien, a un encubrimiento flagrante.

 

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.