¿Por qué es tan aterradora “Batman: La broma mortal”?

La historia detrás del misterio del Guasón cobraría vida por parte de Alan Moore hace 30 años, cambiando la perspectiva del personaje en un trabajo que a menudo no se menciona como lo que en realidad fue: una habitual explosión por parte del célebre escritor que se burlaba del sentir heroico de los cómics

Para finales de los años ochenta, Alan Moore se encontraba furioso: esto es bastante normal ahora que lo conocemos, pero para en ese entonces la furia de Moore surge del enorme descontento de trabajar en DC Comics, muy a pesar de que esta fuera la casa que gracias a su trabajo el cómic en tono maduro se acuñaba. Y es que para Alan Moore, el sufrimiento al escribir cómics comenzaría al trasladar su trabajo en las ediciones norteamericanas, las cuales le ofrecían libertades creativas suficientes como para haber cambiado a Swamp Thing, Superman y Batman… pero no el impacto ni agradecimiento que esperaba recibir.

El resguardo de DC Comics y el tratamiento de sus personajes era imperante y Alan, que por el momento estaba más en contra de la visión del superhéroe tradicional, quería verlos vulnerables. De los tres mencionados, el que menos tocó fue al Caballero Oscuro. Existe una historia preciosa sobre Clayface que Alan Moore escribió para el anual 11 de Batman, pero precisamente demuestra el punto del que DC temía: no toques a nuestra estrella. El pesimismo invadió al inglés de la barba gigante, que encontró un aliado: Brian Bolland. Si bien Bolland no compartía esta visión, sí veía con ojos de grandeza a Moore cuando en su tiempo nadie lo hizo (porque seamos honestos, Alan Moore escribió V For Vendetta, Miracleman y Watchmen, pero esto no era entrada para que se pudiera posicionar en los títulos más fuertes de la compañía), entonces trabajar con él era un trabajo de ensueño: más si era con una historia sobre Batman.

La historia detrás de La Broma Mortal es un tanto confusa, más en parte porque Alan Moore se ha negado a dar entrevistas al respecto de DC Comics y menos ahora en su autoexilio. Al parecer el dúo estaba originalmente programado para hacer un crossover de Batman y Judge Dredd, pero a la última hora se canceló dicho equipo creativo.

Lo cual es una pena total, porque Bolland es un experimentado dentro de 200 0AD, y a mi gusto el mejor artista que Judge Dredd haya tenido.

Para no perder la oportunidad, tuvieron la idea de crear una historia de Batman en contra de El Guasón, algo en este punto muy gastado, pero que jamás había tenido un punto de reflexión como el que preparaban Moore y Bolland, porque ellos no fueron a cambiar la continuidad de Batman con bombo y platillo… o no. Lo que hicieron un one shot que alteraría la forma en la que vemos a todos los involucrados, incluso si esta no fuera la primera intención.

La Broma Mortal abre con Batman visitando de manera inesperada el Asilo Arkham, llamando la atención del Comisionado Gordon –el cual parece haber escuchado las intenciones de Batman– y de los trabajadores del lugar, porque Batman no va a buscar pistas, lo que quiere es hablar.

Hay una secuencia sin diálogos que demuestra lo mucho que contempló Alan Moore en una historia tan pequeña. El comisionado Gordon apenas y le sigue la pista a Batman, quien pasa con aparente indiferencia frente a Dos Caras, el cual está posicionado entre los barrotes de su celda con una mirada triste y gran parecido al Guasón en su lado desfigurado. Y Gordon no puede evitar el voltear para atrás para ver en morbo a su viejo compañero, a un hombre que de acuerdo a lo que plantea el Guasón, sólo requirió de un día malo para volverse un enemigo de la sociedad.

Batman llega a la celda de El Guasón y se sienta a platicar sobre lo que ha estado pensando, mientras el payaso no deja de jugar una partida de solitario. Batman llega a considerar que están en la recta final de su pelea, porque no sabe en qué punto va a terminar esta relación… sólo para darse cuenta de que el sujeto sentado no es El Guasón.

Y con ello, El Guasón tradicionalmente ha escapado de Arkham, sembrando de nuevo caos o por lo menos preparando a sus habitantes a sentir la agonía de su nuevo plan.

Pero El Guasón no actúa de manera impulsiva, o tiene un plan para atacar a la ciudad, lo que hace es comprar una antigua feria localizada en la parte olvidada de Ciudad Gótica, porque está dispuesto a demostrar algo, que la maldad está a un paso de invadir a un hombre, cree eso porque lo sufrió con un flashback que relata su pasado trágico, y espera que Batman aprenda la lección… pero no en carne propia.

La Broma Mortal es un cómic espléndido, pero uno que ha perdido su valor entre nuevas generaciones que prefieren ver la versión inferior animada o que la asimilan como un momento importante dentro de la mitología del personaje y de Batman. Es decir: voltean y admiten su peso e importancia, pero pocas veces se presta a analizarse o a entablar una plática sobre el material. Es un cómic que ha vivido más a sombra de su grandeza, y merece una revaloración muy a pesar de que en el fondo Alan Moore le repugne por violento, vil y despectivo, pero esa era exactamente la visión que Moore tenía de la empresa, eso se impregna en su trama y fue el último trabajo que realizaría en DC Comics de manera formal y adaptando a uno de sus personajes para optar por las opciones independientes.

Y esta frialdad se presenta en una de las historias de horror más impactantes de toda la historia, porque la visión descarnada de Moore frente a los superhéroes toma forma, pero no dejando en ridícula la posibilidad de que existan como en Watchmen sino que evidencia algo de lo que realmente nunca nos detenemos a pensar bien. Presenta la situación habitual de: a) El Guasón escapa, b) Tiene un plan loco, c) Deja pistas para su enfrentamiento con Batman, d) Ocurre el enfrentamiento y e) Batman está presente para que la justicia tome efecto.

Todo está como lo habitual si has leído cómics… pero no es normal.

El Guasón escapa, pero ocurre tras una visita inesperada de Batman al lugar en donde guardan sujetos que son o su culpa o que encuentran más locos que él, y es una visita en donde tiene un tono preocupante, porque por primera vez en su vida el miedo le ha detenido a pensar en la batalla final en contra de un misterio que no logra comprender.

El Guasón tiene un plan loco, pero es causante de que el mismo villano TAMBIÉN se ha cuestionado su papel dentro de esta lucha sin fin, porque a la par de Batman también se ha formulado que nadie le comprende, y por una ocasión especial, vemos un origen que podríamos tomar como el verídico, porque no proviene de El Guasón contando su tragedia a otra persona, sino que la recuerda a través de objetos. Y es una historia triste, de un hombre sin futuro y acorralado por las circunstancias, en tonos de blanco y negro que contrastan con la visión siempre chirriante del villano. Y si él sufrió, los demás deben hacerlo.

Deja pistas para su enfrentamiento con Batman y esto ocurre de la más temible forma de ataque, de la de acechar a seres cercanos a su enemigo. El Guasón llega de manera sorpresiva a la casa de los Gordon y deja inválida a la hija del Comisionado sin saber que esta actuaba en el mundo heroico como Batichica, lo hace frente a la mirada incrédula del ícono de la luz poco reconocido de Gótica más que para él y su Batman, lo desnuda, lo acorrala tal y como él sintió que le pasó y revela fotos de su hija violada y agonizando que espera quebrante su cordura, en el parque que él mismo acaba de adoptar, porque El Guasón quiere mostrar un punto.

Ocurre el enfrentamiento… pero este empieza con las palabras de desconcierto de Batman al inicio, y ocurre con un Guasón esperando la batalla, pero por primera vez en su vida y en la tuya lector, puedes ver su rostro de decepción, porque nadie lo está entendiendo, ya que en su retorcida versión él es una víctima, él sólo trataba de ayudar.

El enfrentamiento ocurre, de manera torpe y con un Batman torpe por la ira que incluso termina moviendo su inamovible máscara dejando una figura lastimera, y al final… al final la cosa queda clara, porque los dos contrincantes están hasta el punto del agotamiento, pero ellos saben, Alan Moore sabe, Brian Bolland sabe, Len Wein sabe:

Esta batalla no tiene fin, ni ganador.

Y ocurre lo más tenebroso. La gente le da una lectura errónea, de que Batman al final acaba de matar a su guasón, pero no va en eso, porque al final de todo, de toda la violencia sin fin y degradación humana, por primera vez Batman entiende la broma detrás de todo su ser y del sujeto pálido que tiene al frente, de lo que representan, y con la llegada de la justicia que Gordon mantiene como indeleble, las dos figuras no hacen más que reír bajo la lluvia.

Porque Batman acaba de abrazar metafórica y literal al mal.

Y cierro el libro, en una tarde lluviosa similar a la del título, hace 10 años. En una celebración por el aniversario 70 de Batman pude conseguir diversas obras fuera de impresión de la extinta Vid, con una cantidad de 600 pesos que yo y mi hermano logramos conseguir rozando el cierre de convocatoria. La Broma Mortal fue la última que leí durante la tarde de recompensa, y la que más me quedó marcado, porque nunca antes había sentido un malestar en mi estómago por un cómic y uno en donde las prioridades del superhéroe se tambalean de principio a fin.

Han pasado 30 años y así como la obra ha sido vulgarizada en todo lo que puedas encontrar, también tiene la validez de ser una obra interesante e introductoria para aquellos que nunca han agarrado un cómic. Si conocen de una persona que tenga la morbosa curiosidad de adentrarse al mundo de los cómics, La Broma Mortal es una de las grandes introductorias, sólo recuerden su rostro antes y después.

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