¿Qué quiero sobre mi salud y nutrición?

Por: L.N. Lidia Araceli Rodríguez Pérez*

 

La obesidad y las enfermedades crónico degenerativas son un grave problema de salud en México, el sobrepeso junto con la obesidad afecta a 7 de cada 10 adultos y representa un serio problema de salud pública, de acuerdo a la información obtenida por la ENSANUT 2016.

En particular, la diabetes tipo 2 es una de las principales causas de: ceguera, insuficiencia renal crónica y amputaciones no traumáticas, se menciona que el 46.4% de las personas con diabetes no realiza medidas preventivas para evitar o retrasar las complicaciones de la enfermedad. Es un dato alarmante, que debe ocupar al sector salud, para generar estrategias educativas que permitan el cambio de conductas de la población (ENSANUT, 2016).

Los factores que propician la obesidad en la población mexicana son: consumo de bebidas azucaradas (88.3%), no comer suficientes verduras y frutas (84.3%), pasar mucho tiempo en actividades sedentarias como ver la televisión o usar la computadora (89.3%) y el no realizar suficiente actividad física (94.8%). (ENSANUT, 2016).

En la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT MC 2016) a diferencia de las anteriores, se obtuvo información para analizar la conducta alimentaria en referencia a: a) Barreras percibidas (personales e interpersonales) sobre actividad física, consumo de frutas y verduras, b) Beneficios percibidos, c) Autoeficacia, d) Percepciones, actitudes y conocimientos sobre la obesidad, actividad física, bebidas azucaradas y agua pura.

El cuestionario para analizar la conducta alimentaria se diseñó con base en la teoría social cognitiva (TSC), el modelo de creencias en salud (MCS) y el modelo transteórico. La teoría social cognitiva utilizada en este cuestionario es importante para indagar sobre los conocimientos, las causas y las consecuencias de la obesidad, y la percepción de la obesidad. El modelo de creencias en salud (MSC), se utilizó para preguntar aspectos en la población sobre la pertinencia de realizar cambios en las prácticas de alimentación, de actividad física y para prevenir o controlar la ganancia excesiva de peso. Asimismo, el enfoque el modelo de creencias en salud (MCS) permite indagar las barreras y los facilitadores sentidos por la población para realizar cambios en dichas prácticas. Por otra parte, se utilizó del modelo transteórico para clasificar a la población en cinco etapas del cambio de comportamientos referentes a la realización de actividad física y al consumo de frutas y verduras.

Para alimentarse saludablemente, las barreras percibidas fueron: la falta de conocimiento para preparar alimentos saludables (38.4%), la falta de tiempo para preparar o consumir alimentos saludables (34.4%), la falta de una alimentación saludable en la familia (32.4%), la preferencia por consumir bebidas azucaradas y comida densa en energía como: pastelillos, dulces y botanas como papitas y frituras (31.6%),  la falta de motivación (28.3%),  el desagrado por el sabor de las verduras (23%) y la falta de dinero para comprar frutas y verduras (20.5%). Estos datos pueden ser utilizados para generar estrategias de orientación alimentaria en donde se diseñen materiales didácticos con información detallada para preparar alimentos saludables y diseñar recetas económicas, de fácil preparación y que utilicen frutas o verduras.

En relación a la actividad física, las barreras percibidas fueron: la falta de tiempo (56.8%), la falta de espacios adecuados y seguros (37.7%), la falta de motivación (34%), la preferencia por actividades sedentarias como ver la televisión o usar la computadora (32.1%), la falta de actividad física en la familia (31%), problemas de salud, incluyendo discapacidades (27.5%), y por último, el desagrado por hacer actividad física (16.5%).

La falta de tiempo y la falta de espacios son dos factores que se podrían abordar poniendo en una balanza los beneficios para la salud de la persona por realizar actividad; así como buscar una motivación intrínseca o extrínseca para hacerlo.

Los beneficios más importantes expresados por más de la mitad de la población (50.7%) fue el sentirse bien física y emocionalmente, el segundo aspecto en importancia es evitar enfermedades (33.6%), la percepción de rendir menos en sus actividades diarias en tercer lugar (9.7%), y por último disminuir gastos en médicos y medicinas (6.0%).

Por otra parte, la mayoría de la población encuestada percibe a la obesidad como un problema muy grave o grave 98.4% y el 93.6% mencionó que provoca baja autoestima y depresión.

En los resultados arrojados por la encuesta ENSANUT, encontramos una paradoja, y es que al 81.6% de la población adulta le gusta el sabor de las bebidas azucaradas y el 92.3% considera que estas no son saludables, esto nos permite considerar que “el Saber no necesariamente es igual al Hacer”.

La motivación es otro de los factores importantes para realizar cambios en la conducta, algunos de los resultados son: el 79.7% de las personas indicó que se sentía muy capaz de comer cinco frutas y verduras al día.  Un 70.2% de la población respondió que se sentía muy capaz de consumir uno o menos vasos de bebidas azucaradas industrializadas y caseras (como refrescos, jugos, néctares y aguas saborizadas) a la semana. Casi el total de la población (85.5%) respondió que se sentía muy capaz de realizar por lo menos 30 minutos de actividad física al día (como caminar, subir y bajar escaleras, trotar, correr, andar en bicicleta o nadar).

En México, el panorama no es nada halagador, debemos generar acciones más contundentes desde el ámbito gubernamental, privado y personal; en el primero ya existen estrategias generadas como lo es la Estrategia para la Prevención del Sobrepeso, Obesidad y Diabetes que tiene como antecedente al Acuerdo Nacional de Salud Alimentaria (ANSA, 2010) y otras que se gestan en las diferentes Instituciones de Salud como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), los Institutos Nacionales, etc.  Los investigadores en el ámbito nacional e internacional realizan estudios para analizar: causas, tratamientos, estrategias para mejorar y de todos ellos debemos aprender; pero qué sucede con el ámbito personal, qué podemos hacer cada uno de nosotros para mejorar nuestra salud o incidir de manera positiva en una enfermedad.

La alimentación correcta y la actividad física son dos estrategias que se podrían adoptar desde el ámbito personal, para ello se requiere fortalecer los hábitos alimentarios acordes a nuestra cultura, región y características sociales y económicas.  Nos convendría realizarnos la siguiente pregunta: ¿Qué quiero sobre mi salud y nutrición?

 

*Lidia Araceli Rodríguez Pérez es miembro del Colegio de Nutriólogos de León. Licenciada en Nutrición y Ciencia de los Alimentos y Maestra en Análisis y Desarrollo de la Educación, ambos por la Universidad Iberoamericana León.

 

2 Comentarios
  1. LNCA. Karenn dice

    Interesante, información toda pero muy realista el comentario de una paradoja, y es que al 81.6% de la población adulta le gusta el sabor de las bebidas azucaradas y el 92.3% considera que estas no son saludables, esto nos permite considerar que “el Saber no necesariamente es igual al Hacer”. Gracias por compartirlo.

  2. JOSE HERNANDEZ dice

    Estoy de acuerdo con la prevención, el ejercicio, dejar los refrescos, los carbohidratos, etc. Lo que no saben o no quieren saber los nutriólogos es que la leche y sus derivados producen diabetes tipo 1 y posiblemente tipo 2. ¿Porque no le buscan por ahí? Hay evidencia científica de la relación entre la leche y sus derivados y la diabetes. ¿No lo saben? Que malo. ¿Lo saben? Que malo porque lo deben de divulgar.

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