Qué tanto daño le hacen los dulces a mi hijo

Por: Fátima Durán Aranda*

 

Comer es un proceso de aprendizaje, este ambiente debe ser tranquilo y rodeado de buenos hábitos, ya que los niños aprenden por observación e imitación.

La mayoría de las  personas coinciden en el gusto por alimentos azucarados por múltiples razones, entre ellas el sabor, los hábitos alimentarios familiares, disponibilidad de alimentos, publicidad y mercadotecnia, costo, etc. Sin embargo en los últimos años se ha revisado que el consumo habitual de estos alimentos ha contribuido a que en nuestro país exista un problema de salud importante como es la malnutrición que conlleva alsobrepeso y obesidad y con ello, a enfermedades crónico-degenerativas.

Está demostrado que un descontrol de las emociones como el miedo, la depresión, la envidia y la nostalgia hace que aumente el consumo de ciertos grupos de alimentos para compensar situaciones emocionales. Esto pone en riesgo de llevar a una codependencia con el alimento seleccionado. Los alimentos con mayor tendencia a consumirse son los de sabor dulce que contienen azúcares simples, es importante distinguirlos para poder evitarlos debido a que se consumen para satisfacer/llenar otras necesidades, el consumo de estos alimentos desencadena una serie de reacciones químicas en el cerebro que se relaciona con los centros de placer.

¿Sabes cuáles enfermedades están relacionadas con el consumo habitual de dulces, alimentos y bebidas azucaradas?

Las enfermedades relacionadas son caries, enfermedades gastrointestinales, sobrepeso, obesidad, diabetes mellitus, hipertensión, problemas ortopédicos, triglicéridos altos y enfermedades cardiovasculares.

Además afectan el entorno social y la salud mental.

El azúcar se encuentra en muchos alimentos como: dulces y golosinas, pan dulce y pastelillos, jugos industrializados, refrescos, catsup, quesos tipo petit, aguas saborizadas con azúcar, rebasando  en un gran porcentaje las calorías necesarias para un día.

Como padres de familia, ¿qué podemos hacer?

Educar desde pequeños sobre los principios de una alimentación saludable; para eso, debemos predicar con el ejemplo, organizando y diseñando comidas adecuadas para toda la familia. Es deseable hacer la planeación de los menús semanalmente involucrando a todos los miembros de la familia, lo que facilitará las compras, almacenamiento y preparación para cada día de la semana. Recordemos que para dicho diseño debemos tomar en cuenta incluir alimentos de cada grupo como lo señala “EL PLATO DEL BIEN COMER”.

Necesitamos fomentar y practicar, si es posible, en conjunto actividad física acumulando 150 min semanales como, jugar futbol, brincar la cuerda, andar en la bicicleta, bailar, jugar a los quemados, bebeleche, natación,  voleibol, cachibol, etc.

Para considerar

  • Al ofrecer comida como recompensa por el buen comportamiento los niños aprenden a pensar que algunos alimentos son mejores que otros o a relacionar las emociones con los alimentos. Recompensa a tu hijo con palabras amables y abrazos.
  • Cuando realices las compras en el supermercado, evitar poner en el carrito alimentos como: galletas, pastelillos industrializados, jugos o refrescos pensando en que ”son para cuando haya visitas” o para un evento especial porque según los psicólogos, “lo que eliges es porque en realidad lo vas a consumir”.
  • EVITAR TENTACIONES.
  • Aprender a interpretar el contenido de las etiquetas de alimentos.
  • Evitar beber bebidas azucaradas de forma constante. La bebida principal de las comidas deber ser agua natural (consultar la “JARRA DEL BUEN BEBER”).
  • Involucrar a los niños en la preparación de platillos saludables e investigar técnicas para que resulten atractivos para ellos.
  • Recuerda que puedes adelantar procesos con horas y días de anticipación como lavado y desinfección de verduras y frutas.
  • Elegir consumir fruta como postre, ya que la cantidad de azúcares provenientes de las mismas es suficiente para el requerimiento del cuerpo.

Recomendaciones

  • Haz que los alimentos sean divertidos, realizando algunas figuras y picando la fruta con cortadores de galletas.
  • Acostumbra al niño a que los dulces de una fiesta no se comen en un solo día, sino que deben administrarlo por varios días, siempre y cuando hayan realizado la actividad física. Se sugiere que se consuma un solo dulce uno o dos días por semana solamente
  • No se trata de PROHIBIR, sino de comer con MODERACIÓN, esto implica en cantidades y frecuencia.
  • Respetar los horarios de comida ayuda a no caer en tentaciones.
  • No fomentar el gusto por las cosas dulces y preferir snacks que incluyan verduras o que contienen frutas y verduras.
  • Evitar seleccionar alimentos con edulcorantes artificiales.

Dos recetas ricas y fáciles

  • Pela un plátano, sumérgelo en yogurt natural sin azúcar, hazlo rodar sobre avena en hojuela y congélalo.
  • Media taza de mango o de fresa, licúalo con yogurt natural y miel y congélalo.

 

*Fátima Durán Aranda es miembro del Colegio de Nutriólogos León. Licenciada en Nutrición y Ciencia de los Alimentos – UIA León. Maestría en Nutrición Clínica – UIA León.  Diplomado de formación en educadores en diabetes.

 

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