Seamos dueños de nuestros bienes

Este miércoles 18 tuve el honor de participar en el Foro sobre el derecho constitucional sobre propiedad privada, organizado por el senador Francisco Búrquez y diversas organizaciones libertarias, incluyendo Wellington.mx. Fue un evento verdaderamente extraordinario, no sólo por el enorme avance que representa el hecho de plantear conceptos de libertad individual, libre mercado y propiedad privada en el Senado, sino por la riqueza de los planteamientos de todos los ponentes y la entusiasta participación de los asistentes, que superaron la capacidad de la sala de conferencias.

A continuación les comparto un resumen de la reflexión que compartí en dicho evento:
La agenda del diálogo político nacional suele estar dominada por declaraciones de coyuntura o escándalos de corrupción, hay una perspectiva de corto plazo y una condena permanente a la crisis de las instituciones, cuya característica más grave es la escasez de ideas y esfuerzos para atender las razones de fondo de ese paternalismo burocrático del que todos se quejan sin hacer nada.

Por ello me alegró tanto enterarme de la iniciativa que presentó hace unas semanas el senador Francisco Búrquez (PAN), para reformar el artículo 27 constitucional, para reconocer formalmente nuestro derecho como personas libres a ser propietarios de aquellos bienes que todos hemos construido y adquirido a través de años de esfuerzo y de generar valor al servicio de los demás.

El hecho es que, bajo su redacción actual, el artículo 27 constitucional le arrebata la propiedad a los ciudadanos y se la otorga a la “nación” o sea, a la burocracia de turno. Al hacerlo nos niega un derecho elemental, y nos reduce a la condición de súbditos, poniendo nuestras propiedades (que en realidad son meros dominios prestados) a merced del capricho de los gobernantes, los cuales han abusado innumerables veces de esa facultad para robarle el patrimonio a miles de familias durante los últimos 100 años.

En consecuencia, el corregir ese atroz abuso constitucional es indispensable y, de aprobarse, la iniciativa del senador Búrquez será la reforma más trascendental en las últimas décadas en nuestro país.

¿Por qué es tan importante esta reforma?

Porque nuestro patrimonio es algo que construimos con el trabajo de nuestra vida entera, y tenemos el derecho de que sea plenamente nuestro, y no un mero préstamo buena onda de las mafias gubernamentales, sin importar el color de que se pinten.

Porque la propiedad privada es el requisito indispensable para el desarrollo de la civilización humana, pues fortalece la certeza sobre los bienes y los incentivos para planear y actuar a largo plazo, incluyendo tanto el ahorro como la colaboración para proyectos que serían impensables de otro modo. Es decir, la propiedad privada no sólo facilita la generación de riqueza, sino su conservación y su distribución voluntaria entre los ciudadanos, en lugar de concentrarla en las manos de los déspotas.

Porque la propiedad privada es un paso fundamental para consolidar la madurez política y republicana de nuestro país, dando el salto de súbditos a ciudadanos. Necesitamos un sistema legal e institucional que nos reconozca como individuos responsables, dueños de nuestro patrimonio y de nuestra vida misma. Si en serio queremos dejar atrás el fantasma del paternalismo gubernamental, es necesario que las personas dejen de ser tratadas como niños, y el primer paso para hacerlo es reconocer que somos dueños de nuestras propias cosas.

Tan claro como eso.

 

Personas libres y mercados libres
Wellington.mx

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