Tira Secretaría de Salud 165 millones a la basura en sexenio de Oliva; Márquez olvida sancionar

Guanajuato, Gto. En el sexenio de Juan Manuel Oliva, la Secretaría de Salud encargó un programa informatizado de registro de pacientes que iba a tener un costo de 67 millones de pesos y que terminó costando 165 millones. Lo más delicado es que el programa nunca funcionó, el hardware adquirido se subutilizó o se almacenó y de entonces a la fecha no se han emprendido acciones consistentes para recuperar el recurso o sancionar a los responsables.

La Secretaría de Salud de Guanajuato malgastó 165 millones 626 mil 936 pesos en el programa denominado SINACER que nunca funcionó. El proyecto se hizo con la colaboración de la Universidad de Guanajuato, y aunque en el primer convenio se estableció que el Instituto de Salud Pública pagaría por el programa 67 millones 374 mil pesos, al final se erogaron cerca de 100 millones de pesos más.

El programa que buscaba establecer un mecanismo para el registro de usuarios del sistema por cinco vías: de nacimiento, hospitalización, de urgencias, de defunción y por consulta, resultó un fraude que han convalidado al menos cuatro titulares que han pasado por la dependencia, sin que se haya podido recuperar ni una parte del gasto.

Han transcurrido cuatro años desde que la Auditoría Superior del Estado (antes Órgano de Fiscalización Superior) realizara observaciones por el despilfarro del recurso público en un programa que no arrancó, sin que a la fecha se haya podido recuperar algo del millonario monto.

Fue en diciembre del 2008 cuando la Secretaría de Salud firmó un convenio de colaboración con la Universidad de Guanajuato para desarrollar un proyecto al que llamaron “Sistema de Información Nominal Automatizado con Enfoque de Riesgo en Salud”,  mejor conocido como SINACER.

A través del área de vinculación con la sociedad, la Universidad de Guanajuato ofreció desarrollar el software, por lo que se comenzaron con los trabajos a finales del 2008 y para el 17 de diciembre del 2012 la UG había entregado el programa que resultó un fraude porque no funcionó.

En el 2008 se nombró como coordinador del proyecto a Enrique Mauricio Torres Herrera, y ya durante el 2009 y 2010 el responsable fue Alfredo Guth Aguirre. La UG fue observada porque nunca cumplió con el compromiso de gerenciar el proyecto. Del 2009 al 2012 la institución recibió 201 mil pesos.

Como parte del proyecto, el Instituto de Salud Pública del Estado firmó contratos con tres proveedores: Conectividad y Telecomunicaciones SA de CV, Corporativo Nethos SA de CV y Grupo de Tecnología Cibernética SA de CV.

El listado con los contratos a proveedores y a la UG

En 16 contratos con los tres proveedores y la Universidad de Guanajuato, se repartieron los más de 165 millones de pesos con la promesa de un sistema para llevar el control de los pacientes que se atienden en las unidades médicas que tiene la Secretaría de Salud.

Isapeg pagó en los contratos millones de pesos a proveedores y a la Universidad de Guanajuato a cambio de conexión de fibra óptica en todas las unidades médicas, servidores para recopilar la información y el software para poner a operar el programa.

Las auditorías

El proyecto nació desde la Secretaría de Salud a finales del 2008, con el entonces titular Jorge Armando Aguirre, que salió antes de concluir el sexenio de Juan Manuel Oliva en medio de acusaciones por corrupción.

Para poner en marcha el programa, estuvo involucrado no solo el titular de la dependencia, sino varias áreas del Instituto de Salud Pública como la Dirección General de Planeación y Desarrollo, Área de Recursos Naturales, departamento de Informática.

En las revisiones que hizo el entonces llamado Órgano de Fiscalización Superior se hicieron observaciones por el pago de anticipos y servicios, además de omisiones en la supervisión del proyecto que costó al erario millones de pesos.

En la auditoría integral que practicó el OFS al Isapeg por el ejercicio fiscal del 2011, se advertía una responsabilidad de tipo civil por el proyecto SINACER, por el total de gastos que hizo el Gobierno del Estado en un programa fallido.

En los informes de resultados a la cuenta pública del tercer y cuarto trimestre del 2012, vuelve a aparecer el SINACER, al exponerse que no se solventaron observaciones pero tampoco se recuperó un solo peso del programa que fracasó.

En las observaciones se expone que el programa costó 165 millones de pesos, pero al hacer la revisión detectaron que la mayor parte del monto se justificaba con la red de fibra instalada y el equipo con los servidores, pero sí se destaca que el Isapeg pagó 3 millones 411 mil 365 pesos por un software que no funcionó.

El informe de resultados expone que no hubo ilícito en el pago al proveedor que entregó un software que no operó, pero sí se debía entablar una demanda civil contra el servidor público que en el 2012 fungió como Coordinador del Proyecto, es decir, el entonces director de Planeación y Desarrollo. En ese momento el cargo lo ocupaba el médico Gerardo Ortega Martínez.

Sin embargo, a seis años de la primera observación, todavía no existe resolución al juicio civil que se inició por apenas poco más de 3 millones de pesos, cuando el costo del fallido programa fue de 165 millones de pesos.

El monto observado es por becas de apoyo académico y administrativo, equipo y accesores para procesamiento de datos, papelería y útiles de oficina, útiles y materiales ara procesamiento, honorarios asimilados a sueldos y honorario por servicios profesionales.

En el 2013 se dio por concluido el proyecto, aunque nunca funcionó el software que era la base para que operara el programa.

Las observaciones que hizo entonces Órgano de Fiscalización Superior se hicieron de manera directa a Isapeg por dar por concluido y pagar los contratos sin que funcionara la parte del software.

Las obligaciones de la UG

Al firmar el convenio de colaboración con Isapeg y recibir recursos económicos para el proyecto, la Universidad de Guanajuato adquirió diversas obligaciones.

Entre los compromisos adquiridos está el que la UG debió ejercer verificación independiente de la que por ley le corresponde al Isapeg, sobre la calidad y avance de la obra.

También está la evaluación de los avances, además de entregar observaciones de seguimiento y control.

La UG era la responsable de verificar el adecuado ensamblaje y puesta en marcha los sistemas operativos, herramientas de desarrollo y software y continuar con el diseño y aplicación de programas de capacitación.

“Para los equipos de comunicación será responsabilidad de la Universidad verificar hasta su funcionamiento satisfactorio”, se estableció en el convenio de colaboración.

Sin embargo, ni los proveedores contratados por Isapeg cumplieron entregando un programa digital para almacenar y llevar un control de los derechohabientes del Seguro Popular, ni la UG con la supervisión para la implementación del programa.

Han pasado  por la Secretaría de Salud  cinco secretarios desde que nació el fallido Sinacer: Jorge Armando Aguirre, Éctor Jaime Ramírez, Juan Luis Mosqueda, Ignacio Ortiz Aldana y recientemente Daniel Díaz, pero no hay resultados por los millones de pesos gastados en un programa que no funcionó.

Aunque el Isapeg solicitó a la UG el reembolso de 15 millones 915 mil 441 pesos por el incumplimiento del convenio de colaboración, a la fecha no se conoce si el recurso fue reintegrado a las arcas del Instituto de Salud Pública.

La cloaca en Salud

Durante el periodo de Jorge Armando Aguirre al frente de la Secretaría de Salud surgieron diversos señalamientos a la dependencia, que llevaron al despido de 33 servidores públicos por corrupción, conflicto de intereses y omisiones, que después terminaría con la salida del entonces Secretario de Salud para que llegara el ahora coordinador de la fracción panista en el Congreso local, Éctor Jaime Ramírez Barba.

Entre las denuncias estuvieron el cobro de dádivas para contratos, médicos canalizaban pacientes a sus consultorios particulares, pago de médicos especialistas sin título, faltantes de fondos del Seguro Popular, pago excesivo a medicamentos, pagos irregulares a trabajadores del sector Salud, entre muchos otros.

A la serie de irregularidades desde el Instituto de Salud Pública, se sumó el programa Sinacer, que fue uno de los más costoso y menos redituable.

Los resultados de las auditorías a Isapeg fueron publicadas desde el 2014 por medios de comunicación nacionales, en donde se expone que se hicieron pagos a la UG sin que los proveedores cumplieran.  La nota fue publicada en La Jornada.

La revisión de la auditoría también fue documentada en medios locales, en donde se expone que el equipo para Sinacer quedó sin uso. También se detallan las irregularidades en la adquisición de bienes.

 

4 Comentarios
  1. Cassandra dice

    ¿tirados a la basura los millones o en las bolsas de oliva y cómplices??? perdón, no recordaba que en Zona Franca hay censura.

  2. Juan Rod. dice

    Fue como la estafa maestra, la UG presto el nombre y en Salud les decian a quien contratar para los equipos de red, las computadoras, el cableado, etc. Fue un rompecabezas. Las transas con las universidades ya son antiguas y todos las hacen. Si le buscan por ahi van a encontrar un buen desfalco. Ponganle un ojo a las empresas de desarrollo y a las de equipos que contrato la universidad. "Follow the money".

  3. UNIVERSIDAD PRIVADA dice

    Y no sólo con Universidad de Guanajuato, denuncio abiertamente al Dr. Efraín Navarro Olivo y a su cómplice otra Dra. Luz Patricia Fuentes de la Secretaría de Salud que están en guanajuato, que piden, a mí me lo pidieron 42 mil pesos por autorizarme campos clínicos para enfermería, conozco de gente que ya les han pagado y se les acaba el obstáculo en automático. la Dra. Patricia y el Dr. Efraín dan dos números de cuenta a donde se les hagan los depósitos, a uno o a el otro y no son de la secretaría de salud, uno está a nombre de cynthia trejo y otro de maría socrates.

  4. MARGARA SOSA dice

    Y todavía aún así según hacen sus denuncias en contra de Bárbara Botello, total que no hay a cual partido irle, pero del OLIVA que ese si no tuvo ni madres, el dinero no se tiró a la basura, se embolsó y bien que lo disfrutó y/o está disfrutando, no es posible que no haya ninguna denuncia en contra de este %%%&&&&$$ señor, pero la culpa la tenemos todos los mexicanos que permitimos que estas basuras hagan de las suyas, por eso el país está como está, ojalá que ya termine este gobierno de MMM, para que se lleve su achichincle.

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