¿Vale la pena comprar pantallas 3D?

Dentro de cuatro años, es la expectativa, el mercado de 3D tendrá 25 veces su tamaño actual, pero muchos piensan que no hay suficientes películas como para justificar la compra de equipos nuevos.

Ahora, un proceso que le agrega una dimensión extra a los filmes tradicionales ofrece una solución. Pero, ¿vale la pena?
Desde el lanzamiento de “Avatar” -la película más costosa y, a su vez, mejor vendida de la historia-, algunos críticos empezaron a pensar que el cine en 3D se estaba desinflado.
El costo de ver un filme en tres dimensiones en el teatro es considerablemente más alto que el de uno normal, y hay una gran falta de películas en auténtico 3D.
Apenas unos 100 títulos han sido lanzados hasta ahora, aunque un puñado más tiene su estreno programado en los próximos meses, cuando la temporada de verano levante vuelo.
Eso significa que las compañías están empezando a tratar de llenar el vacío, pero el proceso puede ser lento y caro.
Cada parte de cada cuadro de cada escena tiene que ser manualmente dividida en sus partes constituyentes para crear un mapa de profundidad, un proceso que podría ser válido para filmes prestigiosos pero que probablemente no será económicamente viable para aquellos de bajo presupuesto, particularmente los que pasan pronto a Blu-ray.

2D extra

Así las cosas, un grupo de grandes fabricantes están tratando de asegurarse de que todos los que tengan una TV 3D la usen.
Para ello se desarrolló un proceso que interpreta la imagen plana en tiempo real y la convierte en una imagen de tres dimensiones, si es vista a través de los lentes indicados, por supuesto.
Los folletos que promocionan el proceso prometen resultados casi tan buenos como los reales.
“Podemos acercarnos mucho (a una producción filmada en 3D)”, dice Chris Mosely, de Samsung.
“Depende del contenido, obviamente, pero uno puede lograr resultados muy buenos, a tal punto que estudios de cine han venido a ver si compran esa tecnología para convertir sus películas a 3D de una manera más barata”.

Pero los puristas no están contentos. El director de “Avatar”, James Cameron -en gran parte responsable por el flujo reciente de estrenos en 3D-, cree que hasta las conversiones de más alta calidad sólo deben ser usadas en circunstancias muy específicas.
“Mi filosofía personal es que la conversión a posteriori sólo debe usarse para una sola cosa: para títulos que son favoritos comprobados, como ‘Tiburón’, ‘ET’, ‘Indiana Jones’, ‘Encuentros cercanos del tercer tipo’… o ‘Titanic’”.
“A menos de que uno tenga una máquina del tiempo para volver al pasado y filmar en 3D, no hay otra opción. La mejor alternativa si uno quiere lanzar una película en 3D es hacerla en 3D”.
Debido a la forma en la que la tecnología de 3D engaña al ojo, la manera en la que la imagen es cortada influye en cuán bien se verá la película. Es por ello que muchos expertos no están convencidos con la nueva tecnología.
“Consideramos que los convertidores de 2D a 3D son una especie de truco”, declara Michael Briggs, el experto en TV 3D de la organización de derechos del consumidor Which?.
“Pueden convertir cualquier película 2D en 3D pero si uno quiere la mejor experiencia 3D debe ver material que ha sido filmado, dirigido y producido con el efecto 3D en mente”, opina.
Y los periodistas de tecnología que han visto los resultados parecen concurrir.
“Vi algunas conversiones 2D a 3D y en general son bastante terribles”, dice Jim Hill, editor de productos de la revista Wired UK.
“Hay un deseo obvio de revender películas aburridas en 2D como emocionantes filmes en 3D, pero no hay una manera fácil de hacerlo. Manipular la imagen para darle un efecto pseudo 3D generalmente las hace menos definidas y menos realistas”.

Apuesta tridimensional
No obstante, ante tan poco contenido a disposición para los primeros entusiastas de los nuevos equipos de televisión, los productores dicen que sencillamente están llenando la inmensa brecha entre la cantidad de contenido que el público espera y lo que se produce en tres dimensiones.
“Es una forma útil de introducir a la gente al mundo del 3D”, alega Keiran Alger, editor del sitio de tecnología T3.com.
“Uno de los mayores problemas de 3D es ”¿qué voy a ver?’, pero creo que esta tecnología es considerada más como un relleno que una solución final”.
A medida que se filme más en 3D, se anticipa que el precio de producción se reduzca. Y la compañía de producción en 3D False Creek piensa que filmar con una dimensión extra no está fuera del alcance de la mayoría de las producciones de cine.
“Para una película independiente con un presupuesto de un millón de dólares, el costo de producirla en 3D implica un incremento del 18%”, señala.
“Y las películas en 3D tienen un chance más alto de ser éxitos de taquilla que las 2D: 52% para 3D versus 5% para 2D”, asegura.
“Es casi seguro que los filmes en 3D van a hacer dinero, algo que no se puede decir de las películas en 2D”, concluye.

Con información de BBC

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