Vocablos terminados en -um

Son muy pocas las palabras en español que aún conservan su escritura semejante a latín. Entre esas palabras tenemos ‘memorándum’, ‘currículum’, ‘pódium’, ‘referéndum’ de uso muy regular en México. En la actualidad se les considera arcaísmos porque desde hace mucho tiempo tenemos las formas modernas: memorando, currículo, podio y referendo. En algunos otros países ya desapareció su forma latina, pero donde se conservan debería de cuidarse su uso correcto.

Por principio, debe considerarse que no hay diferencia entre plural y singular en estos vocablos. Es decir, que si se habla de varios ejemplares de ‘memorándum’ o de ‘currículum’ únicamente se distinguirá que se trata de más de uno por el artículo que le antecede. Esto es, en singular se dice «el memorándum»; en plural debe ser «los memorándum». Así, en las oficinas de Recursos Humanos en oficinas públicas y privadas debe decirse «los currículum» y de ninguna forma agregar una S al final, como en muchas ocasiones se escucha.

Por supuesto, menos aún, cuando se reduce (apócope) la palabra ‘memorándum’ a ‘memo’: *«Dame la carpeta de los memos». Este tipo de formas cotidianas, gramaticalmente, son una barbaridad.

La excepción en la pluralización de este tipo de palabras terminadas en –um es el vocablo ‘álbum’, que se forma como en el resto de las palabras terminadas en consonante, con –es: álbum, álbumes; árbol, árboles; pared, paredes; amor, amores, etc.

En virtud de esa complejidad, es recomendable para evitar el error al enunciar las formas modernas de esos vocablos: memorando, currículo, podio y referendo. En su forma moderna, pluralizar es muy sencillo, simplemente se añade una consonante S por ser voces que terminan en vocal. Me refiero a que se dirá memorandos, currículos, podios y referendos.

Es inapropiado, desde luego, recurrir al latín para enunciar su plural en español. Es cierto que en latín el plural de memorandum en esa lengua es memoranda, así como de curriculum es curricula; y de podium es podia. No obstante, no se puede recurrir al origen de un idioma para aplicarlo en otro, no obstante que sea su antecedente. Cada idioma tiene sus propias reglas ortográficas. En concreto, no es admisible recurrir a las reglas de latín para aplicarlas al español.  Es tanto como querer exigir se aplique el género a los sustantivos del inglés, simplemente por ser derivado del alemán (sajón), donde sí se tenía.

Ahora, si las palabras que nos ocupan debieran escribirse en latín, es obligado la cursiva (desde luego, sin acento gráfico; en latín ninguna palabra tiene acento gráfico o tilde). Esta regla ortográfica aplica en caso de usar una palabra en  cualquier idioma que no sea español.

Por último, es común en el sector educativo aplicar la ‘currícula’ para el plan de estudios de una materia o carrera. Cito textualmente el Diccionario Panhispánico de Dudas, de las Academias: «Tampoco es aceptable el empleo de currícula como sustantivo femenino con el sentido de ‘plan de estudios’: “Tiene acceso a un banco de información de todas las universidades, las carreras que imparten y la currícula de cada una de ellas” (Excélsior [Méx.] 5.9.96); para ello ha de usarse la voz currículo».

 

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