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miércoles, julio 24, 2024

México alberga banco de semillas único en AL para conservar vida silvestre; así opera

MÉXICO, (Xinhua). México alberga un banco de semillas único en América Latina destinado a la conservación y estudio de la flora silvestre, cuya meta principal es que esta no desaparezca.

“La importancia de la existencia de este banco es fundamental porque es el único banco en Latinoamérica que conserva plantas silvestres y nativas de México”, dijo a Xinhua la curadora y responsable del banco de semillas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Isela Rodríguez Arévalo.

Foto: Especial.

El objetivo principal del banco es el almacenamiento y conservación a largo plazo de semillas de plantas silvestres, provenientes de regiones áridas y semiáridas del país, aunque recientemente han ingresado muestras de regiones templadas y húmedas.

En la colección del banco de semillas de la UNAM, detalló la científica, se conservan especies silvestres y nativas de México, es decir, aquellas que crezcan, que se originen en el país y que no se cultiven.

“Lo que queremos es que tengamos respaldos de la flora nacional como para el caso en el que desaparece una especie por sobreexplotación, por cambios en su hábitat, o por cualquier otra razón. Lo importante es que nosotros tengamos material genético para poder reintroducirla al ambiente natural”, explicó Rodríguez Arévalo.

De acuerdo con la especialista, no todas las especies son susceptibles de almacenarse en un banco de semillas, pues se requieren de ciertas características.

“Para que nosotros podamos conservar las semillas en este banco, las semillas tienen que ser ortodoxas, es decir, que se puedan deshidratar y que el embrión no se muera en este proceso”, detalló la universitaria.

Estudiantes y especialistas de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM han colaborado por años para atesorar poco más de cinco mil 200 colecciones de semillas que corresponden a tres mil 200 especies.

“Muchas de estas especies se distribuyen en zonas áridas y semiáridas del país, también en zonas templadas, pero en menor cantidad, se pueden desecar y se pueden conservar”, detalló Rodríguez Arévalo.

Para poder recolectar estas especies, continuó la especialista, se tiene que planear la visita, documentarse a través de la lectura de información publicada, para saber en qué momento la especie de interés está produciendo frutos y semillas.

“Planeamos un viaje de campo al sitio donde está esa especie. En el momento en el que esperamos esté produciendo los frutos, y consecuentemente de las semillas. Una vez que llegamos al sitio de interés, tenemos que evaluar que haya suficientes plantas produciendo semillas”, dijo la universitaria.

Después de todo este procedimiento, las semillas se colocan en bolsas de papel de estraza, y se obtienen todos los datos de campo; luego, se introducen en una cámara de secado lento en donde se pueden tardar semanas, dependiendo cuánto tiempo tarden en secarse.

A partir de las colecciones de semillas, refirió la doctora de la UNAM, se hacen muchos tipos de análisis; por ejemplo, se hace fisiología de semillas, es decir, cómo se comportan, cuáles son las mejores condiciones para que se pongan a germinar, qué temperaturas, qué condiciones se necesitan para despertarse los embriones y germinar las semillas.

También, se hacen estudios de envejecimiento a las semillas, de contenidos químicos en las semillas, porque, aunque nosotros no colectamos especies cultivadas, muchas de las especies silvestres sí se consumen y en muchas partes, las plantas que se consumen, justamente, son semillas.

Las investigaciones se realizan desde el punto de vista taxonómico, morfológico, geográfico y fisiológico.

Para recolectar las semillas, los investigadores que colaboran en el banco tuvieron que regionalizar el país, en especial las zonas áridas donde se trabaja en la actualidad.

El Banco de Semillas de la UNAM nació formalmente en 2003, pero desde 1992 ya se recolectaban varios tipos de semillas con fines de investigación.

En México existen entre 24 mil y 30 mil especies de plantas con flores. Unas dos mil 500 sufren algún tipo de amenaza y casi 950 están a punto de desaparecer.

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