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viernes, diciembre 3, 2021

31 Días de Halloween: The Burning (1981).

Irónicamente, The Burning fundó bases para la saga de uno de los monstruos más infames de Hollywood no en su protagonista… sino en la carrera de Harvey Weinstein.

Hay un gran salto de calidad dentro del género slasher. De pasar de ser uno que seguía la tendencia de explorar temas tabúes como lo fueron Peeping Tom (Michael Powell, 1960 y Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), auténticos semilleros que tardaron en aparecer por las circunstancias sociales conservadoras dentro de Estados Unidos que ya advertían de su inminente derrumbe. El slasher tendría una etapa más madura a partir de los setentas con tríadas como La masacre de Texas (Tobe Hooper, 1974), Halloween (John Carpenter, 1979) y Negra Navidad (Bob Clark, 1974)… pero si somos honestos el desencadenante para que este subsistiera se dio a través de la muy mediocre Viernes 13 de Sean S. Cunningham que abría la etapa de los ochentas.

Viernes 13 en su primera y total franquicia partía y dependía de protos dejados por otros filmes condensando estas ideas en una película mundana que prometía lo que las otras no habían logrado dar a las audiencias con éxito: violencia y hartos desnudos femeninos. Y así fue: Viernes 13 con su baratijo de producción y condiciones morbosas para pubertos en etapas exploratorias a pesar de ser un fracaso crítico condicionaron a la película como una de las sagas más importantes de Paramount, algo que llamó la atención de otros estudios quienes vieron que si esto vendía, ellos podrían hacer lo mismo.

Uno de estos sujetos -y debo remarcar de que hablaremos de uno extremadamente controversial en un tono pseudo prometedor y positivo cuando ciertamente es todo lo contrario: fin de la advertencia- fue Harvey Weinstein, quien junto a su hermano buscaban abandonar el negocio de los conciertos para enfocarse en las producciones cinematográficas. Con el recién formado estudio Miramax -llamado así al fusionar los nombres de sus padres- veían que una de las formas más exitosas de generar ingresos, era con el horror, particularmente en la modalidad slasher, así que los dos hermanos congeniarían una historia -que según ellos antecede a Viernes 13 por varios años- con la misma dinámica, sólo que ahora inyectada de una dosis de leyenda urbana… precisamente la condición que hicieron que películas como Cuando un extraño llama e incluso Halloween tuvieran éxito. Y así, encontrarían adecuada la leyenda del Cropsey, un hombre de inestabilidad mental que al escapar del asilo en donde se encontraba recluido, adopta como hogar un lugar abandonado que frecuentan los niños del condado.

The Burning -conocida en nuestro país con el pésimo título de Los condenados– forma parte de un estatus de culto que a menudo la posiciona como uno de los mejores productos slasher dentro de la historia del subgénero; nunca la había visto por lo que su leyenda de película infravalorada tenía un peso bastante notorio conforme pasaban los años y la tenía en cuenta dentro de este preciso referente. Ahora que por fin se ha logrado terminar este capítulo cinéfilo en estos días y reflexionando, creo que su leyenda pesa más que la verdadera calidad presente en el material.

Richar Nowell en su grandioso libro llamado Blood Money: A History of the First Teen Slasher Film Cycle le da un perfecto calificativo a esta y 11 películas del mismo año -hemos estado mencione y mencione que 1981 es el año del hombre lobo pero esta cantidad de proyectos deja en ridículo el término- competían dentro de la taquilla nortemaericana, películas de parte de estudios independientes e inexperimentados como los Weinstein de un afán sanguijuela y que les dice Carpetbagger Cash-ins (algo así como oportunidas del efectivo). Y es que además de esta condición de fracaso que unió a todos los referentes del slasher bajo este título, también es que son películas tan intercambiables como piezas de un rompecabezas genérico entre todos.

Al final estos son los protos per sé del género: Un accidente del pasado que establece una justificación sádica a un sujeto ante un grupo de adolescentes los cuales se encuentran en un espacio paradisiaco y de inocencia bajo esta carga perceptiva de los cincuentas por excelencia: los campamentos de verano. Espacios en donde la supuesta inocencia de los asistentes no hacen pensar a los padres de familia que son el lugar ideal para que estos desempolven la hormona y se encuentren receptivos con personas que tienen la misma fascinación por el alcohol, las drogas, la pornografía y montones de sexo.

Esto aparece aquí sin algún tapujo en una película cuyo único cambio significativo, es que se trata de una película que decide representar de manera muy grotesca, circunstancias en donde las féminas del filme no sólo terminan desnudas o hipersexualizadas, sino que también forman a ser parte de complacencias de hombres quienes, si no ven que forman parte de su juego sexual, son desestimadas como calaña entre la calaña, de mujeres que de manera vulgar calientan el boiler y no lo prenden.

Esto es muy repugnante en el filme, porque estas recriminaciones que reciben a menudo hacen pensar que esta percepción machista imperaba en la época, y mucho peor si sabemos que quien escribió la película resulta ser el tipo que anda enfrentando más de una decena de denuncias de abuso sexual. Es una película que imperializa esta conducta y espera que la adoptemos con gracia con personajes masculinos que van desde el abusivo con eyaculación precoz medio redentor, hasta a un protagonista que suple a la final girl y que la película parece representar como un sujeto igual de dañado que el asesino en serie suelto -con todo y despuntes dentro del score musical- pero que nunca tiene consecuencias dentro de sus actos, a excepción de las chicas dentro del filme.

The Burning se vuelve una experiencia un tanto difícil de apreciar, porque incluso -y válgame por defender esto- en la saga de Viernes 13, los encuentros sexuales abordan un tono de picardía, y de erotismo femenino claro, pero siempre suponiendo que esto es receptivo entre los participantes, jamás en un aspecto que sugiera una violación o denigración a la participante del acto sexual.

Entonces ¿Hay algo de valor dentro de la película? Algunas cosas. A pesar de que Tony Maylam dirige casi en automático, cuando comienza a interactuar con algunos de los chicos logra reacciones genuinamente familiares en camaradería y con un humor relativamente funcional como es en el caso de Jason Alexander, quien aparece con pelo, joven, menos gordo que de costumbre -un Jason Alexander pre McDLT de McDonald’s- y quien a pesar de las circunstancias y de hasta recibir golpes y ver cadáveres, mantiene una jovialidad envidiable que anima a los demás campistas. También es rescatable el trabajo de Tom Savini que si bien es algo dispar en las muertes que no llegan a ser creativas en las circunstancias al dotarle al villano un arma poco amenazadora que resalta frente a un aspecto similar al del Mago de Sonrics cumplen bajo el esquema de presupuesto.

De hecho las circunstancias logran un correcto engranaje en una secuencia del filme en donde Maylam construye tensión a través de un bote abandonado en la deriva al que un grupo de chicos se acerca cantando de manera positiva, sólo para ser recibidos con la furia de algo que desconocen y que les desmiembra de una forma tan cruel, que impacta bajo el esquema de montaje -a veces recortando sobre el golpe de las tijeras- y a veces supliendo este morbo con cadáveres a los que Savini les otorga momentos nauseabundos y dolorosos.

Y por último… por alguna razón Rick Wakeman está presente. El miembro de Yes compone el score de The Burning y a pesar de que en la película utilicen apenas unos segundos de lo que hizo hasta el cansancio, en formato independiente del filme forma parte de sus discos temáticos áltamente recomendable:

Sigo impactado por el dejo que The Burning dejó en mi cabeza, y no de la forma que esperaba. Creo que hay cientos de ejemplos que superan a lo aparecido aquí, y es algo torpe como para validarla como infaltable dentro del género a menos de que se quiera ser coleccionista de estos 11 filmes del año de la hecatombe slasher.

 

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