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viernes, diciembre 3, 2021

31 Días de Halloween: Aullidos (1981).

El aullido atrae por sus hombres lobos, te mantiene con la mezcla perfecta de comedia y violencia, y te deja reflexionando con su crítica ácida a los medios de comunicación.

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Si en 1981 Michael Wadleigh entregaba Wolfen sin previa experiencia dentro del terreno del horror y con diez años de letárgica ausencia, y John Landis confundia a las audiencias con el horror y comedia de Un hombre lobo americano en Londres ¿Qué podía ofrecer un tipo como Joe Dante?

Dante ya había empezado a filmar desde 1968, de hecho lo hizo de una forma tan atrevida en La orgía fílmica que ninguno de su generación se le puede acercar a semejante postulado: con una película de 7 horas creada de manera ilegal -es decir, que nadie dio permiso de imagen y material- y que buscaba recuperar comerciales de antaño de productos norteamericanos. Esta película refleja también algo emblemático e influyente dentro de la filosofía de Dante: una nostalgia al consumismo de su época que intenta plasmar dentro de sus películas: sean Los monstruos Universal, los cuentos de E. C. Comics, las comedias de Abbot y Costello y las caricaturas de Chuck Jones y Walter Lantz.

Dante terminó asociado con Roger Corman al igual que Francis Ford Coppola para aprender de primera instancia el cómo hacer cine bajo inmensas presiones, y de hecho Dante fue más fructífero que el otrora director conocido por El padrino (1972) realizando 3 largometrajes cómicos y explotativos, en particular la parodia de Tiburón (1975) que el mismo Spielberg aceptó como grandiosa: Piraña (1978).

Fue en Piraña que Dante obtuvo el reconocimiento de otros estudios fuera de el de Corman para dirigir, y uno de los primeros en ofrecerle un proyecto, fue AVCO Embassy, quien buscaba a Dante más que nada para que este salvara el proyecto que tenían a futuro, una adaptación de El aullido (1979) de Gary Brandner que estaba resultando demasiado desastrosa, sobre todo porque su director/guionista original Jack Conrad terminó por abandonar el proyecto al encontrar inconexa su visión con la de los productores. Curiosamente Dante al entrar a este proyecto también lo hacía abandonando una producción, en este caso la fallida propuesta de National Lampoon en hacer que la tercera entrega de Tiburón fuese una película paródica.

Lo primero que hizo Dante fue buscar un nuevo guión, esta acción correría a cargo de Terrence Wrinkles pero seguía sin parecer víable, ya que los guiones realizados hasta este momento estaban tomando al pie de la letra el contenido literario, que no parecía ser del agrado total de Dante (curiosamente el mismo caso que Wadleigh tuvo en su película de hombres lobo de ese año), por lo que convencería al estudio de traer a John Sayles, con quien ya había trabajado en Piraña. Sayles fue apropiado porque los productores pensaron en que supliría al material del tono sardónico que necesitaba, pero lo que Sayle encontraba interesante -basándose en su experiencia como psicólogo- era que el lobo podría ser una representación de lo inhibido, del id explotando en la vida real.

Al final de todo, el trabajo de John Sayle hizo que Aullidos -título original en latinoamérica- de los tres materiales comparados de ese año, sea el más comprehensivo y funcional. Es un guión de una complejidad temática que te toma de manera súbita, porque Sayle apunta al despliegue animal del hombre lobo enfocándose en el vigor sexual… planteando sobre todo de que si este sujeto con parafilias extremas y de abuso podría detenerse al contar con esta mutación que lo deja libre de atadura moral; Sayle plantea esta supuesta justificación de un violador serial que se la pasa acosando al personaje de Karen White (Deee Wallace) y lo que en un principio parecería como una lectura de una víctima dentro de la inmoralidad sexual masculina, toma un aspecto mucho más complejo, porque White es víctima… claro que lo es; ella grita y se esconde de estos terribles animales, pero White es más víctima de parte de los medios de comunicación, quienes han realizado un completo carnaval con la situación de que tiene un acosador.

Literal en los primeros minutos se nos plantea de que esta reportera le hará frente a una persona peligrosa con tal de obtener una exclusiva, que más que servir a un empoderamiento femenino de su parte -y que de hecho bajo el actuar de Dee Wallace jamás presenta esta condición en ningún área presente- es para avivar esta necesidad del morbo que las audiencias necesitan con tanta urgencia. Los primeros y últimos minutos de Aullidos refuerzan esta crítica, sobre todo las escenas finales que de manera muy macabra nos recuerdan al caso de Christine Chubbuck, la infame presentadora de noticias de un canal local de Florida, que en medio de las vejaciones de sus compañeros e impotencia sexual debido a sus preferencias -algo que también comparte en cierta forma con Karen: Christine nunca se declaró homosexual asumiendo esto con tristeza, mientras que en el filme Karen siempre se encuentra retraída en cuanto a su vida sexual, viéndole como algo grotesco que puede que tenga raiz incluso antes del encuentro con su acosador- terminaría quitándose la vida al aire, demostrando la vulnerabilidad de la mujer dentro de la labor periodística de los setentas y también derrumbando el atisbo falso y plástico en torno a la televisión y la audiencia.

Karen termina usando el espacio para intentar dar la verdad, es abatida… y la sonrisa final la tiene la amarga audiencia, quien ve con indiferencia la reacción del público, acostumbrada a la violencia que salpica la pantalla chica y grande ¿Eso no nos hace igual de monstruosos que la comuna de hombres lobos a los que Karen intenta denunciar?

Sayles predica esto con un humor negro que la película a cada momento tiene, porque Aullidos es bastante lograda con esa condición de indiferencia que permea incluso a personas dentro de sus interacciones sociales quienes no velan por el prójimo y es algo que Joe Dante sabe dirigir de manera espectacular, encontrar esta torpeza dentro de la irrealidad del asunto y la sociedad norteamericana es en sí parte de su predilección temática y de la que Dante sabe filmar sacando una carcajada cómplice. Quizás mejor ejemplo de esto sea en la más famosa secuencia del filme, en donde Karen enfrenta a su acosador, quien se revela como la bestia que es en minutos enteros de transformación visceral y en donde el tipo parece excitado; es una secuencia monstruosa pero que se alarga a tal grado que deja a los hombre lobos como inútiles ególatras, en quizás el único momento redentivo de Karen oprimiendo la oportunidad se volverse el platillo de la noche.

Mención aparte merece el score de Pino Donaggio, maestro de maestros dentro del génro del horror quien logra concebir temas de una carga pop y baladas encima del uso indiscriminado de sintetizadores y cuerdas de Herrmann:

Esta es una película que a pesar de sus temas dispersos en los personajes y trama, no se toma muy en serio y puede volverse un festival ridículo de ideas y de actuaciones exageradas, muy pocas veces uno puede ver a dos hombres lobos apareándose, o a Dick Miller -el muso de Joe Dante– como un inútil vendedor de lo paranormal, o a un hombre lobo dando un contundente golpe de karate antes de morder a su víctima, o una comuna hippie repleta de personajes sacados de la familia de Leatherface, Aullidos es quizás la campeón sin corona del año de los peludos -título en constante debate cambiante ¿Cuántas veces se puede decir esto del género en un mismo año?- porque al igual que sus hermanas, otorgan ideas que reflejan una percepción mucho más avanzada de lo que había sido un monstruo que constantemente era retratado bajo una modalidad clásica y de cada vez menos gracia.

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