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lunes, febrero 26, 2024

“Cuando toco música, toco la vida”: muere Charlie Haden, contrabajista de jazz, amigo de Jarrett y Metheny

Adiós al contrabajista de sonido perfecto y tecnica impertecta. Foto: EFE

Ciudad de México, 13 de julio (SinEmbargo).- El éxito, la fama, son fantasmas, monedas sin curso legal ni ilegal, falsos paradigmas donde nunca debe asentarse la valía real de un artista. Es el primer pensamiento que sobreviene al conocerse la muerte del genial contrabajista de jazz Charlie Haden.

Precisamente porque fue en una de esas ceremonias de Hollywood, tal vez la última entrega de los Oscar, donde el comediante Jack Black fue con su suegro y trataba de presentárselo dignamente a los conductores de la alfombra roja, quienes no tenían por supuesto la menor idea de quién se trataba.

¡Es un músico muy importante de jazz!, trataba casi con desesperación de explicar el entrañable protagonista de Amor ciego, él mismo un músico profesional al frente del grupo Tenacious D, sin que los oxigenados y muy operados presentadores se dieran por enterados.

El susodicho era nada más ni nada menos que Charlie Haden, el legendario contrabajista de jazz y compositor que murió el viernes tras una larga enfermedad en Los Angeles, a los 76 años.

Lo lloran sus cuatro hijos, uno de las cuales, Tania, está casada con Black; lo llora el mundo del jazz, entre ellos el sello ECM que emitió un comunicado oficial dando cuenta del fallecimiento y sin duda lo llora el universo musical en general que pierde a una figura que nunca tuvo problemas en trasvasar la barrera de los géneros para dejar una huella profunda en la música contemporánea.

Una fotografía de 1981: Haden, Gismonti y Garbarek. Foto: Facebook

Durante sus siete décadas de carrera, Haden tocó con Pat Metheny, Keith Jarrett, Hank Jones, John Coltrane y Dizzy Gillespie, aunque también colaboró con artistas de otros géneros como Yoko Ono, Ringo Starr y Rickie Lee Jones.

En la página web de ECM luce esplendorosa la cubierta del disco Last Dance, que hizo junto a Jarrett. Una portada austera, en color azul, con la leyenda de los músicos y el título del álbum como precedente a un contenido clásico y demoledor. Grabado originalmente en marzo de 2007, el disco contiene clásicos del jazz, como “Round Midnight” de Thelonious Monk y “Dance Of The Infidels” de Bud Powell.

Juntos ya habían hecho Jasmine, otro disco de ECM y Charlie solía decir que la música de Jarrett le llegaba siempre directo al corazón.

LA MÚSICA, SU DESTINO

Charlie Haden había nacido en Shenandoah, Iowa, el 6 de agosto de 1937 en el seno de una familia de músicos. La Familia Haden tenía un programa de radio en el que el pequeño solía cantar desde muy temprana edad.

A finales de los 50 se hizo famoso como miembro del Free Jazz Quartett del saxofonista Ornette Coleman. Más tarde se unió al grupo de Keith Jarrett.

Uno de los grandes legados del músico que llegó a ganar en tres ocasiones el Grammy lo constituye sin duda su técnica particular para tocar el contrabajo. Se decía de Haden que era un contrabajista de técnica imperfecta y sonido perfecto, a lo que él respondía: “Es cierto, realmente no tengo una técnica formal. Soy autodidacta, mi entrenamiento musical viene de cuando era un niño que cantaba música country y esa es mi escuela.

Una gran pérdida para la música del mundo y para el jazz en particular. Foto: Facebook

Toco lo que siento y, ojalá, con las notas correctas. Ya no pienso en lo que toco como jazz, no me gusta hablar de música en término de categorías, para mí la música es real y significativa cuando viene de una persona con dedicación y devoción, que no tiene opción, que debe tocar y componer”.

El pianista cubano Gonzalo Rubalcaba, que lo acompañó en el último tramo de su viaje musical, solía decir que Charlie Haden podía describir el universo en una sola nota.

Juntos hicieron Nocturne, un disco que traspasó las modestas ventas del jazz y alcanzó récords impensados para un disco del género, un hecho por el que Haden fue acusado de “haberse vendido al mercado”.

“No pienso en vender muchos discos, pienso en hacer música bella y en llegar a la mayor cantidad de gente posible, porque no somos suficientes. Las formas de arte son una minoría y tenemos que atraer a más gente”, afirmaba al respecto.

“Pienso en mí como una persona que trata de ser lo más cercano a la vida que pueda y soy así cuando estoy tocando y trato de serlo en la vida cotidiana. Cuando toco música toco la vida, veo la vida de una manera diferente y mi esperanza es poder ser en la vida cotidiana el ser humano que soy cuando toco.

Eso es muy difícil, porque cuando estás tocando aprendes lo importante que es la humildad y la entrega, aprecias esto, y cuando ya no estás tocando y entras en tu vida cotidiana, es difícil vivir de acuerdo a esa humildad y entrega y sentarte a escuchar a alguien sin pensar en ti mismo”, dijo en una entrevista que le hiciéramos durante su visita a Guadalajara en 2004, para participar de un homenaje al escritor argentino Julio Cortázar.

Disfrutaba mucho estar con su familia y a todos sus hijos les inoculó el virus de la música.

Josh Haden (n. 1968) toca el bajo eléctrico y es cantante. Grabó con la banda de música punk de los 80 Trecherous Jaywalkers y actualmente es miembro del grupo Spain.

Sus hijas, las tres gemelas Petra, Tanya y Rachel Haden, nacidas en 1971, son músicas también.

Petra, violinista y cantante, perteneció al grupo de folk progresivo The Decemberists. Tanya es violonchelista y cantante. Rachel, cantante y multiinstrumentista, fundó la banda de rock The Rentals.

 

Adiós al gran Charlie Haden. Foto: Facebook

“Es importante para mí enseñar a gente joven lo que he aprendido. Les digo que es importante convertirse en un buen ser humano y quizás entonces se puedan convertir en buenos músicos. También me gustan las novelas de misterio, las películas del 40 y las pinturas de artistas enormes como De Kooning, Ray Parker, Bob Thompson.

Mi principal fuente de devoción es mi esposa Ruth Cameron, quien es una gran cantante y me ha ayudado mucho en mi vida. Sin ella creo que podría hasta estar muerto. También trato de mantenerme sano. Tengo un perro que se llama Jackson, que es una mezcla de poodle y Lahsa Apso. Es muy lindo, un perro de jazz. Le gusta dormir hasta tarde y se enoja mucho cuando lo despertamos temprano. Le gusta la gente, es muy sociable, le gusta jugar con otros perros y lo saco a dar largos paseos, donde aprovecho para hacer ejercicio”, contaba Charlie Haden.

MUCHOS, MUCHOS DISCOS

Muchos discos son los imprescindibles en la carrera de Haden. Cómo no nombrar por ejemplo al célebre Beyond the Missouri Sky, que grabó junto a su amigo Pat Metheny o el ya clásico Liberation Music Orchestra, un álbum inspirado en las canciones de la Guerra Civil española que le sirvió como protesta contra los bombardeos estadounidenses en Camboya.

El siguiente de los cuatro álbumes que grabó con esa formación, junto con la pianista y compositora Carla Bley, tardó 14 años en llegar, con el título The Ballad of the Fallen, de nuevo impulsado por el afán de experimentación y el compromiso político izquierdista.

En 2005 dio a conocer Not in Our Name, una respuesta musical a la guerra en Irak. Charlie Haden llegó a pasar por la cárcel en Lisboa en 1971, cuando en un festival en el que tocaba con Coleman dedicó su “Song for Ché” a los movimientos de liberación de Mozambique y Angola.

En 1987 formó su otro grupo duradero, Quartet West, con el que logró un importante éxito comercial y reconocimiento de la crítica.

Recientemente grabó con Pat Metheny la banda sonora de la película de David Trueba Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013), ganadora de la última edición de los Goya.

 

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