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martes, abril 20, 2021

Museo José Alfredo Jiménez, una pedagogía de la identidad

Dolores Hidalgo, Gto. El Dr. Leopoldo Barragán Camacho, filósofo y académico, estudioso de la vida y obra José Alfredo Jiménez. A continuación comparte un recorrido a la casa del famoso compositor dolorense.

“En el marco conmemorativo del Día Internacional del Museo del pasado 18 de Mayo y hoy  21 de mayo en el  Dia Mundial de la Diversidad Cultural para el dialogo y el desarrollo, caminaremos por el inmueble marcado con el número 13 de la calle Guanajuato, ubicado en Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional, casa en que vino al mundo José Alfredo Jiménez, y hoy convertida en uno de los museos preferidos por el turismo regional, nacional e internacional, para explorar los senderos que nos llevan al reconocimiento de nuestra identidad cultural.

Ingresar a la Casa Museo José Alfredo Jiménez Sandoval, no sólo implica adentrarse en el mundo de la canción vernácula mexicana y conocer la vida y obra de su compositor por antonomasia, sino además realizar la lectura de un capítulo importante en el desarrollo histórico de nuestra música popular, probablemente el más interpretado del cancionero nacional.

Foto: Roberto Gutiérrez/Archivo

Al transitar por cada una de las salas que lo integran, vamos descubriendo las peculiaridades que marcaron su trayectoria de vida, los periplos artísticos y el fulgurante camino del éxito alcanzado por el cantautor guanajuatense.

Al detenernos frente a cada vitrina donde se exhiben fotografías, cartas, telegramas, premios, reconocimientos, trajes de charro, y por supuesto, fragmentos de sus canciones, el sentimiento de los visitantes hunde sus raíces en el fondo de la mexicanidad, y su mirada recorre los cuatro puntos cardinales de la nación, observando el variado mosaico de nuestro folclor al iluminarse con el colorido de costumbres, tradiciones y estereotipos, que reflejan lo que hemos sido, lo que somos y seremos, apuntalando con ello la esencia del ser nacional.

No podemos hablar de igualdad, inclusión y diversidad, sin antes considerar la geografía cultural que las circunscriben. La inspiración de José Alfredo recorrió todos los rincones del territorio mexicano, contemplando sus paisajes, distinguiendo los regionalismos culturales e identificando las devociones espirituales, como lo hizo en la canción “Virgencita de Zapopán”:

Adiós mi Guadalajara,

Ya me voy, qué le he de hacer, la alegría de tu mariachi,

mi San Pedro Tlaquepaque, ya no te volveré a ver.

Virgencita de Zapópan, cuídame pa´no caer”.

En diferentes composiciones nos presenta la riqueza de nuestra diversidad cultural: Aguascalientes, Camino de Aguascalientes, Caminos de Guanajuato, De puro Veracruz, El cielo de Chihuahua, El corrido de Mazatlán, El corrido de Sonora, Islas Marías, La estrella de Jalisco, Serenata Huasteca, Soy Toluqueño, Virgencita de Zapopán, y Viva Chihuahua.

El tema referente a la igualdad, inclusión y diversidad cultural, supone una reconsideración epistemológica con la finalidad de posibilitar su conceptualización y encontrar las respuestas que expliquen los procesos que coadyuvan en la consolidación de la identidad cultural.

Foto: Roberto Gutiérrez/Archivo

Definió la identidad como una relación de correspondencia entre forma y contenido, coincidencias específicas que determinan un modo de ser. Sin concordancias entre las desigualdades la identidad es inexistente. En un fragmento de su canción “Los dos generales”, José Alfredo armoniza las diferencias entre el norte y el sur de los tiempos revolucionarios, mediante la empatía de valores:

Fueron dos generales, dos generales valientes, honrados y cabales,

Herrera el norteño, Gómez el suriano, dos hombres muy derechos”.

En este sentido, el museo se convierte en un reducto donde se armonizan, a través de la obra del compositor dolorense, las desigualdades culturales, emancipándose por sí misma cualquier discriminación étnica. En su canción “Soy toluqueño” José Alfredo lo advierte:

“Los indios de raza, mi tierra los tiene,

y me enorgullezco de ser de onde soy”.

Desde una perspectiva sociológica la identidad denota permanencia del grupo a través del tiempo, es decir, la igualdad cultural que se mantienen y trasmiten de generación en generación, sin marginaciones ni discriminaciones. Igualdad, diversidad e inclusión, quedan fusionados en la identidad cultural, ya que ésta es un estilo de vida que logra conservarse y enriquecerse  mediante la vigencia de sus principios constitutivos.

En la lógica de la diversidad encontramos conexiones de semejanza. Su canción dedicada al estado de Aguascalientes, expresa aquella síntesis cultural:

 “Aguascalientes, pedacito de mi tierra,

De este mi México tranquilo y valedor”

Como también en la lógica de la inclusión descubrimos permanencia de elementos idiosincráticos. Recordemos el estribillo de la canción “De puro Veracruz”:

Dicen que soy cumplidor, pero que soy muy pelado, 

La culpa no tengo yo de nacer en Alvarado”.

Por otra parte, la discriminación es un tópico ausente en la visión de género joséalfrediana, en “El corrido a Mazatlán”, las mujeres y los hombres son valorados con la misma dignidad:

Esas mujeres, que tienen por mujeres,

ante las rosas las pueden comparar,

porque el aroma que tienen los claveles,

lo tienen ellas, y tienen algo más.

Y de sus hombres, pos qué podría decirles,

que son amigos y nobles en verdad”.

Foto: Roberto Gutiérrez/Archivo

Sólo la inclusión de culturas y el diálogo con el ‘otro diferente’ pueden conducir a la descripción de un estilo cultural de los mexicanos. Entendemos la unidad de nuestro ser, quehacer y pensar, a partir de la comprensión de los caracteres individuales: idioma, dialectos, religiones, etnias, artesanías, arquitectura, literatura, folclore, música, picardía, gastronomía, de todos aquellos rasgos que contribuyen a moldear  la fisionomía de nuestro talante cultural, y a reconocernos como unidad indivisible, así como lo mencionó José Alfredo Jiménez:

Viva México completo,

nuestro México repleto de belleza sin igual,

 de esta tierra, que es la tierra,

 que escogió pa´ visitarla

 la Virgen del Tepeyac”.

La casa natal de José Alfredo Jiménez, más allá de ser un museo que alberga excelente exposición biográfica y discográfica del hijo predilecto de Dolores Hidalgo, actualmente significa un memorial idiosincrático, una fortaleza de identidad cultural, y desde luego, el recinto por excelencia en que los mexicanos podemos cantar a pecho abierto.”

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Roberto Gutiérrez Torres
Reportero Zona Norte del Estado. "Seremos estrategas minuciosos buscando siempre el objetivo" robertogtz64@gmail.com / @Roberto_GtzT

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