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domingo, abril 18, 2021

En las buenas y en las malas, «La Reina del Sur» apoyará a «El Licenciado»

Hace 10 años, Kate del Castillo (protagonista de la telenovela La Reina del Sur) recogió en la carretera a un perrito criollo moribundo, de tres meses de edad… le salvó la vida y desde entonces es su adoración.

Ahora que la actriz vive en Los Ángeles, California, su mascota, El Licenciado, está en casa de sus padres, Kate y Eric del Castillo. Conversamos con la mamá de la actriz y nos dijo que el animalito ha sufrido varios accidentes, el último de ellos hace unos meses, cuando lo tuvieron que operar de una patita, pues tenía ¡un cable!.

“En 2001, cuando ella hacía la novela Ramona, de regreso de una locación en Tlaxcala, junto con Eduardo Palomo (q.e.p.d.) vio en la carretera a un perrito de tres meses, tirado y ensangrentado. Fue terrible, pues no tenía pelo y había perdido un ojito, estaba muriéndose. Lo recogieron y lo llevaron a un hospital donde estuvo un mes, pero pensaron que no iba a vivir. Al sanar, me lo trajo a la casa, pues no habían decidido quién de los dos se quedaría con él”.

“Mi marido Eric le decía: One eye (Un ojo) o El Pirata, pero en el hospital fue donde lo bautizaron como ‘El Licenciado’, y Kate, que lo adora y desde Los Ángeles está al pendiente de él, se lo dejó. Ya tiene 10 años en la familia, que son como 70 en un humano. Está viejito, el pobre no ve ni oye y tiene artritis”.

La mamá de “Teresa Mendoza” cuenta que su marido, don Eric le decía al perrito One eye (Un ojo) o El Pirata, pero en el hospital fue donde lo bautizaron como ‘El Licenciado’, y aunque ahora Kate vive en Los Ángeles está al pendiente de él, quien ya tiene 10 años en la familia, que son como 70 en un humano. “Está viejito, el pobre no ve ni oye y tiene artritis”.

Sobre la pérdida del oído, la señora cuenta que se dieron cuenta hace unos ocho meses, “pues le llamábamos y no hacía caso. Con los relámpagos se pone mal, pero cuando eso ocurre nos toca la puerta con su patita para que le abramos y duerme en un tapete, pues no lo dejamos subir a la cama. También tiene cataratas, pobrecito, pero es el más consentido, pues todas las mañanas abre la puerta del desayunador, jalando la manija y se sienta a comer una rebanada de jamón y de tocino con nosotros”.

A la pregunta de que si han pensado en sacrificarlo, contesta “No; si estuviera sufriendo lo pensaríamos. El día que me falta es un lloradero terrible y no quiero pensar en cuando se muera”, concluyó doña Kate.

Con información de agencias.

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Martha Silva Moreno
Editora y reportera en Zona Franca. Correo electrónico: marthasilva@zonafranca.mx Twitter: @marthax

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