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martes, enero 25, 2022

25N ¿Otra vez sin lesbianas?

Conmemoramos un año más de la lucha de las hermanas Mirabal recordando su valor al enfrentarse a la dictadura asesina de Leónidas Trujillo, es por ellas que cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional por la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres y precisamente somos las mujeres feministas quienes realizamos acciones de resistencia y protesta contra las violencias machistas que siguen ocurriendo en cada espacio, y a ello se han “sumado”, a manera de performance básicamente, las autoridades.

Unas marchan, luchan y reclaman con justicia y legitimidad; otras posan, firman convenios que son letra muerta e incorporan hombres “para cuidar mujeres”; polos diametralmente opuestos, una lucha y otra simulación y, sin embargo, convergen en la invisibilización.

¿Por qué nadie quiere asumir el compromiso de hablar de las violencias que se sufren no sólo por sexo sino por orientación sexual? ¿Por qué seguimos pensando las conmemoraciones y resistencias como espacios heteronormativos? ¿Por qué las lesbianas siempre estamos acuerpando las luchas pero las heterosexuales nunca quieren visibilizar el régimen que sostienen? ¿Por qué las autoridades municipales se niegan a recibirnos cuando plantean un discurso de inclusión?

Todas son preguntas retóricas por supuesto, conocemos la respuesta: lesbofobia que se traduce en incomodidad, muchísima incomodidad. Y displicencia por supuesto, miedo, negación, heterosexualidad obligatoria y un largo etcétera que cabe en cómo tanto la lucha legítima como la simulación hipócrita han convergido en el silencio que no reconoce ni nombra las violencias machistas que se ejercen desde la heteronormatividad, porque, no es solamente compañeras el patriarcado y el machismo quienes dañan a las mujeres, sino esa cómplice silenciosa de la que todavía muchas mujeres no quieren hablar: la heterosexualidad, la silenciosa feminicida.

El monstruo llamado Violencia contra las mujeres tiene muchas cabezas que tienen que irse cortando, y para eso primero debemos de poder verlas, nombrarlas, identificarlas. Sabemos que es profundamente incómodo hablar de mujeres lesbianas, porque nos sustraemos al sistema, porque no lo perpetuamos, porque renunciamos al servicio de los sostenedores del patriarcado; sabemos que es incómodo cuestionar los afectos, el trabajo no remunerado que se mal llama amor, pero eso hacemos y seguiremos haciendo en cada fecha que nos invisibilice como mujeres lesbianas que somos, nuestra resistencia y visibilidad es nuestra forma de mantenernos vivas.

¿Dónde están las lesbianas en tus acciones contra las violencias machistas? ¿Qué es lo que te falta por cuestionar?



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