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lunes, marzo 8, 2021

31 Días de Halloween: La isla siniestra (2010)

El dolor sobre el pasado, es algo intrínsecamente humano, porque a diferencia de los animales o la naturaleza, nuestra carga memorial siempre nos va a rememorar de un evento o situación que nos puso un contra aparte, y que nos forma en medida de este. Hacemos esto o terminamos repudiando todo y tratando de supervivir, pero sea que lo omitamos o que hagamos este gran salto, dependemos siempre de este fenómeno.

Esto es parte temática de La isla siniestra, película del año 2010 con un título en Latinoamérica tramposo y construido para acceder a las carteras de las audiencias más insospechadas que piensan que la película es de esas baratonas que se estrenan entre las fechas de otras destacables y que la gente desea; en el caso de La isla siniestra resulta ser todo lo contrario: fue una mega producción de Paramount Pictures (que luego terminaría omitiendo, pero eso en un momento), dirigida por Martin Scorsese en una película que a diferencia de muchas otras dentro de su filmografía carece de un sentido personalista y profundo, de batallar por hacerla posible y de estos riesgos que nos encantan escuchar dentro de las producciones de aquellos que llamamos autores. Scorsese de hecho llegaría por segundo encargo y fue una película que aprovechó esta dupla que había estado generando al lado de Leonardo Dicaprio como parte del atractivo de propuesta para el estudio… cosa que funcionaría para los dos considerando que La isla siniestra se volvería la película más taquillera dentro de sus carreras solamente superada por otra de sus participaciones tres años después.

Lo cual, es raro… porque tanta atención taquillera no se traduce en atención mediática: la gente no comenta La isla siniestra o siquiera la recalca dentro de la filmografía de Scorsese, su paso por la temporada de premios fue nula porque el estudio no quiso pagar las cantidades exorbitantes de dinero para su campaña –lo cual siempre dice más de las estúpidas ceremonias de premios que de la película en sí- y siempre está ahí en las plataformas de streaming sin volverse tendencia, ahí sosegada en espera de que alguien la descubra o en el caso de hoy, que alguien la remarque en su maratón de Octubre, porque resulta que La isla siniestra es un gran filme.

Para ahondar con los temas de La isla siniestra es necesario hacer un pequeño resumen: A mediados de los ‘50s, los alguaciles Teddy Daniels (Leonardo Dicaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo) viajan a la isla de Castle Island para visitar el asilo mental que se encuentra ahí, llamado Ashecliffe. Estos son llamados a escena para tratar de descubrir el paradero de una paciente que se desvaneció en medio de una noche y de la que no hay muchas pistas sobre la logística de su escape o de quién haya formado parte en el evento, por lo que el dúo siempre está en constante sospecha de tantos los pacientes, como el staff, liderado por el doctor John Cawley (Ben Kingsley), el cual tiene una metodología más comprensiva respecto a los pacientes y que de inmediato choca con la personalidad de Teddy, a quien vamos conociendo como una persona transtornada por ser un veterano de la segunda guerra mundial.

Cuando alguien comenta La isla siniestra lo primero que sale a flote es el guión de Laeta Kalogridis –a pesar de que nunca mencionan el nombre de la encargada en realidad- por ser un viaje incómodo y bastante denso. La película arroja nombres y detalles que uno debe de estar tomando en cuenta para llevar a cabo la investigación y de manera muy curiosa depende completamente de la atención de la audiencia, porque a pesar de ser una película de crimen y arrojar estos datos de manera intencionada y exposicional lo cual debe de pasar porque es parte del truco del género, pero jamás se siente barata, quizás en gran parte porque llevarlo a ritmo con sus ejes temáticos. Esta es una película que intenta arrojar una luz sobre los pacientes mentales de tal forma que contrarresta las metodologías de terapia modernas con fármacos en contra del oscurantismo medicinal a inicios del siglo pasado, demostrando y desmitificando de gran forma la percepción dañina de cómo debería de verse una persona trastornada o un “monstruo” para oídos vulgos, sobre todo La isla siniestra expone a estas personas cuyo mayor miedo se encuentra el readaptarse a la sociedad: son parte de un mundo que tiene nuevas modalidades que para ellos resultarían apabullantes –de manera constante mencionan el horror atómico y la llegada de la televisión a casas- porque son un cúmulo de personas que aquí mantienen una identidad anónima por supuesto… pero en todo sentido natural e inocua en esta isla de un supuesto siniestro.

Y aun así se da espacio para entablar con estos temas un debate moral que las audiencias tienen en relación a Teddy. Este es un hombre consumido por una pena que poco a poco vamos conociendo, y que para el final con una lapidante frase, debemos asumir si lo que le sucede al protagonista o es algo que buscaba enteramente o termina siendo una salvación en gran sentido irónica, y Leonardo DiCaprio logra generar estas pláticas porque su actuación es extremadamente paranoica y sensible. Su Teddy por obviedades es el centro de atención, pero contrarresta de inmediato con las dinámicas y ritmos de todos los presentes, de inmediato dando una especie de pista delatora sobre su actuar y secreto, lo cual expresa mucho de la ambivalencia obtenida por los demás personajes.

Y de parte de Scorsese, existe un interés en retratar a La isla siniestra como un filme de horror… porque al mismo tiempo que arroja información detallada que uno debe de tener en cuenta, la atmósfera que logra crear es aguda. Desde el inicio la película anuncia que el espacio sonoro será remarcado por música de la talla de personas como Krzysztof Penderecki y György Ligeti entre otros varios quienes formaban parte de la nueva vanguardia musical del tiempo en el que se desarrolla el filme y que además expresan esta desconexión dentro de los estándares sociales del espacio (además de revelar detalles sobre la culpa y agonía dentro de las obras de varios presentes).

Scorsese se vuelve un maestro del truco engañoso, porque la película en todo momento está revelando detalles a escena y dentro del campo del montaje como una película que está gritando algo. Esto hace que La isla siniestra sea una película que a pesar de haber visto una vez, para el segundo o tercer encuentro muchas escenas comienzan a tener sentido y revelan parte de los pecados que ahora, adquieren una lectura más precisa. La isla siniestra con todo y su poderío, merece más reconocimiento el cual parece poco a poco estar obteniendo: esta es una película ideal para quienes deseen adentrarse en un misterio que por demás muestra lo escabroso que resulta ser el hombre en constante incomodidad por parte de sus demonios internos.

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