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sábado, noviembre 27, 2021

A recapturalos, no hay opción

Por un operativo mal planeado y peor ejecutado para capturar al hijo de “el chapo” Guzmán, Ovidio, el jueves pasado en Culiacán, se arriesgó la vida de miles de sinaloenses y expuso ante el mundo debilidades del gobierno y de nuestro estado de derecho. Implicó asesinatos y heridos, liberación de 51presos –homicidas y secuestradores-, retención de militares y sus familias, bloqueo de carreteras y aeropuerto, quema de vehículos, terror; y un gobierno humillado que cedió a delincuentes el ejercicio de la fuerza que el Estado debe monopolizar. Causado mal mayor, el gobierno no podía causar otro mal más, y lo liberó. 1ª miseria: ineptitud del gabinete de seguridad para planear y ejecutar con inteligencia una operación en lo estratégico, operativo y táctico -como se hizo al capturar y recapturar a su padre-. Absoluto desastre. Alfonso Durazo es un chambista, improvisado en asuntos de seguridad (mintió primero con versión de patrullaje cotidiano, ocultando orden de captura, y ha seguido contradiciéndose); Audomaro Martínez, director del Centro Nacional de Inteligencia, ausente y no genera datos para el presidente; y el secretario de la Defensa Nacional –militares exhaustos luego de tanta sobrecarga de tareas inusitadas e inconstitucionales que les ha impuesto el presidente-, reconoce “precipitación”. Los soldados con uniforme de Guardia Nacional no tienen en los hechos a Durazo, como su superior. Esquizofrenias entre mandos militar y civil exhibidas: militares reclaman de civiles solo decisión política y carácter, y no meterse en la operación (su lealtad institucional es digna).

2ª Carencia: de inteligencia para reconocer que en Culiacán, Navolato y Badiraguato existe la más añosa base social criminal del narcotráfico en México, que responderá al llamado de defensa de “patrones” mejor armados y más admirados. 3ª Debilidad: indisposición de López Obrador a intervenciones quirúrgicas precisas, va solo a hachazos -como en adquisiciones de salud o ante estancias infantiles- porque trae prisa. 4ª Débil estado de derecho del país y se siguen desmantelando contrapesos del poder. 5ª Errática política de seguridad basada en la estupidez de considerar que los delincuentes se van a arrepentir por sus prédicas y bastarán regaños de madrecitas y abuelas. Ridícula. 6ª  Exposición a ciudadanía en cualquier parte a réplicas de más terror de desafiantes criminales por ineptitud gubernamental 7ª Ejemplaridad perversa para jóvenes ante dilemas éticos, muchos optarán por “mas vale tres años como rey que una vida como buey”. 8ª Estupefacción dentro y fuera por demostración de poderío criminal vencedor; y ante el gobierno de Trump -solicitante de esa extradición-, traerá nuevas humillaciones.

El presidente insiste  que liberó para evitar más muertes, no aceptando que  primer riesgo letal lo causaron sus mandos por ineptitud, y antes por errática política de seguridad. Causa de la causa es causa de lo causado. La renuncia del gabinete de seguridad es obligada si se tienen honor y reflejos, pero el Presidente López y buena parte de su equipo están decrépitos, muy ancianos para saber responder.  El presidente debe dejar atrás su necedad y maniqueísmo, y expresar voluntad de cambiar para no fracasar totalmente (éste será el año de más homicidios dolosos en la historia del país), dejando de conducir viendo retrovisor, de mentir y de dividir y polarizar.

La familia del Chapo sigue muy agradecida: el presidente ofreció gestionarle visa a su madre y hermanas para que visitaran a aquel, visitó Badiraguato el 14 de febrero -día del amor-, para predicarles abrazos, celebró propuesta del Chapo sobre destino de sus bienes decomisados; ahora liberó a Ovidio ¿y a Iván? Gobierno incumple la Constitución mexicana y se sometió a la fuerza del cartel de Sinaloa. El hijo de Maquío Clouthier escribió el mismo día en twitter ahí en Culiacán: “Hoy los narcos en Sinaloa están de fiesta, agarraron de los huevos al presidente, lo midieron!”. Lo que sigue: recapturar a Ovidio y reos fugados y no impunidad; no hay opción para recuperar sentido del honor.

Juan Miguel Alcántara Soria
Analista político y experto en seguridad.

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