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domingo, junio 16, 2024

Cobijas y tinacos

Al que nada tiene, le caen muy bien las cosas inesperadas. Pero al que tiene el presupuesto oficial, regalar las cosas esas es miserable.

Nunca, jamás, un político, un funcionario, regala nada de su bolsillo; siempre es el dinero público el que se utiliza para la foto con la gente.

Es fácil ver cuando el funcionariado acude a remotos lugares a los que nunca va para entregar los objetos que siempre sirven para quedar más o menos bien, esos “utilitarios” de campaña que pretenden hacer popular al que los lleva y entrega. Si es invierno y el frío cala, cobijita para la doña; si no hay agua corriente, tinacos para que almacene algo. Si ni corriente eléctrica está tendida, pues unos calentadores. Todo eso y más, con la respectiva propaganda con sonrisas y abrazos más que fingidos.

Conste que no diré que en las compras de todos esos utilitarios las mochadas van incluidas. No, lo que resalto es esa propensión de hacer del regalo con recursos públicos campañas para beneficiar al que las organiza. Es simple, se trata de comprar el siguiente voto: “Ah, que buena gente es la que nos trajo esto, por eso votaré por…”

Por simplezas como esas, los votantes caen. No somos ciudadanos, nos hemos transformado en clientelas y seguidores que podemos ser adquiridos con cosas y likes.

La propaganda siempre ha suplido a la comunicación. Los políticos la prefieren porque poner en común las cosas públicas, esto es, comunicarse, no se les da. Nunca hemos tenido políticos que dialoguen abiertamente. Siempre han creido que obtener el cargo es para que ellos manden, no para hablar interminablemente y con necedades ciudadanas. Prefieren regalar y comprar antes que escuchar.

Arturo Miranda Montero
Arturo Miranda Montero
Profesor y gestor asiduo de la política como celebración de la vida juntos.

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