- Publicidad -
lunes, abril 12, 2021

Creer o crear

En lo íntimo y en lo privado, lo que rifa es nuestra individualidad.

Cuando alguien pretende inmiscuirse en esos ámbitos, reaccionamos de muchas maneras. Allí creemos en el alma, en el destino, en dioses, en espíritus que guían nuestra existencia.

Pero nomás salimos a la calle, nos echamos de lleno a lo público. Y en ese espacio topamos con miles de personas que quizá no comparten nada nuestro, salvo la calle misma, la plaza, la ciudad: lo hecho para todos.

Habitar la ciudad implica muchas responsabilidades y, lo que es más complicado, compartidas. Caminar por las vialidades obliga a moverse en un sentido y sin chocar con el próximo porque ocurren consecuencias de toda índole. Los empujones, lo mismo que los choques automovilísticos, son ejemplos constantes.

Mientras en nuestra intimidad y en nuestra privacidad podemos hacer y pensar lo inimaginable para los demás, en la ciudad tenemos que compartir, a querer o no. Nadie puede ir por las calles haciendo desmán y medio sin que se le reproche o hasta se le reprima. Por eso existe la policía, la que cuida la ciudad. Y también porque somos citadinos, hay un cuerpo oficial que se encarga de administrar las cosas públicas: el gobierno.

Cada quien hace de su vida personal un papalote, pero la vida en común tenemos que encargársela a quienes quieren y pueden dedicar parte de su tiempo privado a lo público. Ahí está el detalle: no sabemos elegir. Cuando nos quejamos de los malos gobiernos es que no hemos pasado de la simple creencia de que ellos harán las cosas bien; los dejamos al garete. Y por eso nos va como nos va.

Arturo Miranda Montero
Arturo Miranda Montero
Profesor y gestor asiduo de la política como celebración de la vida juntos.

Más noticias

Comentarios

spot_img