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sábado, julio 2, 2022

Dios los hace

Vaya con los pécoros panistas de por acá. Treinta años con sus “valores” y miren cómo tienen al estado: economía de media tabla, mujeres violentadas de todas las formas, personas desaparecidas por miles, empobrecimiento acumulado, crimen sin castigo y todo lo que es contrario al amor al prójimo, piedra angular del catolicismo que dicen profesar. Y todavía le meten a la teología política con miras electorales, que no es otra cosa ese aquelarre en León auspiciado por el gobierno azul. ¿Cuántas veces nos han encomendado a todos los santos? No ha habido gobernante panista que no nos deje en manos divinas. El último, el de Guanajuato, con una misa para implorar que llueva.

Si con ellos estamos en manos pecadoras, peor nos va con la cuatroté que se mueve en el evangelismo pobrista. Estamos lucidos. Unos quieren meternos al canon católico con todos sus pecados y penitencias; los otros, nos obligan a una moral que tiene a la justicia como divina y a la ley como simple anécdota humana.

En esa pinza, los derechos humanos se anulan. Los espacios son motivo de enclaustramiento: el espacio humano, el cuerpo, no puede reconocerse individual, ellos quieren disponer qué sí y qué no hacer con él. Enseguida, se meten a nuestro otro espacio, la casa, para disponer de su composición y disposición; ya ni se diga de los otros dos espacios vitales, la ciudad y el planeta: ninguno tiene interés por hacerlos vivibles, respirables, sin ruidos.

Los teólogos de la política que nos han tocado no hacen políticas públicas ni planean estratégicamente nuestro desenvolvimiento común. No nos quieren ciudadanos, nos desean fans de sus espectáculos. Pero la ciudad de Dios no existe en medio de esta sociedad terrible y nada amorosa. Con el diablo andan sus verdaderas intenciones.

Arturo Miranda Montero
Arturo Miranda Montero
Profesor y gestor asiduo de la política como celebración de la vida juntos.


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