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sábado, noviembre 27, 2021

El auto blanquiazul

Hace treinta años que Salinas le regaló al panismo un auto de modelo inédito: Guanajuato.

Un corredor de León fue elegido para tripularlo y encausarlo hacia una meta indefinida entonces: Carlos Medina Plascencia.

De allá para acá, ocho pilotos han manejado la escudería a su leal saber y entender.

El primero quiso alcanzar la meta en la reforma electoral que le quitara al gobierno y su partido el control del voto y sus resultados; se logró, pero al paso del recorrido, las elecciones de Estado se han perfeccionado sin que el árbitro incida mayor cosa en el clientelismo a costa de los beneficiarios de dádivas mil, el uso de todos los recursos públicos incluida las nóminas oficiales estatal y municipales, el abuso propagandístico sin control y con los organismos públicos poblados de militantes afines.

La mayor obra ha sido, precisamente, todo aquello que mueva autos: carreteras en constante reparación, puentes por doquier, distribuidores viales que se inundan a la primera llovizna. En eso se han dilapidado ingentes sumas presupuestales. Pero la gran obra está en haber transformado la prioridad industrial vía lo automotriz: tierras, aguas, exenciones fiscales y laborales, sindicatos charros a modo, hasta integrar lo que dan en. llamar el cluster automotriz que ensambla vehículos para el mercado extranjero básicamente.

Los más recientes pilotos de esa nave azulada quieren manejarla sin manos, con pura mente. Se piensan innovadores cuando en realidad nomás son operarios de un modelo antiguo que los va a dejar en el camino.

Arturo Miranda Montero
Profesor y gestor asiduo de la política como celebración de la vida juntos.

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