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viernes, junio 18, 2021

Las camas

Los hospitales matan. Se ha podido comprobar que así está sucediendo.

Los gobernantes han querido centrar sus acciones en el número de camas hospitalarias disponibles; mientras menos se ocupen, creen que doman la pandemia. Eso quiere decir que han estado más preocupados por los hospitales que por evitar que las personas se contagien. Y así les va: la saturación y la merma del personal es alarmante.

Mientras más de medio mundo anda en las aglomeraciones, los sistemas oficiales de salud ya no pueden con la carga. Ni ambulancias ni camas ni personal ni oxígeno ni crematorios y ni respuesta alguna. Sólo cifras crecientes de enfermos y fallecidos.

Ya sabíamos que nuestros sistemas de salud pública estaban debilitados antes de la pandemia. Sus servicios y faltantes llenaron páginas enteras de quejas y reclamos. Y así, con eso, se nos vino encima algo que los políticos no entendieron (ni entienden aún).

Cerraron las actividades sin mayores elementos estratégicos, lo hicieron asustados y al ai’se va. Las consecuencias están a la vista: la economía desastrada y la gente echada a la búsqueda de su sustento diario.

No, definitivamente nuestros políticos no nos han servido. Creyeron que “su proyecto” era fácil de implantar dentro de las inercias política mexicanas. Pero nunca esperaron una contingencia del tamaño que nos agarró como al tigre de Santa Julia. El verdadero empaque de un gobernante se demuestra en las crisis, y todos nos demostraron que no sirven para eso.

Y este años tendríamos que elegir a otros que sí puedan porque nos lleva la calaca.

Arturo Miranda Montero
Profesor y gestor asiduo de la política como celebración de la vida juntos.

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